Explora en invierno una ruta única en Cantabria que conecta 20 cascadas a través de los valles pasiegos

Una ruta circular entre cascadas, hayedos y cabañas pasiegas espera en el corazón de Cantabria a quienes buscan paisajes auténticos incluso en invierno

Foto: El punto de partida se sitúa en el municipio de Selaya y no presenta grandes exigencias físicas. (Red Cántabra de Desarrollo Rural)
  • La ruta sencilla de senderismo en Cantabria que resulta imprescindible este invierno: un trayecto mitológico perfecto para hacer con niños
  • La ruta de Cantabria con una cascada mágica para explorar en primavera: conoce el «Stonehenge cántabro» de los Valles Pasiegos

Con menos de 7 kilómetros de senda circular y alrededor de veinte cascadas, esta ruta de senderismo en Selaya se ha transformado en uno de los secretos mejor conservados del invierno en Cantabria. El entorno natural, con alto valor ecológico, invita a recorrer hayedos, puentes de madera y cabañas pasiegas envueltos en la niebla montañosa.

Durante la temporada más fría del año, cuando muchos prefieren refugiarse en casa, existen quienes buscan paisajes brumosos, bosques húmedos y senderos cubiertos por hojas caídas. Para quienes se adentran en el interior de Cantabria, hay un rincón oculto entre valles, hayas centenarias y laderas donde el murmullo del agua marca el ritmo de la caminata. Este es un escenario silencioso, envuelto en la humedad invernal y la serenidad del bosque atlántico.

Inicio de la ruta: cascadas, pozas y puentes de madera

La ruta del nacimiento del río Pisueña, conocida también como La Garma, comienza en el pequeño aparcamiento de la ermita de las Nieves, en el municipio de Selaya. Desde allí, un sendero bien señalizado desciende suavemente y acompaña al cauce del río en un recorrido circular de poco más de 6 kilómetros, adecuado para familias y caminantes sin experiencia. Su baja dificultad técnica, unida a su riqueza paisajística, la convierte en una opción ideal para practicar senderismo en invierno.

A lo largo del camino, el río se muestra en varios puntos, formando pozas con agua cristalina y caídas de agua impresionantes entre rocas cubiertas de musgo. Pasarelas y pequeños puentes de madera facilitan el cruce del cauce, mientras se avanza entre árboles autóctonos como alisos, avellanos y fresnos. En total, se cuentan hasta 20 cascadas distribuidas por todo el trayecto, que alcanzan su mayor caudal tras las precipitaciones de otoño e invierno.

Valles pasiegos y patrimonio natural

El entorno mantiene el carácter ancestral de los Valles Pasiegos, con prados, cabañas de piedra y ganado en libertad. El recorrido atraviesa una Zona de Especial Conservación y permite observar ecosistemas ribereños propios de las montañas medias cantábricas de cerca. La fauna es discreta pero abundante: no es extraño observar algún corzo, zorro o ave rapaz sobrevolando el hayedo.

Uno de los momentos más destacados es el hallazgo del nacimiento del río Pisueña, donde el agua emerge directamente del suelo entre vegetación densa. Desde este punto, la ruta retorna en sentido opuesto, ofreciendo vistas más abiertas del valle y panorámicas que invitan a detenerse. La vuelta hacia la ermita de las Nieves se realiza por un trayecto alternativo, flanqueado por nuevas cabañas y lomas cubiertas de hierba que complementan el paisaje pasiego.

Senderismo sencillo con encanto invernal

El perfil de esta ruta (211 metros de desnivel y una altitud máxima de 516 m) la hace adecuada para quienes buscan un plan al aire libre sin grandes exigencias físicas. Con una duración aproximada de dos horas, resulta perfecta para una escapada familiar de fin de semana. Además, es apta para quienes quieran pasear con su perro, siempre que se mantenga atado y se respeten las normas de conservación del entorno. Más allá del ejercicio, recorrer este sendero es una manera de descubrir los paisajes más genuinos del interior de Cantabria.

Durante el invierno, cuando muchas rutas pierden su atractivo, esta mantiene intacto su hechizo. Las 20 cascadas, el sonido del agua, el verde intenso del bosque y la arquitectura tradicional convierten esta caminata en una de las joyas más notables del senderismo en el norte de España.

  • La ruta sencilla de senderismo en Cantabria que no se debe perder este invierno: un sendero mitológico perfecto para hacer con niños
  • La ruta de Cantabria con cascada mágica que es imprescindible en primavera: descubre el «Stonehenge cántabro» de los Valles Pasiegos

Con menos de 7 kilómetros de recorrido circular y una veintena de cascadas, esta ruta de senderismo en Selaya ha pasado a ser uno de los secretos mejor guardados durante el invierno en Cantabria. El entorno natural, de gran valor ecológico, invita a caminar entre hayedos, puentes de madera y cabañas pasiegas bajo la niebla montañosa.

Scroll al inicio