El ministro califica la información difundida de “un bulo como una catedral” y sostiene que el carril roto fue fabricado en 2023 e instalado en 2025

Este domingo, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, respondió a la información publicada por el diario El Mundo sobre el descarrilamiento de un tren de la empresa Iryo en Adamuz (Córdoba). El titular de la cartera confirmó que el carril afectado fue recientemente fabricado y no corresponde a un segmento antiguo del trazado sin renovar desde finales de los años ochenta. Puente rechazó enfáticamente esa versión y la calificó como “un bulo como una catedral”, acusando al medio de propagar datos falsos en un momento de alta sensibilidad.
Mediante un comunicado difundido en su perfil oficial en la red social X, Puente indicó que el carril roto que causó el descarrilamiento del tren Iryo 6189, ocurrido el pasado domingo en la ruta de alta velocidad Madrid-Andalucía, es un tramo fabricado en 2023 y colocado en la infraestructura ferroviaria durante los trabajos efectuados entre mayo y junio de 2025. El ministro acompañó su declaración con documentación técnica y material visual que, según afirma, validan el origen y la fecha de instalación del carril en cuestión.
En el mensaje, Puente aportó el número de identificación del carril —312592Y101— junto con sus especificaciones técnicas, como un peso de 60 kilogramos por metro. Además, compartió varias imágenes del material y la nota de envío expedida por la siderúrgica ArcelorMittal, responsable de su manufactura. Según el ministro, estos documentos evidencian que no se trata de un elemento antiguo ni de un segmento de vía pendiente de renovación, sino de un carril nuevo instalado recientemente bajo normativas vigentes.

La reacción del ministro surgió tras la publicación en primera plana de El Mundo, que atribuía el descarrilamiento a la transición entre un tramo renovado y otro fabricado en 1989. El artículo sugería que esta conexión entre infraestructuras de diferentes antigüedades podría haber contribuido al accidente. Puente desestimó categóricamente esta teoría, asegurando que el carril fracturado forma parte de una intervención reciente, sin vínculo con estructuras antiguas.
“Una vez más, un bulo como una catedral, y en portada. Con los años todo sigue igual: desgracia, seguida de intoxicación”, escribió el ministro en su mensaje, expresando su profundo descontento por la repetida aparición de informaciones erróneas tras cada incidente ferroviario. En su opinión, estos reportajes fomentan alarma social y distraen de los análisis técnicos esenciales para esclarecer las verdaderas causas.
Reproche a la desinformación
Puente enfatizó que actualmente los esfuerzos del Ministerio de Transportes están enfocados en investigar a fondo las circunstancias exactas que provocaron el descarrilamiento y en gestionar las repercusiones operativas y técnicas derivadas. En este marco, solicitó a los medios de comunicación máxima rigurosidad y cautela a la hora de informar sobre un accidente cuyas causas todavía están bajo examen técnico.
“¡Dejen de desinformar! Y permítannos hacer nuestro trabajo. Ya tenemos suficiente con esclarecer lo ocurrido y resolver los problemas que genera, como para estar constantemente desmintiendo falsedades”, agregó el ministro, usando mayúsculas para subrayar su reproche hacia el diario. Por ahora, el responsable de Transportes no ha ofrecido detalles adicionales sobre las hipótesis que se están considerando en la investigación ni sobre si el defecto del carril podría relacionarse con fallos de fabricación, errores en la instalación o agentes externos inesperados.
Declaraciones de Carlos Bartomeu, máximo responsable de Iryo, quien asegura que la prioridad es colaborar con la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes para esclarecer lo sucedido
El descarrilamiento del tren Iryo en Adamuz ocurrió el pasado domingo y afectó la circulación en una de las principales vías ferroviarias de alta velocidad del país. Desde entonces, el evento ha desencadenado un intenso debate público sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias y los sistemas de mantenimiento, así como sobre la confiabilidad de la red ante una competencia cada vez más fuerte entre operadores privados y públicos.

