Nico Rosberg (40), expiloto de F1, comenta sobre su estrategia de inversión: «El 80% no prospera, por eso diversifico en múltiples empresas»

Nico Rosberg, expiloto de Fórmula 1 El campeón mundial en 2016 se transformó en un inversor profesional tras su retirada, enfocándose en los sectores tecnológicos relacionados con el clima y la movilidad.

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Después de coronarse campeón del mundo de Fórmula 1 en 2016 y desaparecer repentinamente de la competición, Nico Rosberg pudo limitarse a vivir de sus ganancias pasadas. Sin embargo, optó por reinventarse dentro del paddock como un inversor profesional, con una visión clara sobre el destino y la gestión de su capital.

En una entrevista con ThoughtEconomics hace tres meses, explicó que la mayoría de sus inversiones giran en torno a la transición ecológica: startups centradas en movilidad, nuevos métodos de transporte, servicios urbanos de transporte, empresas de alimentación basada en plantas y tecnologías para vehículos autónomos.

El denominador común siempre es uno: que sus inversiones fomenten un futuro sostenible y, a la vez, resulten económicamente viables.

«Para mí es esencial que los intereses comerciales y los beneficios sociales no se excluyan mutuamente, sino que se complementen de manera eficiente. Por ello, siempre opto por productos innovadores, con visión hacia el futuro y que aporten valor real a la comunidad», resume.

Su incursión en este entorno no fue casual. Según relata en una entrevista previa con el banco Julius Baer, comenzó gracias a la conexión facilitada por Mercedes hacia el ámbito de las startups.

Lewis Hamilton en el lado izquierdo, Toto Wolff en el centro y Nico Rosberg a la derecha

Lewis Hamilton en el lado izquierdo, Toto Wolff en el centro y Nico Rosberg a la derecha Europa Press

Inicialmente se interesó por la Fórmula E, serie eléctrica en la que apostó poco después de que Julius Baer se convirtiera en patrocinador; posteriormente, invirtió en proyectos de infraestructura para recarga eléctrica. «Afortunadamente, ambas inversiones han tenido un desempeño muy positivo», reconoce.

Estas primeras experiencias le demostraron que la sostenibilidad podría ser un campo donde dejar una huella duradera sin sacrificar la rentabilidad.

Rosberg sostiene que el mito de que lo ecológico rinde menos ya no es válido. «Estos éxitos fueron las primeras señales para mí de que la sostenibilidad es un ámbito en el que se puede contribuir y dejar un impacto duradero, sin renunciar a la rentabilidad. De hecho, los retornos pueden ser excepcionales y superar el mercado», afirma.

Esa filosofía hoy estructura Rosberg Ventures, la firma a través de la cual canaliza recursos hacia fondos de venture capital destacados y hacia inversiones directas en tecnología climática y movilidad.

El ex piloto también subraya que en el capital riesgo prevalece la estadística. Se distancia del estereotipo del famoso que invierte con fuerza en dos o tres proyectos esperando un gran éxito. Su método es diversificar la cartera.

«En el ámbito de las startups es necesario diversificar considerablemente. Es indispensable invertir en múltiples empresas porque se sabe que el 80% no prosperará. Probablemente, tendrás una tasa de fracaso del 50% y un 30% funcionará razonablemente bien. Luego, habrá dos ‘moonshots'», aclara.

Esta frase refleja su convicción: aceptar desde el principio que la mayoría de los proyectos no serán excepcionales y que el objetivo es estar expuesto a aquellos pocos que sí lo serán.

Al establecer límites, Rosberg se muestra exigente pero pragmático. No está dispuesto a renunciar a la rentabilidad -«No acepto renunciar a la rentabilidad. Estoy invirtiendo para mis hijos y nietos», afirma-, pero ha impuesto una lista negra sectorial: no invierte en armas, tabaco ni grandes petroleras.

El filtro no solo responde a criterios éticos, sino también a la convicción de que, a largo plazo, el capital se dirigirá hacia tecnologías limpias y modelos de negocio alineados con la descarbonización.

A sus 40 años, Rosberg proyecta una imagen muy diferente al típico piloto retirado. Continúa utilizando el vocabulario de la F1 para referirse al «riesgo», al «equipo» y a la «estrategia a largo plazo», aunque ahora mide los segundos no por vuelta, sino por ronda de financiación.

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