Esta es la historia de cómo una pequeña empresa familiar de la Unión Europea ha evolucionado hasta convertirse en un referente global en el competitivo sector del acero limpio. Un desafío tecnológico… fabricado en Europa.
Actualmente un competidor global, Russula Group ha diseñado 130 plantas siderúrgicas y plantas industriales de tratamiento de agua residual en 35 países alrededor del mundo.
El sector europeo del acero es su próximo gran objetivo. Según sus directivos, la Unión Europea tiene un déficit aproximado de 10 millones de toneladas de acero cada año. Consideran que Europa posee el saber hacer necesario para liderar la producción de acero limpio, de manera rentable y sostenible.
“Esta reindustrialización en el siglo XXI es totalmente sostenible porque la tecnología que hemos desarrollado en Europa en los últimos años es completamente respetuosa con el medio ambiente”, afirma Eva Maneiro, directora general de Russula Group. “No hay justificante. ¿Y es rentable? Muy rentable.”
Como muestra, la empresa comenzará pronto la construcción de una nueva fábrica ultraeficiente de acero limpio en el centro de España. La inversión inicial será de 1.600 millones de euros. La principal materia prima será el chatarra férrea. Esta planta funcionará con energía renovable, incluyendo hidrógeno verde. Sus directivos afirman que el acero producido emitirá un 98% menos de CO2 frente a las plantas siderúrgicas tradicionales.
“Actualmente, la industria siderúrgica es responsable de casi el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Por eso, comprendemos que es fundamental iniciar la transición e implementar tecnologías que puedan evitar millones de toneladas de CO2”, explica Fernando Pessanha, Director de Estrategia en Hydnum Steel. “Por ejemplo, en nuestra planta, el CO2 evitado equivale a las emisiones totales de todos los coches de una ciudad como Madrid. Esto representa una cifra enorme, por lo que es esencial impulsar esta transición verde.”
En una primera etapa, se espera producir 1,6 millones de toneladas de productos planos de acero, con el objetivo de duplicar esa cifra posteriormente. Además, la fábrica generará alrededor de 1.000 empleos directos en pleno funcionamiento y miles más indirectos.
La innovación sostenible será fundamental para garantizar un futuro competitivo a la siderurgia europea, concluyen sus responsables.
“Los sectores como el automotriz, la infraestructura y las energías renovables ya han adoptado la descarbonización, para lo cual requieren que toda su cadena de valor y procesos productivos estén libres de emisiones”, explica Daniel Sánchez, director de operaciones en Russula Group. “El acero juega un papel crucial, pues la clave es reducir su huella de carbono en toda la cadena de suministro.”
El 60% del personal de la empresa son ingenieros, quienes ultimando detalles en la nueva planta siderúrgica mientras desarrollan diversos proyectos a nivel mundial.

