En el extremo más oriental de la isla se conserva una fortaleza que durante siglos fue fundamental para vigilar el Mediterráneo. Su perfil domina el paisaje y proporciona una de las vistas más impresionantes del archipiélago balear
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En el nordeste de Mallorca se encuentra una fortificación que concentra siglos de estrategia defensiva, poder político y control sobre el Mediterráneo. Elevado sobre una colina, este punto histórico regala una vista excepcional del litoral y del canal que separa la isla balear de su vecina oriental, constituyéndose en uno de los miradores más destacados del archipiélago. Su silueta, visible desde varios kilómetros a la redonda, facilita entender por qué estos edificios fueron esenciales para la defensa y la organización territorial en la Edad Media.
Se trata del Castillo de Capdepera, uno de los principales referentes del patrimonio histórico mallorquín. Levantado en el siglo XIV bajo la orden del rey Jaume II, esta fortaleza medieval fue diseñada para proteger a la población local ante constantes ataques piratas y para supervisar las rutas marítimas hacia Menorca. La ubicación estratégica permitía controlar tanto la zona interior de la isla como la costa y el canal hacia Menorca, un aspecto crucial para su función defensiva y política. El recinto amurallado originó el municipio actual de Capdepera y llegó a albergar hasta 125 viviendas en su interior durante el siglo XVI.
Una fortificación con elementos góticos conservados en buen estado
El conjunto monumental destaca por su muralla gótica, terminada en 1386, que rodea todo el perímetro y mantiene varias torres defensivas adicionales. Entre ellas se encuentran la torre de Sa Boira, la torre de Ses Dames, la torre d’en Banya y la torre dels Costerans, todas dentro de un sistema de vigilancia adaptado a la orografía local. En el lugar más alto se sitúa la torre de Miquel Nunis, la estructura más antigua del conjunto, datada entre los siglos X y XI, desde donde se aprecian una de las vistas más impresionantes del noreste mallorquín.
Dentro del recinto se halla también la Iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza, construida en el siglo XIV y ampliada posteriormente en el siglo XVI, convertida en un espacio religioso fundamental para los moradores del castillo. En el siglo XVIII, la fortaleza fue utilizada como cuartel militar bajo la supervisión de un gobernador, cuya residencia aún se conserva. Tras el abandono militar en 1854 y un prolongado período de deterioro, el castillo fue finalmente restaurado por el Ayuntamiento de Capdepera en 1983, asegurando su conservación como Bien de Interés Cultural y su apertura al público durante todo el año.
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En el nordeste de Mallorca se alza una fortificación que resume siglos de estrategia defensiva, poder político y control del Mediterráneo. Desde la cima de una colina, este enclave histórico ofrece una vista privilegiada del litoral y del canal que separa la isla balear de su vecina oriental, convirtiéndose en uno de los miradores más imponentes del archipiélago. Su silueta, visible desde kilómetros a la redonda, permite comprender por qué este tipo de construcciones fueron claves para la seguridad y la organización territorial durante la Edad Media.

