Lamine destaca y los fallos del Oviedo permiten al Barça vencer al colista y recuperar el primer puesto en La Liga

Lamine Yamal celebra su gol contra el Oviedo. Los azulgranas resolvieron el encuentro en la segunda mitad. Olmo fue el encargado de abrir el marcador, Raphinha amplió la ventaja y Lamine sentenció con un gol espectacular.

El fútbol regresó al Camp Nou tras 43 días y lo hizo con una convincente victoria del Barça ante el Oviedo (3-0), volviendo a situar a los dirigidos por Hansi Flick en la cima de la tabla de La Liga. [Narración y estadísticas del partido].

Fue un partido en el que los azulgranas consiguieron anotar antes que desplegar su mejor fútbol, gracias a dos graves errores defensivos del Oviedo, que ocupa la última posición en la liga. Estas ocasiones llegaron a comienzos de la segunda parte, desbaratando el buen desempeño de los ovetenses en los primeros 45 minutos.

Dani Olmo se destacó nuevamente como la figura del encuentro. El jugador catalán marcó su quinto gol en los últimos cuatro enfrentamientos de liga y brindó la asistencia para el mejor gol de la tarde: un remate exquisito de Lamine Yamal con una media volea en suspensión.

Momento del remate de Lamine Yamal para marcar su gol contra el Oviedo.

Momento del remate de Lamine Yamal para marcar su gol contra el Oviedo. REUTERS

También destacó Raphinha. El brasileño, que regresó tras perderse la última jornada por molestias físicas, volvió a anotar tras superar a Aarón Escandell con una vaselina perfecta.

Primeros minutos difíciles

Pocos hubieran esperado que el Barça tuviera tantas dificultades en la primera mitad. Aunque dominaron el 73% de la posesión, la falta de paciencia en el pase y la intensa presión del Oviedo complicaron en gran medida la generación de ocasiones para los culés.

De hecho, Aarón Escandell solo tuvo que intervenir una vez en el primer tiempo, en el añadido, desviando a córner un disparo peligroso de Raphinha tras un centro preciso de Casadó. Más allá de eso, los asturianos supieron mantener firme su defensa sin apenas sufrir.

Disparo de Raphinha que para Aarón Escandell.

Disparo de Raphinha que para Aarón Escandell. REUTERS

El Barça tuvo muchas dificultades. Tanto Lamine como Raphinha no mostraron su mejor nivel y Lewandowski casi no tuvo oportunidades para rematar. La ausencia de Pedri también se hizo notar y el equipo tardó en encontrar ritmo.

El planteamiento del Real Oviedo fue diferente. No se replegaron en defensa, sino que adelantaron sus líneas, mostrando carácter y complicando la salida de balón local.

Hassan, en gran forma, fue el jugador más peligroso, y Fede Viñas estuvo cerca de sorprender con un potente disparo desde 30 metros que pasó cerca del arco defendido por Joan García.

Errores que marcaron el partido

Al Barça le costó arrancar tras el descanso, pero encontró el gol antes que el juego fluido, lo que sirvió como alivio para el cuadro de Flick.

Dani Olmo fue el encargado de abrir el marcador tras el primer fallo defensivo del Oviedo. Carmo perdió el balón dentro del área pequeña debido a la presión de Lamine. El balón quedó suelto, Raphinha remató de cabeza, Lamine tocó de nuevo y el esférico le llegó a Olmo, quien evidenció su gran estado de forma.

Dani Olmo celebra su gol contra el Oviedo.

Dani Olmo celebra su gol contra el Oviedo. REUTERS

El catalán ejecutó un disparo preciso y bajo, cruzado hacia la base del poste, que resultó imparable para Aarón Escandell.

Si el Oviedo se complicó el partido con ese error, cinco minutos más tarde sellaron su destino. Costas, cerca del mediocampo, intentó pasar hacia Escandell, pero su toque fue demasiado corto, lo que aprovechó Raphinha para quedarse solo ante el portero y superarlo con una vaselina magnífica.

Dos fallos rivales permitieron al Barça sentenciar el partido. La suerte les favoreció y desde entonces jugaron con mayor soltura. La afición en el Camp Nou se animó, el balón circuló con más rapidez y las oportunidades comenzaron a multiplicarse.

Lamine y Raphinha celebran el gol del brasileño contra el Oviedo.

Lamine y Raphinha celebran el gol del brasileño contra el Oviedo. EFE

La magia emergió a través de Lamine Yamal. Con un cuarto de hora aún por disputar, el español se elevó y remató de semivolea un centro de Olmo. El disparo fue perfecto, pegado al palo y pasando por el único espacio libre en la portería defendida por Escandell.

La genialidad de Lamine terminó por certificar la victoria. Flick optó por sustituirlo ante un Camp Nou entregado al ’10’ culé y los últimos minutos transcurrieron sin sobresaltos. El Barça ganó, recuperó el liderato en La Liga y ahora enfoca su atención en el duelo de Champions frente al Copenhague donde buscarán golear para asegurar su pase a octavos de final.

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