De pequeño apartamento a refugio familiar: el reto de diseñar 50m² en la montaña

De pequeño apartamento a refugio familiar: el reto de diseñar 50m² en la montaña

A una altitud considerable, donde el bosque se funde con la claridad del paisaje de Roccaraso, se encuentra un apartamento de dimensiones reducidas que desafía las convencioni del espacio. Con apenas 50 metros cuadrados y una terraza orientada hacia las cumbres, esta vivienda se ha convertido en el punto de encuentro de una familia napolitana —padres y tres hijos— que, como tantos otros residentes de Campania y Abruzo, buscan en esta zona el escenario ideal para los deportes de invierno.

La intervención arquitectónica, liderada por Carmine Abate, ha transformado el lugar en un interior multifuncional capaz de albergar a distintas generaciones de forma fluida. El enfoque del proyecto no consistió en intentar segmentar el espacio de manera artificial, sino en permitir que las áreas convivieran. Según explica el propio arquitecto, en un metraje tan limitado cada elección técnica adquiere una importancia estratégica, buscando un equilibrio preciso entre los momentos de reunión colectiva y la necesidad de intimidad.

Arquitectura a medida y optimización del volumen

El núcleo de la reforma reside en el mobiliario fijo, diseñado específicamente para este proyecto. Elementos como la cocina, los armarios, las camas y la boiserie funcionan como un sistema integrado que se adapta a la evolución de sus habitantes. Abate ha diseñado estas estructuras para que se fusionen con los muros, logrando que los volúmenes encajen de manera orgánica y los pasillos actúen como pausas visuales necesarias en un entorno compacto.

La madera es el material predominante, seleccionado en diversas esencias naturales para cubrir techos, suelos y mobiliario, aportando una temperatura visual cálida. Este entorno se complementa con detalles que respetan la estética de montaña, como las vigas a la vista. La paleta de colores refuerza esta conexión con el exterior, alternando tonos verde bosque con beige terrosos y marrones profundos en las superficies de la casa.

Distribución del área social y descanso

La vida cotidiana se organiza en torno a la zona de día, donde el diseño prioriza los siguientes elementos:

  • La chimenea: Punto de reunión central y símbolo de la memoria familiar tras el atardecer.
  • La cocina y comedor: Un espacio funcional situado a corta distancia del fuego, concebido para la convivencia directa.
  • Habitaciones optimizadas: Dos dormitorios, uno principal y otro infantil, donde el mobiliario a medida permite aprovechar cada centímetro disponible sin comprometer la comodidad.

Este refugio ha sido concebido para un uso intensivo y real, preparado para recibir el trasiego de botas de nieve y la actividad diaria de una familia numerosa. El proyecto demuestra que la arquitectura puede actuar como una estructura silenciosa y eficiente que facilita la vida doméstica, incluso cuando el espacio es extremadamente limitado.

«Es una vivienda pensada para ser habitada de verdad, para mancharse de nieve y llenarse de risas. Un refugio que demuestra cómo la arquitectura, incluso en pocos metros cuadrados, puede vertebrar el día a día».
— Carmine Abate, arquitecto.

El análisis de este tipo de viviendas contemporáneas forma parte del trabajo de Alessia Musillo, responsable de contenidos en plataformas especializadas en diseño como Elle Decor Italia y Marie Claire Maison. Con una formación académica internacional que abarca desde Milán hasta Glasgow y Tartu, Musillo explora a través de sus textos el lenguaje del hábitat actual y las nuevas formas de habitar los espacios interiores.

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