El técnico del Real Madrid se presentó ante la prensa antes del encuentro de Champions frente al Benfica.
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Álvaro Arbeloa atendió a los medios en la antesala del duelo de la Champions League entre Real Madrid y Benfica, donde su escuadra busca asegurar un puesto entre los ocho mejores.
El entrenador blanco fue tajante al exponer la envergadura del desafío. Advirtió a sus jugadores sobre la dificultad que supone medir fuerzas contra un Benfica que, incluso en su versión menos ofensiva, constituye un peligro considerable.
La constancia, la total concentración a lo largo de los noventa minutos y un juego al límite serán, según Arbeloa, los pilares para alcanzar un resultado favorable en esta velada de Champions donde las lesiones no tienen cabida.
No obstante, la rueda de prensa trascendió los tópicos tácticos y el análisis del rival. Mourinho fue una presencia constante en cada respuesta y en cada detalle de quien fuera su capitán durante aquella etapa dorada de éxitos sin precedentes. Arbeloa no evitó el asunto; lo abordó con mezcla de emoción y sinceridad que denotaba la profundidad de un vínculo que va más allá de lo puramente futbolístico.
«Sí, claro que sí. No me perdí ninguna de las ruedas de prensa del señor. Tampoco cuando era jugador y en el vestuario las veíamos todas… y hoy no ha sido distinto. Es todo un orgullo escuchar todo lo que ha dicho sobre mí», afirmó.
Los agradecimientos surgieron espontáneos. Para Arbeloa, Mourinho fue más que un técnico: fue un mentor personal, alguien que influyó decisivamente en su desarrollo tanto como futbolista como persona. «Estoy emocionado y contento, porque ha significado mucho más que un entrenador. Especialmente en lo personal, ha sido fundamental a lo largo de toda mi trayectoria. A día de hoy, también lo veo como un gran amigo».
Sin embargo, Arbeloa fue igual de claro al definir su propia identidad. Reconoció en Mourinho un espejo y una referencia obligada, pero rechazó cualquier deseo de imitación. «Un espejo, desde luego. Lo dije el primer día: nadie será nunca como Jose. Quien lo intente copiar, no tendrá éxito. Eso lo comprendí desde el comienzo. Mi éxito radicará en ser yo mismo», concluyó.
Álvaro Arbeloa, en el banquillo del Real Madrid antes del partido contra el Villarreal Europa Press
El estratega madrileño también resaltó el valor de sus futbolistas, destacando especialmente a Jude Bellingham, a quien definió como un jugador con «calidad y cualidades excepcionales» que, más allá de su técnica, cuenta con un intangible muy relevante: el liderazgo.
«El otro día le pedí que bajara el ritmo, algo poco habitual de mi parte. Estoy muy satisfecho con su rendimiento y ha demostrado capacidad para desempeñar múltiples funciones con éxito. Lee el desarrollo del partido con inteligencia, es joven pero dispone de amplia experiencia», enfatizó. Arbeloa prevé que será «un pilar fundamental del Madrid durante muchos años».
En cuanto al ataque, Arbeloa manifestó optimismo respecto a la evolución de la pareja formada por Vinícius y Mbappé. Consciente de que «las relaciones en el campo son cruciales y deben trabajarse», señaló que algunos jugadores se buscan y encajan bien.
El técnico destacó que el Real Madrid dispone de grandes talentos en todas las zonas del terreno y que «moverse, intercambiar posiciones está dentro de nuestro trabajo; progresivamente iremos perfeccionando la fase ofensiva». Mostró confianza en que esta química se irá consolidando con el tiempo.

