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- Autor, Redacción*
- Título del autor, BBC News Mundo
- 5 febrero 2026Actualizado 2 minutos
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El reciente conjunto de documentos vinculados al fallecido empresario Jeffrey Epstein, liberados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, está generando serias complicaciones para el primer ministro británico, Keir Starmer.
Aunque el líder laborista nunca estableció vínculos personales con el conocido pederasta estadounidense, su decisión de designar a Peter Mandelson como embajador en Washington—quien mantuvo una cercana amistad con Epstein, incluso tras su condena en 2008 por delitos sexuales—ha desatado un escándalo en Reino Unido que, según algunos analistas, podría poner en riesgo el cargo del premier.
«Lamento haberlo nombrado. De haber tenido la información que poseo ahora, nunca habría permitido que estuviera cerca del gobierno», admitió Starmer el miércoles frente a la Cámara de los Comunes.
Este viernes se dio a conocer que la Policía Metropolitana efectuó registros en dos propiedades relacionadas con Mandelson, en el marco de una pesquisa por supuestos actos indebidos relacionados con la exembajador y su vínculo con Epstein.
Starmer ha recibido críticas tanto desde la oposición conservadora como de parte de miembros de su propio partido, quienes reprochan la selección de Mandelson a finales de 2024 para gestionar las relaciones con la administración de Donald Trump, a pesar de las sospechas que ya pesaban en su contra.
El jueves, el primer ministro volvió a expresar su arrepentimiento.
«Pido disculpas», dijo, dirigiéndose a las víctimas de Epstein.
«Lamento haber creído las falsedades de Mandelson y darle el cargo», concluyó.
La oposición conservadora ha considerado la situación del primer ministro como «insostenible» y ha exigido su dimisión, mientras que el hecho de que este reclamo cuente con el respaldo de sectores dentro del Partido Laborista indica que el país enfrenta lo que la prensa británica denomina el «escándalo político del siglo».

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Otro príncipe caído
El nombre de Mandelson figura en correos, fotos y otros documentos vinculados a Epstein, al igual que el hermano del rey Carlos III, el expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor.
Mandelson, nacido en Londres en 1953, es conocido desde hace décadas en Reino Unido como «el príncipe de las tinieblas». Este apodo se lo otorgó la prensa británica debido a su habilidad para «resolver, conectar y maniobrar tras las escenas».
La política está en su ADN: es nieto de Hebert Morrison, quien fue viceprimer ministro durante el gobierno laborista establecido al final de la Segunda Guerra Mundial.
Aunque durante su época en St. Catherine’s College, Oxford, mostró inclinaciones comunistas, terminó afiliándose al Partido Laborista en 1979, donde se convirtió en una figura esencial del denominado «Nuevo Laborismo», el movimiento impulsado por Tony Blair durante la década de 1990.
Antes de conocerse sus lazos con Epstein, enfrentó dos escándalos distintos que casi terminan con su carrera pública.
El primero ocurrió en 1998, cuando salió a la luz que había recibido un préstamo secreto de 373.000 libras esterlinas (US$500.000) de un colega ministro.
Menos de un año después regresó al gobierno como secretario para Irlanda del Norte, pero en 2001 renunció tras denuncias de mala conducta relacionadas con la solicitud de pasaportes para empresarios indios. Posteriormente, fue exonerado por una investigación oficial.
Tras cuatro años como comisario de Comercio de la Unión Europea en Bruselas, regresó sorpresivamente a la política británica cuando el entonces primer ministro laborista Gordon Brown lo nombró ministro de Comercio y fue designado miembro de la Cámara de los Lores (un cuerpo legislativo no electo).

