El exdeportista siempre estuvo convencido de que debía gestionar sus finanzas fuera de la cancha para asegurar su futuro.
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Carlos Martínez Pardo representa una de las trayectorias más particulares del baloncesto español reciente: un jugador que transformó la incertidumbre del deporte profesional en un motor para edificar patrimonio, lanzar iniciativas empresariales y lograr una vida con mayor control fuera del terreno de juego.
Ala-pívot coruñés nacido en 1996, formado en las categorías inferiores del Básquet Coruña y captado por el Baskonia, pasó por todas las divisiones del baloncesto FEB y debutó en Euroliga y ACB, antes de optar por una decisión que muchos consideraron inusual: dejar el baloncesto convencional para apostar por el 3×3, modalidad en la que se consagró campeón mundial con España.
Mientras avanzaba en su carrera deportiva, Martínez fue desarrollando una faceta que hoy lo define casi tanto como sus títulos: la del inversor y emprendedor.
En el podcast ‘Emotion Me’, resumió su trayectoria con una frase tan impactante como esclarecedora: «Me hice rico porque me expulsaron de un equipo y gané un mundial de baloncesto».
No se trata solo de un gancho para captar la atención; sintetiza su idea central: dos golpes de realidad -ser apartado de un proyecto deportivo y descubrir las posibilidades globales del 3×3- lo llevaron a replantear profundamente su visión sobre el dinero, el riesgo y su futuro.
Formación en inversión
Martínez narra en esas charlas que inició su educación financiera mientras aún competía en ligas FEB, período durante el cual muchos compañeros vivían el día a día, confiando en que «algo surgiría» más adelante.
Aborda las finanzas personales con una franqueza poco común en deportistas: la necesidad de reconocer que un buen salario en el deporte es un pico temporal, no un ingreso perpetuo, y que la meta no es consumir más, sino adquirir tiempo y libertad.
De hecho, recalca que la mayoría de jugadores «no sabe en qué está invirtiendo su dinero» y que confiar ciegamente en otros es el primer paso para perder tanto capital como control.
Uno de los fundamentos de su estrategia ha sido mantener el enfoque en su área de experiencia: negocios relacionados con deporte, salud y rendimiento.
Destaca especialmente que es propietario de un equipo profesional de baloncesto 3×3 estructurado como empresa, pionero en atraer patrocinadores vinculados a tecnología blockchain cuando este sector era casi ignorado en el deporte español.
Además, participa en un negocio enfocado en productos para rendimiento y rehabilitación, vinculado al uso de materiales reciclados como redes marinas, combinando su experiencia deportiva con criterios de sostenibilidad y posicionamiento de marca.
En todos sus proyectos repite una consigna: reinvertir ganancias, formar equipo y evitar la tentación de aprovechar rápidamente un auge temporal en los ingresos.
En ‘Emotion Me’ y otras charlas sobre inversión, detalla un enfoque casi didáctico: diversificación gradual, aprendizaje constante y un sano escepticismo frente a cualquier promesa de riqueza rápida.
Responde preguntas específicas -cómo proteger patrimonio, qué haría con tres millones de euros, dónde invertir si se gana cien mil al año- siempre siguiendo un mismo hilo: comprender primero quién eres, qué nivel de riesgo toleras y qué clase de activos realmente entiendes.
Más que vender recetas milagrosas, subraya que su ventaja principal no ha sido una jugada maestra en bolsa, sino comenzar temprano y aprender de errores con sumas pequeñas.
Baloncesto y 3×3
Su recorrido deportivo ayuda a entender su carácter. Después de formarse en Básquet Coruña, ingresó en el programa formativo del Baskonia (Fundación 5+11), compaginando categorías inferiores con minutos en Liga EBA con UPV Álava.
Debutó con el primer equipo de Laboral Kutxa Baskonia en Euroliga en 2014 y en Liga Endesa al año siguiente, para luego pasar por etapas en Araberri (LEB Plata), Fundación Lucentum Alicante y equipos de LEB Oro como Oviedo Baloncesto o CB Clavijo, antes de retornar a Coruña.
El cambio definitivo llegó con el 3×3, donde encontró un espacio competitivo y empresarial al mismo tiempo. Competió en circuitos internacionales con clubes como Onil 3×3 y equipos profesionales en India, Tailandia y Vietnam, además de participar en el World Tour con el Lausanne suizo.
Con la selección española de 3×3 disputó los Europeos en 2021 y 2022, así como el Preolímpico de 2024, culminando en 2025 como capitán del equipo que se coronó campeón del mundo.
Ese título no solo confirmó su apuesta deportiva, sino que fortaleció la narrativa que ahora utiliza para definir su vida: ser apartado de un equipo y optar por un camino diferente marcaron el inicio de una doble carrera, como jugador y empresario, donde el balón y los balances financieros siempre van unidos.

