La empresa, Sephora, ha declarado que ya no podía cumplir con las exigencias del puesto

Durante más de cuatro años, Caitlin Myers desempeñó funciones como asesora de belleza en una tienda Sephora ubicada en Brisbane (Australia). Atendía a los clientes, cumplía con sus turnos y formaba parte de un grupo estable. Sin embargo, una condición médica que le obligaba a acudir con frecuencia al baño terminó afectando su rutina laboral y, en última instancia, condujo a su despido.
Actualmente, Myers, de 29 años y residente en Queensland, ha presentado una demanda contra Sephora ante la justicia, argumentando que su despido estuvo motivado por una causa directamente vinculada a su discapacidad. Se trata de un síndrome de dolor pélvico crónico (SDPC), una afección invisible pero que altera significativamente la vida diaria.
El SDPC genera urgencias frecuentes para orinar y defecar, además de dolor menstrual, intestinal y en la vejiga. Según la denuncia, esta condición obligaba a Myers a realizar más pausas para ir al baño que la mayoría de sus compañeras. Durante años pudo cumplir sus tareas sin inconvenientes, pero en 2021 la percepción de sus superiores comenzó a cambiar. “Empezaron a cuestionar o a poner en duda la cantidad o frecuencia de mis pausas para ir al baño”, explicó al medio australiano The Courier Mail. Desde ese momento, apuntó, el ambiente laboral se tornó cada vez más tenso y supervisado.

La presión en el trabajo
La tensión generada tuvo un impacto claro en su salud. En documentos presentados ante la corte, Myers aseveró que “la frecuencia y gravedad de mis síntomas empeoraron debido a la presión que sentía por parte de mis supervisores”. En varias ocasiones, sostuvo que se vio obligada a abandonar su turno antes de culminar.
Entre 2021 y 2022, relató al menos cuatro situaciones en las que “experimentó presión para retirarse anticipadamente” luego de que sus jefes volvieran a cuestionar sus pausas. En otros siete episodios, afirmó que fue explícitamente “obligada” a terminar su jornada antes de lo planeado. “Pensaba que, si no me iba voluntariamente, me forzarían a salir antes”, declaró Myers. Esta circunstancia, añadió, la llevó incluso a ausentarse de algunos turnos programados debido al deterioro de su salud.
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El cambio de turno a tiempo parcial
En octubre de 2021, Myers accedió a una propuesta de Sephora para modificar temporalmente su horario completo a uno parcial. En una comunicación escrita, Eva Kuan, subgerente de recursos humanos, explicó que esta medida pretendía “respaldar su proceso de salud en curso” y “mejorar su asistencia laboral”.
No obstante, esta adaptación no acabó con el conflicto. El 23 de mayo de 2022, la empresa notificó su despido bajo el argumento de que ella era “incapaz de cumplir con los requisitos de asistencia”. Sin embargo, Myers ha indicado que ese mismo día la compañía “pudo haber implementado, pero no ofreció” otros ajustes razonables, como la opción de trabajar hasta cuatro horas diarias durante cinco días a la semana.

La versión de la empresa e impacto personal
Por su parte, Sephora rechaza cualquier acusación de discriminación. En su defensa ante el tribunal, la multinacional declaró que sí aplicó ajustes razonables, destacando la reducción de la jornada en octubre de 2021 y el acceso a los baños “cuando lo solicitaba”. Además, la empresa sostuvo que, pese a la modificación del horario, la asistencia de Myers no mejoró y que no cumplía con los requerimientos del puesto.
Tras su despido, Myers afirma haber desarrollado depresión, sentirse humillada y haber perdido completamente su salario. Por ello, reclama una indemnización cercana a los 135.000 euros. Dos de sus médicos manifestaron que sus síntomas pudieron agravarse de forma temporal debido a una cirugía pélvica en enero de 2022 y que su estado podría evolucionar favorablemente con el tiempo. El tribunal ha ordenado una mediación previa antes de fijar la fecha de la audiencia definitiva.