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Un escándalo gradual
En septiembre pasado, pocos meses después de su nombramiento como embajador en Washington, Starmer removió a Mandelson tras la aparición de nuevos documentos difundidos por el Congreso de EE.UU. que confirmaban que no cortó su amistad con Epstein, incluso cuando este enfrentaba cargos por delitos sexuales en 2008.
«Lamento sinceramente haber caído en sus falsedades», se disculpó el diplomático en una entrevista con la BBC en ese momento.
Sin embargo, los últimos documentos liberados por las autoridades estadounidenses no muestran indicios de que Mandelson tuviera objeciones ante el comportamiento de su amigo.
El día en que Epstein salió de prisión, en julio de 2009, intercambiaron correos electrónicos.
«Libre y en casa», le escribió el fallecido empresario a Mandelson, quien respondió: «¿Cómo vamos a celebrarlo?».
«Con gracia y modestia (los apodos de dos strippers)», replicó Epstein.
«Chico travieso», añadió Mandelson, quien era ministro de Comercio en esa época.
A diferencia de revelaciones previas, en esta ocasión hay documentos que evidencian que la relación entre ambos superaba lo estrictamente personal.

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Información confidencial
Entre los documentos hay correos electrónicos que revelan que Epstein transfirió 10.000 libras (US$13.500) a la pareja de Mandelson, Reinaldo Avila Da Silva, en 2009. No existen indicios de que Da Silva estuviera involucrado en actos ilícitos.
Otros mensajes indican que el pederasta solicitó al político asistencia para conseguir una visa rusa, solicitud realizada tras su primera condena.
Además, hay comunicaciones que podrían sugerir que el entonces ministro facilitó información económica confidencial, algunas relacionadas con bancos en dificultades, a Epstein; asimismo, discutieron maneras de forzar la renuncia de Brown como líder del Partido Laborista en 2010.
También existen correos que sugieren que Mandelson compartió datos sensibles del mercado con Epstein durante su gestión como secretario de negocios de Brown en 2009.
Otro intercambio revela que Mandelson avisó con antelación a Epstein sobre un rescate por valor de 500.000 millones de euros (US$585.000 millones) aprobado por la UE para salvar al euro debilitado.
En la madrugada del 10 de mayo de 2010, los ministros de finanzas de la UE ratificaron el acuerdo ante la preocupación de que la crisis de deuda griega se extendiera a toda la eurozona.
La noche antes del anuncio, Epstein envió un correo a Mandelson indicando: «Según mis fuentes, el rescate de 500.000 millones de euros está casi cerrado».
Los documentos sugieren que Mandelson respondió: «Se hará público esta noche».
Epstein preguntó si Mandelson estaba en casa y la respuesta fue: «Salgo del número 10 (residencia del primer ministro)… te llamaré».
Aunque Reino Unido no contribuyó directamente al rescate, el ministro de Hacienda británico de entonces, Alistair Darling, estuvo presente durante las negociaciones en Bruselas.
La BBC intentó obtener comentarios de Mandelson al respecto.

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Un leve amedrentamiento al ministro
Otra cadena de correos parece indicar que Mandelson intentó influir en cambios a un impuesto planeado sobre las bonificaciones a banqueros, tras intercambios con Epstein.
Esta regla se implementó luego de la crisis financiera de 2008 y establecía que las bonificaciones superiores a 25.000 libras (US$33.000) en finanzas estarían sujetas a un impuesto adicional del 50%.
El 15 de diciembre de 2009, Epstein escribió: «¿Existe una posibilidad real de que el impuesto solo se aplique a la parte en efectivo de las bonificaciones a banqueros?».
Mandelson respondió: «Estamos intentando modificarlo. El Tesoro está firme, pero estoy trabajando en el caso».
El político declaró a la BBC que todos los bancos del Reino Unido y a nivel internacional argumentaban que la medida afectaría a los servicios financieros británicos.
«Mis conversaciones en el gobierno reflejaban la opinión del sector en general, no la de una sola persona», afirmó.
Dos días después de ese intercambio, los documentos sugieren que continuaron debatiendo sobre el plan.
Un correo de Epstein pregunta si «Jamie» debería volver a llamar al entonces ministro de Hacienda, Alistair Darling.
Esto parece referirse a Jamie Dimon, director ejecutivo del banco estadounidense JP Morgan en ese momento.
Mandelson habría sugerido que Epstein debía llamar de nuevo al ministro y lo animaba a ejercer una leve presión.
La divulgación de estos correos provocó que Mandelson renunciara a su militancia en el Partido Laborista, tras más de 40 años, y abandonara la Cámara de los Lores.
Mientras tanto, la Policía Metropolitana inició una investigación penal por presuntas irregularidades en cargos públicos.
Mandelson no ha emitido comentarios sobre los correos, aunque la BBC indica que él sostiene que no actuó ilegalmente ni buscó beneficios económicos personales.
En el pasado, ya había manifestado su arrepentimiento por mantener la relación con Epstein tras su condena y ofreció disculpas a las víctimas.

