Proceder de un hogar con estudios superiores incrementa el salario anual en aproximadamente 200 euros y, al comparar perfiles similares, los graduados de la universidad pública pueden percibir hasta 780 euros más

Aunque tradicionalmente la universidad privada se ha considerado la vía más rápida hacia empleos bien remunerados para el pequeño sector que puede permitirse esa formación, las investigaciones más recientes sugieren que no siempre es el camino para acceder a los mejores empleos. Un análisis elaborado por Funcas, que utiliza datos del Sistema Integrado de Información Universitaria (SITU), la Seguridad Social y el Instituto Nacional de Estadística (INE), indica que el nivel económico de la familia del graduado tiene una influencia mayor en el salario que cualquier otra variable.
De acuerdo con los datos proporcionados por Funcas, los egresados de universidades privadas reciben, en promedio, entre 2.500 y 2.700 euros anuales adicionales al cumplirse cuatro años después de finalizar sus estudios. No obstante, estas cifras no reflejan toda la complejidad de la situación. El estudio profundiza en la composición del alumnado y muestra que esta ventaja inicial en los salarios se debe casi por completo a factores familiares y académicos previos en lugar del tipo de universidad.
El informe subraya que la formación y la ocupación de los progenitores constituyen los factores clave para determinar el salario de los recién titulados. Los estudiantes cuyos padres poseen estudios superiores o trabajan en profesiones altamente cualificadas, como directivos, médicos o ingenieros, exhiben salarios considerablemente superiores, independientemente de si estudiaron en una universidad pública o privada. Cuando se equiparan estos factores familiares, la diferencia salarial desaparece e incluso se invierte ligeramente en beneficio de las universidades públicas.
Los estudiantes de la privada empiezan con ventaja
Aunque los titulados de universidades privadas suelen iniciar sus carreras en posiciones laborales más ventajosas, los graduados de universidades públicas experimentan una trayectoria salarial más dinámica. Al cuarto año laboral, los salarios de ambos grupos tienden a igualarse. El propio autor del estudio sugiere que esta convergencia podría explicarse porque los graduados de la pública logran mejorar su posición dentro de las empresas o acceder a puestos mejor remunerados.

Al considerar el origen socioeconómico, la perspectiva cambia. Al comparar a estudiantes de ambos tipos de universidades que provienen de entornos familiares similares, las diferencias en los salarios se atenúan, e incluso en algunos casos los egresados de la universidad pública resultan beneficiados. El impacto del capital cultural y las expectativas laborales conjuntas se refleja en que provenir de un hogar donde ambos padres poseen estudios superiores añade alrededor de 200 euros anuales a los ingresos, sin importar la institución educativa.
Los títulos públicos no implican salarios inferiores
Una de las conclusiones principales del estudio es que el coeficiente asociado a la universidad pública se vuelve positivo y estadísticamente relevante cuando se controlan todas las variables importantes: área de estudio, cohorte, territorio, rendimiento previo, género y perfil familiar. En dichas condiciones, los titulados de universidades públicas superan en 780 euros anuales a sus pares privados.
La influencia del origen familiar se confirma al analizar los datos agregados por comunidad autónoma, área de estudio y tipo de universidad. Las titulaciones y centros con predominio de estudiantes provenientes de familias con alta cualificación profesional registran salarios medios 330 euros más altos cuatro años después de graduarse, ya sea en instituciones públicas o privadas. Además, el informe señala la existencia de una brecha de género, observando una diferencia media de 400 euros anuales en los primeros años de carrera entre mujeres tituladas y hombres con perfiles similares.

