El jugador estadounidense comprendió de inmediato la importancia de planificar más allá de su carrera deportiva para garantizar un futuro estable.
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Chris Paul es considerado uno de los bases más destacados en la historia de la NBA, doce veces All-Star y durante años un emblema de inteligencia en la cancha y liderazgo dentro del vestuario. Este veterano deportista se ha convertido en un referente para muchos atletas debido a su enfoque hacia las finanzas.
Además, ha sabido transformar más de 400 millones de dólares obtenidos en sueldos en una plataforma empresarial propia.
Desde hace tiempo, Paul tiene claro que la duración de una carrera deportiva es limitada y que el verdadero desafío reside en cómo se administra el dinero mientras se percibe. Su interés por las inversiones creció con el tiempo, comprendiendo que no quería limitarse a ser solo la cara pública de marcas, sino participar activamente en el negocio.
«Me gusta invertir en proyectos en los que realmente creo», señala el base, que prefiere apostar por iniciativas que coincidan con sus valores y en las que pueda involucrarse más allá de una simple promoción, según declaró a MarketWatch.
Él mismo reconoce que su mentalidad cambió con la experiencia: «Al inicio, siendo joven y llegando a esta liga, buscas firmar acuerdos de patrocinio; sin embargo, con el paso de los años, el enfoque se trasladó hacia la propiedad y la participación accionarial», admite.
Chris Paul, con los Phoenix Suns Reuters
Esto significa que pasó de recibir un simple pago por una campaña publicitaria a convertirse en propietario de una porción de la empresa. Tal transición es habitual entre las grandes figuras estadounidenses, pero Paul fue más allá al establecer una estructura que organiza todo su ecosistema empresarial.
Propietario de múltiples empresas
El principal eje de su actividad económica es The Chris Paul Collective (TCPC), que funciona como una «casa matriz» donde agrupa sus negocios, inversiones estratégicas y su fundación personal.
Desde esta plataforma supervisa proyectos variados, tales como su marca de snacks Good Eat’n, la productora Ohh Dip!!! Entertainment, su involucramiento en el club de fútbol Angel City FC y inversiones en compañías como Hyperice, WatchBox, los Rajasthan Royals de cricket y el torneo The Soccer Tournament (TST).
«Después de 20 años firmando acuerdos, llegó el momento de unificar todo bajo un mismo paraguas para construir algo que supere mi etapa como jugador», comenta al referirse a la creación de esta estructura empresarial.
Para Paul, la educación financiera es esencial y no un lujo, particularmente en el contexto del deporte profesional. Destaca que muchos jugadores llegan a la liga sin conocimientos básicos sobre inversión, ahorro o manejo presupuestario, lo que los hace vulnerables a tomar malas decisiones y a relacionarse con ambientes poco confiables.
Por ello, insiste en la importancia de la formación continua: «Sigue aprendiendo. Ignorar lo que no se sabe, es un riesgo». El base afirma que esta actitud constante de aprendizaje le ha ayudado a evitar errores y a valorar correctamente cada oportunidad de negocio que enfrenta.
Paul también recalca la necesidad de compartir ese conocimiento financiero. «Muchos en mi entorno no han tenido la oportunidad de aprender sobre inversiones o presupuestos. Cuando aprendo algo, siento que debo transmitirlo», señala, refiriéndose tanto a su familia como a jóvenes deportistas.
Su rol como mentor y modelo se ha fortalecido conforme expandía su portafolio empresarial, enfatizando que el verdadero éxito no se mide solo por lo que se gana durante la carrera deportiva, sino por lo que se construye tras ella.
Una de las figuras destacadas
Dentro de la cancha, Chris Paul ha sido uno de los bases más influyentes en las últimas dos décadas. Seleccionado con el número 4 del draft de 2005, despuntó desde sus primeros años con los New Orleans Hornets, consolidándose como uno de los mejores organizadores del juego en la liga.
A lo largo de su carrera, ha formado parte de franquicias emblemáticas como Los Angeles Clippers, Houston Rockets, Oklahoma City Thunder, Phoenix Suns y Golden State Warriors, dejando siempre una estampa de líder competitivo, con un enorme control del ritmo de juego y una lectura estratégica privilegiada.
Doce veces All-Star, integrante frecuente de los mejores quintetos de la NBA y uno de los máximos asistentes históricos, Paul también ha sido fundamental en el sindicato de jugadores, defendiendo los intereses de sus colegas y participando activamente en las negociaciones colectivas.
Esa visión integral del baloncesto —no solo como deporte sino como negocio— le ha facilitado trasladar muchas de esas enseñanzas a su faceta empresarial.
Actualmente, en la etapa final de su carrera, su legado se evalúa tanto por sus logros en la cancha como por la manera en que ha gestionado cada dólar ganado en la NBA para crear algo que, tal como él mismo afirma, «trascienda su época como jugador».

