Alex Corretja, extenista de 51 años, comenta sobre la gestión de su dinero: «Quedarte solo con lo que ganas distorsiona la realidad»

Alex Corretja, extenista. La figura emblemática del tenis español alertó sobre el lado oculto y los sacrificios que afrontan los deportistas más allá de la simple imagen exterior.

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Álex Corretja, una leyenda del tenis español y actualmente una de las voces más autorizadas en el circuito, ha vuelto a destacar un tema crucial: sin recursos económicos ni una inversión constante en la base, el futuro del tenis está en serio peligro de detenerse.

Originario de Barcelona en 1974, Corretja se consolidó como uno de los grandes referentes del tenis español durante los años 90 y principios de los 2000. Con dos finales en Roland Garros, un título de maestro de la ATP y habiendo alcanzado el puesto número dos del mundo, acumuló 17 torneos profesionales ganados.

Su experiencia le concede una perspectiva amplia sobre el ecosistema del tenis, del que conoce «todas las etapas del tenis de élite», desde las competiciones iniciales hasta las principales finales en el circuito profesional.

Por ello, sus opiniones acerca del dinero, el esfuerzo y la inversión tienen un peso particular en un deporte que coexiste con la paradoja de generar figuras millonarias mientras muchos jóvenes talentosos quedan fuera debido a la falta de recursos.

En una entrevista con La industria del Tenis, Corretja fue contundente al referirse a la función del dinero en el desarrollo deportivo.

Martina y Alex Corretja protagonistas de la campaña de Cortefiel.

Martina y Alex Corretja protagonistas de la campaña de Cortefiel.

«Para mí es un aspecto esencial. Es necesario que todos comprendan que se requieren ciertos recursos que no caen del cielo. La Federación debe acudir al Consejo (CSD), este a los medios y los medios a los jugadores. Al final, es un beneficio general. Cuanta más expectativa e interés genere el deporte, mayor será la inversión y el público que se atraiga», explicó.

El esfuerzo

El extenista destacó que el tenis español atraviesa una etapa favorable gracias a «décadas de intenso esfuerzo» y a una labor federativa que ha incrementado la cantidad de torneos y los apoyos para reducir los gastos en viajes, entrenadores y logística para los jóvenes jugadores.

No obstante, advirtió que esa «maquinaria» no se mantiene por sí sola y que, si la financiación decae, «llega un punto en que el progreso puede detenerse«, afectando directamente a la aparición de nuevas promesas.

El coste real de ser tenista

Más allá de las grandes figuras que llenan portadas, Corretja recalca que detrás de cada logro hay «innumerables horas» y un costo financiero y personal que el público no suele apreciar. Insiste en que no se puede interpretar la carrera de un tenista solo por las ganancias: «Si te centras exclusivamente en el dinero, se distorsiona la realidad», advierte.

En otras declaraciones, el catalán recordó que en esta disciplina el jugador «debe pagar para que un equipo le aconseje», citando gastos semanales de miles de euros en equipo técnico y servicios durante su permanencia en la élite.

También ha reflexionado sobre la percepción social del dinero dentro del deporte, señalando que «muchos creen que si ganas diez millones anuales no tienes motivos para quejarte», cuando en realidad la vida del tenista implica «mucho más que el dinero ganado, el coche o la casa en la que vives».

Esta visión se conecta directamente con el debate sobre la base: si el jugador profesional ya enfrenta una presión económica y emocional constante, el camino para quienes aún no alcanzaron la élite está lleno de gastos en viajes, entrenadores, equipamiento y competencias, asumibles por pocas familias.

Por ello, Corretja insiste en la necesidad de becas, programas estructurados y una cadena de valor clara desde la Federación hasta los medios, con el objetivo de generar expectativa, atraer patrocinadores y redistribuir recursos hacia los jóvenes talentos.

Patrimonio, inversión y mentalidad

Sin revelar detalles de su riqueza personal, Corretja ha reiterado en varias ocasiones que siempre vio el gasto en su equipo como una inversión, no como un gasto superfluo, convencido de que esta era la única vía para «crecer y desarrollarse».

Mencionó que «dedicó toda una vida para ganar el Masters», enfatizando que el retorno no es solo monetario, sino también una acumulación de aprendizaje, valores y legado dentro del deporte.

Ya retirado, traslada esa filosofía en el mensaje dirigido a las nuevas generaciones: aceptar que ser tenista implica alejarse del hogar, vivir entre aeropuertos y hoteles y gestionar una presión mental continua, lo que demanda apoyo profesional y recursos estables.

Paralelamente, en sus charlas y conferencias para empresas, utiliza su propia experiencia de invertir en entrenadores y psicólogos como una parte fundamental de un proyecto deportivo sólido, una enseñanza aplicable también al ámbito empresarial.

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