Confianza en ChatGPT para adquirir vivienda resulta en pérdida de miles de euros en señalización para compradores

Muchos compradores toman decisiones hipotecarias basadas en la inteligencia artificial, consejos genéricos o experiencias ajenas, lo que está provocando operaciones fallidas y pérdidas económicas

Una mujer pasa junto a

El mercado inmobiliario se encuentra en una fase de alta tensión debido a la limitada oferta, los precios en niveles históricos y una creciente urgencia por adquirir propiedades. Esta situación está llevando a numerosos compradores a tomar decisiones cruciales respecto a sus hipotecas basándose en consejos de terceros, experiencias de otros y herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, lo cual puede generar pérdidas económicas para quienes compran.

Esta es una tendencia “alarmante”, señala Ricardo Gulias, consejero delegado de RN Tu Solución Hipotecaria. “Existe una fuerte presión por adquirir viviendas, y muchas personas actúan impulsivamente para no perder la oportunidad de compra”.

Este estado de ansiedad provoca que se realicen operaciones en las que se entregan señales o arras sin haber evaluado previamente la hipoteca, “apoyándose en lo que un amigo hizo, en información escuchada hace tiempo o en lo que ChatGPT indica”, explica el experto. En numerosas ocasiones, los bancos rechazan las hipotecas y el comprador potencial pierde el importe entregado como señal. “Seguí la recomendación de ChatGPT para comprar casa y acabé perdiendo las arras”, comenta un afectado.

Uno de los fenómenos más notorios en este escenario es el bloqueo del mercado de reposición, es decir, familias que desean vender su vivienda actual para adquirir una más amplia enfrentan dificultades debido a la escasez de oferta, lo que intensifica la ansiedad de quien compra. “Si se posee una casa de dos habitaciones y se busca una más grande, pero no se encuentra una adecuada, este proceso queda detenido”, detalla Gulias.

Las hipotecas a tipo fijo ya representan el 36% del saldo hipotecario de los bancos españoles.

La inteligencia artificial se queda corta

El especialista aclara que el problema principal no radica en los tipos de interés, sino en los criterios de riesgo de las entidades y la complejidad individual de cada perfil financiero. “Una inteligencia artificial puede ofrecer información general, pero no evalúa el nivel real de endeudamiento, el tipo de contrato, la estabilidad laboral ni las políticas internas de cada banco. Eso solamente lo realiza un experto familiarizado con el mercado y las entidades”, enfatiza.

En este contexto, se multiplican los casos de compradores que pierden dinero antes incluso de firmar la hipoteca. Gulias remarca que muchas operaciones fracasan antes de iniciarse: “Muchas personas entregan arras sin contar con una preaprobación, confiando en que no habrá inconvenientes, para luego descubrir que el banco no concede financiación, o no bajo esas condiciones. El coste puede alcanzar decenas de miles de euros”, advierte.

Esta situación se complica por el aumento del precio de la vivienda: según el INE, en 2025 los precios subieron más de un 12% interanual, lo que ha incrementado naturalmente el importe medio de las hipotecas. “Aunque haya ahorros, estos pierden valor frente a la escalada de precios, lo que implica que se financian montos más elevados”, explica el directivo.

Estudiar la hipoteca antes de buscar vivienda

Para Gulias, el error más frecuente entre los compradores es buscar primero la vivienda y luego la hipoteca. La solución no está en solicitar más financiamiento ni en buscar “trucos” para obtenerlo, sino en realizar un análisis hipotecario previo que defina la cuota óptima que permita vivir sin riesgos económicos.

Resalta que un estudio anticipado permite conocer con exactitud qué se puede financiar y bajo qué condiciones, evitando entregas innecesarias de arras y operaciones defectuosas. La recomendación de los expertos es clara: antes de comprometerse con la compra de una casa, es fundamental verificar la viabilidad de la hipoteca, protegiendo el ahorro y evitando que una decisión impulsiva se traduzca en un error costoso.

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