Feijóo intentó superar a Sánchez, pero Vox demuestra su intención firme de reemplazar al PP

El resultado en las elecciones en Aragón impulsa las opciones de la extrema derecha en Castilla y León, donde se vota en apenas un mes

El presidente del PP felicitó

Las elecciones en Aragón tuvieron un propósito político claro: acumular derrotas autonómicas para Pedro Sánchez hasta que se reflejen en las generales. Primero fue Extremadura, después Aragón. En ambas comunidades, el PP argumentó que el adelanto electoral respondía a desacuerdos con Vox. Sin embargo, en las dos regiones el PP continuará gobernando junto a Vox, lo que cuestiona la necesidad de haber convocado las urnas. Los comicios del 8 de febrero han supuesto un gasto de 10 millones de euros de fondos públicos.

Jorge Azcón decidió convocar elecciones en un momento en que el PSOE mostraba debilidad, con Pilar Alegría aún en el Ejecutivo como portavoz y ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, pero también en una fase de fortaleza para Vox, por lo que esta jugada implicaba un riesgo. Analizando los resultados, el PP no logró calibrar bien la situación. En apenas un mes, Castilla y León elegirá presidente y Alfonso Fernández Mañueco tiene razones para estar preocupado. En junio le tocará el turno a Andalucía, donde Juanma Moreno gobierna en solitario.

Sánchez ha sufrido dos derrotas electorales en 50 días. La de Aragón es especialmente difícil para el presidente, dado que Alegría era su apuesta personal y porque la candidata ha llevado al PSOE a su peor resultado en escaños, pese a que la participación subió un punto. El discurso socialista sostiene que «estas elecciones no estaban previstas» y que el único responsable de lo sucedido es Alberto Núñez Feijóo, cuyo capricho ha hecho que tanto el PP como los ciudadanos se conviertan en «rehénes de la ultraderecha».

La candidata del PSOE atribuyó a Feijóo la responsabilidad del adelanto electoral, que finalmente ha permitido a Vox duplicar sus escaños.

La advertencia de Abascal

Esta postura carente de autocrítica intenta sortear la crisis en las primeras horas tras la derrota, pero no soluciona el grave problema del PSOE para competir. De manera parecida, el PP se centra en su victoria —con dos escaños menos— y en el motivo de las elecciones: destacar que Sánchez ha sido derrotado y que su final parece estar cada vez más próximo. «Los españoles están cansados de él», enfatizó Miguel Tellado, secretario general, en una declaración desde Génova.

Santiago Abascal compareció el domingo sin necesidad de justificarse, limitándose a presentar datos: Vox ha duplicado su resultado respecto a 2023. Para Abascal, el análisis es claro: «Los aragoneses nos han ofrecido una respuesta contundente, se la han dado al bipartidismo, que ha perdido siete escaños, justo los que Vox ha ganado», pasando de siete a 14 en las Cortes. «Y todo esto ha ocurrido —subrayó— a pesar de la maquinaria política y mediática del bipartidismo en su contra. Todo ha sido válido para impedir el avance de Vox, pero los aragoneses quieren más Vox».

Abascal dirigió una advertencia a Núñez Feijóo, probablemente lo más destacado de su breve intervención: Azcón, al igual que María Guardiola y Juan Francisco Pérez Llorca, gobernará bajo las condiciones de Vox o no gobernará. «Si el PP planea continuar con las mismas políticas que provocaron que dejáramos los gobiernos regionales —aseveró Abascal—, está entregando la gobernabilidad al PSOE». Esto limita considerablemente la maniobra de los barones populares y condiciona tanto su proyección como la del propio Núñez Feijóo, quien ha permitido a Vox demostrar su fuerza.

El secretario general del PP compareció la noche del 8-F para valorar los resultados en Aragón.

Vito Quiles

En los días previos a las elecciones, Génova mostró indicios de lo que podía venir al elegir para el acto de cierre de campaña a Vito Quiles, conocido agitador, y al grupo Los Meconios, intérpretes de canciones como ‘Vamos a volver al 36’. Tellado valoró la “valentía” de Quiles por “dar voz a lo que otros no se atreven”. El Congreso de los Diputados le retiró la acreditación debido a la grabación y difusión indebida de material audiovisual y a las quejas de grupos parlamentarios y periodistas por su comportamiento.

El intento del PP por asumir el papel de Vox para evitar depender de ellos ha terminado favoreciendo a Vox, que mantiene la última palabra en Aragón. Mientras tanto, el PSOE observa con atención las próximas semanas de negociación que se avecinan, pero lo hace desde la oposición y sin señales claras de una estrategia que impida que esto mismo ocurra en Castilla y León y Andalucía. Otro dato a considerar: en porcentajes y escaños, Alegría se ha acercado mucho más a la ultraderecha a la que critica que al PP, al que aspira a representar.

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