A pocos kilómetros de la capital provincial se encuentra un sitio que invita a retroceder miles de años sin coste alguno. Es un plan cultural al aire libre donde coexisten ruinas íberas, medievales y uno de los acontecimientos bélicos más cruciales
- El yacimiento romano que requiere apoyo en Castilla-La Mancha: un Bien de Interés Cultural que precisa continuar con las excavaciones
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Muy próximo a Ciudad Real, junto al curso del río Guadiana, se sitúa un espacio que se ha establecido como uno de los planes culturales más completos de la provincia. Este lugar permite recorrer diferentes períodos históricos en un mismo entorno, desde la Edad del Bronce hasta el final de la Edad Media, uniendo paisaje, arqueología y divulgación. Su acceso gratuito lo convierte en una alternativa perfecta para quienes buscan turismo cultural sin coste, además de ofrecer visitas guiadas y herramientas tecnológicas para profundizar en su historia.
Este sitio es el Parque Arqueológico de Alarcos, uno de los yacimientos más importantes de Castilla-La Mancha. Declarado Parque Arqueológico en 2003 y protegido como Bien de Interés Cultural, el cerro de Alarcos conserva los restos de un destacado oppidum ibérico de la cultura oretana, plenamente desarrollado desde finales del siglo VI a.C. En su interior se distinguen claramente áreas urbanas, un santuario con hallazgos de exvotos y cerámicas importadas, así como varias necrópolis que permiten entender los rituales funerarios de la época. Todo ello se emplaza en un entorno natural que dominaba una ruta estratégica entre los Montes de Toledo y Sierra Morena.
Un enclave fundamental entre el mundo íbero y la Edad Media
La importancia histórica del yacimiento se amplía con la presencia medieval visible en la cima del cerro. Allí se encuentran los restos de un castillo de planta rectangular, con nueve torres y un sistema defensivo complejo que incluía foso y liza. A sus pies se planeó una ciudad de nueva creación en el siglo XII por orden de Alfonso VIII, rodeada por una robusta muralla, aunque su desarrollo se detuvo tras la batalla de Alarcos de 1195. Este enfrentamiento entre tropas cristianas y almohades marcó el rumbo del enclave, que decayó tras la reconquista cristiana posterior a Las Navas de Tolosa.
Actualmente, el parque permite recorrer también un barrio de trazado islámico edificado tras la conquista almohade, junto con la ermita gótica de la Virgen de Alarcos, construida con materiales reutilizados del antiguo asentamiento. La visita puede realizarse libremente y sin costo o mediante recorridos guiados con reserva previa, cuyo precio es de 5 euros, e incluyen el uso de realidad virtual para recrear el pasado del lugar. Con horarios ajustados a invierno y verano, y una duración aproximada de dos horas, este espacio se presenta como una propuesta cultural formativa e integrada en el entorno natural de Ciudad Real, perfecta para descubrir civilizaciones antiguas sin salir de la provincia.
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