La trayectoria reciente de Mireia Belmonte a sus 35 años: de obtener 4 medallas olímpicas a enfrentar una lesión que casi la obliga a retirarse

Mireia-Belmonte La deportista catalana tuvo que «resetear» y aceptar una versión distinta de sí misma frente a la amenaza que representan las lesiones.

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Mireia Belmonte se encontraba en la cima del deporte español cuando su cuerpo comenzó a poner límites. Cuatro medallas olímpicas, numerosos títulos mundiales y europeos, junto con el reconocimiento como la mejor nadadora española de la historia, la habían convertido en una referencia fuera de las piscinas.

No obstante, tras Tokio, el persistente problema en sus hombros inició una etapa llena de incertidumbre que casi la llevó a retirarse prematuramente.

La lesión no fue algo pasajero, sino un proceso prolongado. Belmonte arrastraba tendinitis desde 2015, y después de los Juegos de Tokio, la situación empeoró, hasta el punto de estar casi año y medio sin poder mover los brazos dentro del agua.

Hubo jornadas en las que, tal como ella misma contó, no podía ni hacerse una coleta, beber agua por sí misma ni conducir normalmente, siendo forzada a gestionar estas acciones con una sola mano.

En la piscina, sus sesiones se limitaron a ejercitar sólo las piernas, manteniendo los brazos pegados al cuerpo y usando snorkel, un contraste radical con la imagen de campeona que el público tenía de ella.

Mireia Belmonte asiste a la inauguración de la decimosexta temporada de los Desayunos Deportivos de Europa Press

Mireia Belmonte en la inauguración de la decimosexta temporada de los Desayunos Deportivos de Europa Press

El sufrimiento físico vino acompañado de la incertidumbre sobre su continuidad. En sus treinta y tantos años, sin competir internacionalmente desde el Europeo de Roma 2022 y con el «problemático hombro» influyendo en cada paso, la opción de abandonar estuvo presente.

Ella misma reconoció que esos momentos fueron los más difíciles de su carrera deportiva y que tuvo que «resetear» para aceptarse en una versión con más limitaciones. Sin embargo, mantenía con firmeza que no contemplaba la retirada, aunque no tuviera claro poder regresar al máximo nivel competitivo.

Un giro en la mentalidad

Actualmente, a los 35 años, la vida de Mireia Belmonte se reparte entre la rehabilitación, la piscina y una nueva perspectiva hacia el deporte y el tiempo personal. Continúa entrenando en el CN Barcelona, pero ahora lo hace «con mayor libertad», sin la presión constante del circuito internacional y ajustando cada sesión al estado de sus hombros.

Existen días en que, según comentó, puede completar el entrenamiento «al máximo y con buenos tiempos» y otros en los que el hombro la obliga a detenerse y recuperar. Su objetivo inmediato ya no es un récord específico, sino «seguir progresando en cada entreno dentro de sus posibilidades», sin forzar excesivamente.

La campeona también modificó su relación con el dolor y la exigencia. Admitió que quizá había cometido el error de insistir sin descanso, sin detenerse a tiempo, y aprendió a bajar la intensidad cuando su cuerpo lo requería, aunque su carácter competitivo la impulsara a dar siempre lo máximo.

«Si hoy en lugar de dar un 10 debo ofrecer un 7 para mantenerme en la misma línea mañana, debo moderar esa intensidad,» confesó, subrayando que, por mucho que se desee, «quien realmente manda es el cuerpo». Con un tendón supraespinoso roto y problemas de bursitis y tendinitis, cada sesión requiere control, paciencia y mantener la mente fría.

A pesar de las restricciones, Belmonte halló pequeños grandes logros en esta etapa. Retomar la natación en estilo mariposa, con el que alcanzó varios de sus mayores triunfos, fue para ella «un regalo» y la manera de superar una espina clavada tras tanto tiempo sin poder mover los hombros.

Simultáneamente, comenzó a valorar aspectos de la vida que antes quedaban relegados: cuidar más su vida social, personal y asistir a eventos y proyectos que el calendario competitivo le impedía disfrutar.

En el horizonte aparecen desafíos como un posible regreso a competiciones internacionales o hasta la posibilidad de soñar con Los Ángeles 2028, siempre bajo una condición: que sea ella quien decida el momento y la forma de despedirse.

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