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Un costoso desacierto
Starmer ha intentado distanciarse de Mandelson, acusándolo de «traicionar a su país, al Parlamento y a mi partido» y anunciando que retirará todos los títulos y cargos que aún conserva.
No obstante, hasta ahora esas acciones no han bastado para detener la crisis, y muchos comparan esta designación con los errores que llevaron a la caída del polémico primer ministro conservador Boris Johnson.
Medios como The Economist han señalado que este escándalo demuestra que Starmer incumplió una de sus promesas electorales clave: que su gobierno seguiría «procedimientos» y priorizaría siempre «el país antes que el partido».
La elección del apodado «príncipe de las tinieblas» sorprendió en su momento, considerando que se conocían sus vínculos con Epstein. Starmer reconoció ante el Parlamento que estaba al tanto de esa información, aunque aseguró desconocer su magnitud.
«Lo describió como alguien a quien apenas conocía», afirmó el premier.
Esta designación tampoco fue bien vista en Washington inicialmente. Algunos asesores de Donald Trump calificaron al veterano político laborista de «idiota».
Por otro lado, la negativa del mandatario a despedir a Morgan McSweeney, asesor principal al que muchos culpan por el nombramiento de Mandelson, refuerza la impresión de que quizás no tiene plena conciencia de la gravedad del caso.

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Para aliviar la tensión en el Partido Laborista y en la opinión pública, Starmer anunció que hará pública la investigación que su oficina efectuó antes del nombramiento de Mandelson como embajador.
«Deseo que esta Cámara revise la documentación completa y constate por sí misma cómo, una y otra vez, Mandelson tergiversó completamente la extensión de su relación con Epstein y mintió durante todo el proceso», declaró.
El jueves, el primer ministro afirmó ante el Parlamento que a Mandelson se le interrogó directamente sobre la naturaleza de su relación con Epstein antes de su nombramiento, llevándole cuestionamientos acerca de si había estado en su casa tras su condena y si había aceptado obsequios o atenciones suyas.
«La información disponible ahora demuestra que sus respuestas fueron falsas», señaló Starmer. «Presentó a Epstein como alguien a quien apenas conocía. Y cuando se hizo evidente que esto no era verdad, lo despedí».
La BBC indica que la postura de Mandelson es que contestó con precisión sobre su relación con Epstein durante el proceso de nombramiento.
No obstante, ni las disculpas, ni la remoción de cargos y títulos, ni las investigaciones policiales parecen detener el escándalo, y ya han surgido pedidos de la salida del premier, cuya imagen en las encuestas ha estado en declive durante meses.
Actualmente, el 63% de los británicos desaprueba al líder laborista, frente a solo el 18% que lo respalda, según la encuestadora YouGov.
Luke Sullivan, exdirector político de Starmer, declaró creer que el primer ministro está «peleando por mantener su puesto».
«No se puede subestimar la gravedad ni el peligro que enfrenta el mandatario», afirmó a la BBC.
Desde la oposición conservadora califican la situación como «insostenible» y exigen su renuncia, un reclamo que gana apoyo incluso dentro de algunos miembros del partido gobernante.
«No tiene más alternativa que renunciar», declaró la diputada laborista Rachael Maskell a la BBC.
De manera similar opinó el legislador Jonathan Hinder, calificando de «error catastrófico» la designación de Mandelson como embajador.
Miembros del gobierno consultados, bajo anonimato, reconocieron a la BBC que «la situación es muy delicada» para el primer ministro.
*Con información de Ben Wright, Brian Wheeler, Rianna Croxford y Alex Partridge.

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