Los culés lograron los tres puntos en un encuentro repleto de oportunidades para ambos bandos y vuelven a ejercer presión sobre el Real Madrid (1-3).
Será complicado hallar en lo que resta de temporada un duelo con tantas acciones de tiro y aproximaciones al área. De vez en cuando se enfrentan dos técnicos como Flick y Sarabia, quienes entienden el fútbol como un espectáculo dinámico y ofensivo que genera un frenesí del que, en esta ocasión, salió vencedor el Barça [Así vivimos la victoria del FC Barcelona ante el Elche CF]
Los culés se llevaron los tres puntos en un partido a ritmo frenético donde cualquier cosa pudo suceder. Con justicia, los azulgranas se impusieron, aunque repitieron esa hazaña delicada que el Elche no supo aprovechar. Es algo habitual en los catalanes.
Lamine marcó el primer tanto a los seis minutos, y pese a que el exmadridista Álvaro igualó en la primera parte, Ferran adelantó a los suyos antes del descanso y Rashford sentenció en la segunda mitad. Tres puntos más para un Barça que obliga al Real Madrid a asegurar la victoria sin excusas ante el Rayo Vallecano este domingo.
La celebración de Lamine Yamal.#LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/KZM2Coy3Wf
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Defensas vulnerables
Solo duró seis minutos la euforia del Martínez Valero al recibir nuevamente al FC Barcelona. Ese fue el tiempo que necesitó Lamine Yamal para confirmar que vuelve a su mejor nivel al poner a su equipo por delante.
Una pérdida de balón en el centro del campo pilló desprevenida a la defensa, y en un instante Lamine encaró mano a mano al exculé Iñaki Peña. El pase de Olmo, preciso y sencillo a la espalda de la línea defensiva, fue clave en la jugada, y Yamal completó el gol con el otro 50%.
Lo resolvió de forma excelente. Superó a Peña con un amague imparable y, con total calma, definió a portería vacía.
Lamine Yamal celebra su gol ante el Elche. REUTERS
Al ponerse en ventaja, el equipo bajó el ritmo. Esto es algo que pueden permitirse los grandes: decidir cuándo acelerar y cuándo relajarse, y el Barça optó por considerar suficiente ese arranque intenso.
Antes de eso, Olmo casi anotó el segundo y Ferran también falló su primer intento, pero quizás esa confianza llevó a los culés a una relajación excesiva.
El Elche, un conjunto con carácter que lleva el sello de Eder Sarabia, no desaprovechó esa oportunidad. Empezaron a presionar alto y a adelantar la línea defensiva varios metros, haciendo que el Barça sintiera que el duelo no sería sencillo.
Eder Sarabia, entrenador del Elche, discute con el colegiado. REUTERS
Álvaro generó un gran susto para el equipo de Flick cuando tuvo un mano a mano frente a Joan García, que Balde ayudó a despejar justo en la línea de penalti. Aquello fue solo un primer aviso, una prueba para ajustar la puntería de lo que vendría a continuación.
El Elche comenzó a sentirse cómodo, aunque la calidad del Barça les permitió, sin mucha brillantez, tener un disparo de Olmo al larguero después de una jugada de Raphinha.
Al final de esa acción, hubo que mirar al otro lado del campo para ver el empate. El Elche salió bien posicionado, aprovechó que la defensa del Barcelona estaba casi en su campo, y Álvaro, que había combinado bien hacia la banda, se encontró de repente mano a mano frente a Joan García.
Pidió penalti el Elche por esta acción entre Balde y Álvaro Rodríguez.#LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/EahS6pDyFN
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El delantero, excanterano del Real Madrid, no falló. Remató raso y cruzado, batiendo al portero del Barça y revendiendo la igualdad, desatando la euforia en el Martínez Valero.
Esa acción despertó al Barça, que reaccionó rápidamente. Ferran se topó dos veces consecutivas con el palo. Primero, tras un rebote que favoreció su primer disparo; luego, con un remate inverosímil realizado con el hombro. Casi imposible que no terminase en gol.
Esto desató un asedio azulgrana en el último cuarto de la primera parte. El Elche no se escondía, se abría y dejaba huecos, un riesgo constante ante un Barça que acabaría finiquitando y que olía la goleada.
Pedrosa, del Elche, protege el balón. REUTERS
Ferran erró de nuevo en el área pequeña, pero poco después no falló. De Jong superó al portero, se vio sin ángulo y buscó apoyo. Lo encontró en Ferran, quien definió con un disparo potente dentro del área.
En un intervalo de cinco minutos, el Barça pudo haber ampliado la ventaja antes del descanso si hubiera estado más preciso. Fermin, Raphinha y Ferran estuvieron muy cerca de sentenciar para un equipo culé desbocado.
Sumergidos en el caos
El partido se convirtió en un homenaje al fútbol ofensivo. Con defensas tan permeables, era casi un milagro que solo se hubieran anotado tres goles, y el descanso no alteró esta locura.
Flick y Sarabia son técnicos con ideas claras y algo similares: prefieren la acción, y esto también quedó patente en la segunda mitad.
El Elche estuvo cerca del empate con un disparo de Álvaro que rozó el palo. La jugada se originó nuevamente debido a la valentía de la defensa culé, dejando espacios.
Eric García da instrucciones a sus compañeros. REUTERS
Más adelante, el Barça volvió a evitar apuros. Neto sorteó hasta a tres rivales en el área y, con la portería a su merced, apareció Adam Boayar para mandar el balón por encima en lugar de golpear entre los tres palos, que parecía lo más sencillo.
El Elche no lo podía creer; a pesar de haber concedido decenas de ocasiones, aún estaba vivo contra un Barça que caminaba al borde del abismo.
Sin embargo, en esta destreza de equilibrismo que poseen los jugadores de Flick, la suerte volvió a sonreírles. Rashford estuvo a punto de lograr el tercero tras una vez más superar a la defensa local, y poco después encontró recompensa a su constancia.
Rashford celebra su gol junto a Lewandowski. REUTERS
Lamine Yamal, que parecía disfrutar como en un parque de juegos, condujo por la banda derecha, entró en el área y asistió con un pase de la muerte. La defensa del Elche no logró despejar y en el área pequeña Rashford remató para sentenciar el encuentro.
Quedó tiempo para que el equipo de Sarabia rondara peligrosamente la portería rival, pero Joan García desbarató todas las opciones. Al Barça le gusta este desorden, se siente cómodo en él y suele acabar ganando. Amplía su liderato y aumenta la presión sobre el Real Madrid.

