Más del 54% de los habitantes de Murcia admite no hacer uso consciente de la inteligencia artificial, aunque muchos la emplean en su día a día sin percatarse.
Se observa una diferencia generacional notable: el 61,3% de los jóvenes utiliza IA, en contraste con solo el 17,8% de los mayores de 65 años.
Las principales preocupaciones relativas a la IA son la protección de los menores y la privacidad, cuestiones que superan el temor a la pérdida del empleo.
El estudio recomienda incorporar formación en ética y habilidades relacionadas con la IA desde edades tempranas para enfrentar riesgos como el acoso digital y la difusión de fake news.
Únicamente uno de cada tres murcianos identifica conscientemente la presencia de la IA: la Inteligencia Artificial. Así lo revela el barómetro del Observatorio Español de Estudios Demoscópicos de la UCAM, pese a que la IA está presente en el día a día de la población, orientando rutas en Google Maps o proponiendo canciones en Spotify.
Este estudio de UCAM muestra cómo la población murciana se encuentra dividida entre el uso generacional y un profundo temor ético hacia la IA relacionado con la protección de los menores.
La investigación, realizada entre el 18 y el 28 de noviembre de 2025, encuestó a 800 personas residentes en la Región de Murcia a través de entrevistas telefónicas asistidas por ordenador (CATI), combinando un 50% de llamadas a líneas fijas y otro 50% a móviles.
Se utilizó un muestreo aleatorio proporcional por municipios, con cuotas cerradas según edad y género, alcanzando un nivel de confianza del 95,45% y un margen de error de ±3,54%.
Los especialistas Federico Juárez Granados, director de la Cátedra de IA de la UCAM, y Francisco Arcas Túnez, docente en Ingeniería Informática, examinan los datos y proporcionan claves sobre la adopción y los riesgos asociados.
Más de la mitad de los murcianos, el 54,9%, afirma no emplear la inteligencia artificial en ningún ámbito, mientras que el 36,8% sí la utiliza: 11,6% exclusivamente en asuntos personales, 7,3% en el trabajo y 17,9% en ambos contextos; un 8,3% no sabe o no responde.
Esta adopción parcial refleja una «digitalización invisible», según explica Federico Juárez: «Probablemente hay muchas personas mayores que realmente la están utilizando sin percatarse. Esa es la guía que llamamos invisible».
Brecha generacional
En el grupo de jóvenes de 18 a 30 años, el 61,3% emplea la inteligencia artificial en alguna medida, a diferencia del 17,8% en mayores de 65 años, evidenciando una brecha generacional significativa.
Los jóvenes destacan por el uso profesional (18,7%) y combinado (25,2%), relacionado con periodos académicos, ya que utilizan la IA como apoyo en sus estudios, señala Juárez: «Los jóvenes la emplean como soporte, para resolver dudas, casi como un tutor».
Federico Juárez alerta sobre el fenómeno «Shadow AI»: trabajadores que usan herramientas no reguladas «más rápido de lo que las empresas pueden controlarlas», lo que genera riesgos en privacidad y gobernanza.
El riesgo para menores alcanza puntuaciones en el barómetro entre 4,2 y 5; la invasión de privacidad obtiene un 4; el control de la voluntad se sitúa en 3,3; y la pérdida de empleo apenas un 3,1. Estos valores se incrementan con la edad, pasando el peligro para menores de 3,7 en los jóvenes a 4,5 en los mayores de 65.
Federico Juárez resalta que «la preocupación por el empleo es sorprendentemente baja, superada por un temor más intenso: la seguridad infantil y la privacidad».
Fake news y acoso
El mayor nivel de inquietud surge en torno a manipulaciones dañinas: puntuaciones de 4 a 5 en casos de acoso, bullying o deepfakes sexuales con menores; 4,1 en desinformación sanitaria; 3,9 en política y geopolítica; y 3,2 en rumores sobre famosos. Nuevamente, la edad acentúa los temores, alcanzando 4,7 puntos en los mayores por acoso digital.
Juárez enfatiza que eliminar estos riesgos resulta «prácticamente imposible», aunque recomienda prácticas básicas como palabras clave predeterminadas para impedir clonaciones de voz o imagen: «Ante una llamada sospechosa, se solicita la palabra clave». Insiste en promover la formación ética desde colegios y familias.
Federico Juárez concibe la IA como un «cerebro sintético» que impactará primeramente en los más jóvenes, evolucionando desde asistentes hasta agentes autónomos.
El experto también advierte: «Trabajar sin IA como asistente equivale a laborar con una mano atada a la espalda». Considera imprescindible aprender «cómo comunicarse con la IA» y combinar distintos modelos.
Por ello, propone incorporar competencias en IA en el sistema educativo, imitando iniciativas de Estados Unidos o China, y fomentando el pensamiento crítico para evitar depender exclusivamente de la tecnología.
Este barómetro murciano muestra una sociedad en proceso de cambio que todavía necesita ampliar sus conocimientos sobre una transformación que nos afecta actualmente.

