La Policía Nacional señala a Francisco de Borbón y von Hardenberg, pariente lejano de Juan Carlos I, por esconder millones de euros que pertenecen a un narcotraficante en un cripto-banco ubicado en un país africano.
Francisco de Borbón fue arrestado bajo sospecha de blanqueo de capitales y quedó en libertad tras abonar una fianza de 50.000 euros, con prohibición de abandonar España.
Este grupo criminal, encabezado por Alejandro Salgado Vega ‘El Tigre’, introdujo en España al menos 58,5 toneladas de cocaína, contando con la colaboración del exjefe de la UDEF, Óscar Sánchez Gil.
Los bancos ET Bank y Be Bank, fundados por Borbón y sus colaboradores en Santo Tomé y Príncipe, se utilizaban para gestionar recursos ilegales y reintegrar dinero procedente del narcotráfico al sistema financiero formal.
La Policía Nacional imputa al conde Francisco de Borbón y von Hardenberg, familiar lejano de Juan Carlos I, el hecho de haber «ocultado» millones de euros ligados a un narcotraficante en un cripto-banco ubicado en un pequeño estado africano.
Así se detalla en un extenso informe de 219 páginas, al que ha accedido EL ESPAÑOL.
Francisco de Borbón fue detenido esta semana por la Policía Nacional. Este miércoles, el juez Francisco de Jorge, instructor de la Audiencia Nacional, lo interrogó. Finalmente, quedó en libertad tras pagar una fianza de 50.000 euros y se le prohibió salir de España.
Los investigadores afirman que el aristócrata se dedicó al blanqueo de fondos de la misma organización criminal que tenía bajo su mando a Óscar Sánchez Gil, conocido como El Anodino.
Este exjefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de Madrid habría facilitado la importación de miles de kilos de cocaína a cambio de pagos económicos.
Efectivamente, cuando Sánchez Gil fue arrestado a finales de 2024, la Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Policía Nacional descubrió 20 millones de euros escondidos entre los muros de su residencia.
El informe policial que condujo a la detención de Francisco de Borbón indica que, junto a varios socios, el sobrino segundo del Emérito fundó la entidad financiera ET Bank. Esta fue la opción elegida por Ignacio Torán, narcotraficante investigado en la misma causa, para «administrar fondos por un valor de 22.005.503,86 dólares» (próximos a los 19 millones de euros).
Torán, según la Policía, contaba con una tarjeta bancaria emitida por dicha entidad financiera. Según el informe, esta acción tenía como objetivo «reintegrar al sistema legal los fondos procedentes del narcotráfico».
Por esa razón, Francisco de Borbón fue arrestado esta semana por un supuesto delito de blanqueo de capitales.
Luego del arresto de Torán en noviembre de 2024, Francisco de Borbón «dejó de operar con la marca ET Bank y continuó gestionando fondos ajenos mediante una nueva entidad».
¿Cuál? Una llamada Be Bank, entidad «similar» a la anterior, localizada en el pequeño país africano de Santo Tomé y Príncipe (con una población de 243.000 habitantes).
De acuerdo con la Policía, entre los fondos que la nueva firma comenzó a gestionar «posiblemente» seguía existiendo «parte del dinero obtenido por la organización criminal en investigación», dedicada al narcotráfico.
Tanto Be Bank como ET Bank «no funcionan como bancos tradicionales». El informe policial explica que son «servicios de banca anidada» empleados por Borbón y sus socios para proporcionar a los clientes una visión de los fondos que se estarían custodiando para ellos.
Red de narcotráfico
Los agentes de la UDYCO y de la UAI verificaron «la preocupante y notable capacidad financiera» de esta organización internacional de narcotraficantes.
La red estaba comandada por Alejandro Salgado Vega, conocido como El Tigre, el narcotraficante español vivo de mayor relevancia, cuyo rostro fue mostrado por EL ESPAÑOL por primera vez.
El poder de esta red fue apoyado por «la captación del inspector jefe [Óscar Sánchez Gil] y su total entrega a los objetivos ilícitos de la organización, motivado por intereses económicos».
Tras examinar el teléfono móvil personal del inspector, sus excompañeros en UDYCO Central y Asuntos Internos localizaron una nota que era actualizada frecuentemente por el mando policial.
Cada vez que la red introducía un nuevo contenedor con drogas en España, registraban el evento en su dispositivo para llevar una contabilidad que no cesaba de aumentar.
Así, se pudo confirmar que la banda habría ingresado por lo menos 37 contenedores marítimos con cocaína, sumando un total de 58,499 toneladas de droga. El valor de esta cantidad en el mercado supera los 2.000 millones de euros.
La participación de Sánchez Gil fue esencial, según los informes recientes presentados en la causa, los cuales refuerzan la investigación mantenida en secreto por más de un año y medio, hasta la detención de El Anodino en noviembre de 2024.
Durante años, ejerció un control absoluto sobre todas las operaciones policiales potencialmente dirigidas contra su red, supervisando él mismo, o a través de sus subordinados, las empresas y contenedores susceptibles de contener drogas destinadas a España.
En total, Sánchez Gil introdujo en el sistema 550 códigos de contenedores vinculados a esta red, según reveló EL ESPAÑOL.
Los códigos de estos envíos y los nombres de ciertos narcotraficantes se registraban en GATI, una base de datos policial que contiene información sobre investigaciones y principales sospechosos.
De este modo, sus socios aparecían registrados como confidentes, lo que, en principio, los hacía intocables. El registro más antiguo fue realizado por él en 2016.
Incluso, Sánchez Gil llegó a inscribir una de las compañías desde las cuales los narcotraficantes transferían pagos periódicos a sus cuentas bancarias.
Con este mecanismo, si alguna empresa o delincuentes asociados recibían atención de otros cuerpos policiales, a Sánchez Gil le saltaba una alerta en el sistema, lo que le permitía anticiparles la información.
Según la investigación, El Anodino también abría investigaciones falsas sobre sus colaboradores para mantener el control de la situación.
Así lo indica uno de los informes recientes, que recoge conversaciones entre los cabecillas de la organización.
En una de ellas, Sánchez Gil advierte a su principal socio que uno de los lugartenientes, apodado Soldado, está bajo vigilancia de los investigadores especializados en narcotráfico: «Tiene gente allí vigilando».
Su socio responde que está «escondido». Esta captura fue tomada el 16 de octubre de 2024, a las 19:38 horas, apenas dos días después de la incautación de trece toneladas de cocaína, la mayor aprehensión en España y la segunda en Europa.
El jefe de la UDEF en Madrid alcanzó un nivel tan alto dentro del narcotráfico internacional que no solo facilitaba operaciones a esta organización.
En uno de los informes recientes, la Policía también le vincula con relaciones de la red con otros traficantes internacionales, como el irlandés Sean Mc Govern.

