La UE responde a Trump con posibles aranceles por 93.000 millones para proteger Groenlandia: “No aceptamos intimidación”

España solicita que se active, por primera vez, el instrumento anticoerción, que facultaría a la CE para imponer limitaciones a la importación y exportación a EEUU y a sus inversiones en la Unión Europea

La presidenta de la Comisión

Los países miembros de la Unión Europea no permanecerán pasivos si el presidente estadounidense, Donald Trump, lleva adelante su reciente amenaza de aplicar un arancel del 10% a las ocho naciones europeas que participaron en maniobras militares en Groenlandia: Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia.

La UE está preparada para desplegar todas sus herramientas disponibles, entre las que destacan el reciente instrumento anticoerción y los aranceles a productos estadounidenses por un monto de 93.000 millones de euros. “Ninguna de las opciones para represalias comerciales está descartada”, afirmó el comisario de economía, Valdis Dombrovskis.

En esa misma línea se manifestó la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, quien indicó que la UE “no desea confrontación” por Groenlandia, pero será “resuelta” en la defensa de sus intereses y cuenta con diversas “herramientas” para ello.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que su Administración tomará “alguna medida” con respecto a “Groenlandia”, en medio de las presiones por anexar el territorio autónomo danés, alegando razones de seguridad nacional para su país. (Fuente: White House / EBS)

Una de las estrategias más relevantes es el conjunto de aranceles, con un impacto aproximado de 93.000 millones de euros en importaciones estadounidenses, que la UE mantiene suspendido hasta el próximo 6 de febrero. Estos aranceles fueron diseñados el año pasado como respuesta a la primera amenaza arancelaria de Trump, pero quedaron en suspenso tras la tregua acordada en Escocia en julio pasado entre Washington y Bruselas. Dichos aranceles entrarían en vigor si la Unión Europea decide no prorrogar la suspensión, algo que no se espera si Trump impone el nuevo arancel del 10%.

Otro recurso que tienen los países miembros es poner en marcha el instrumento anticoerción, conocido también como ‘bazuca’ comercial. Varios estados, incluyendo España, Francia, Alemania y Polonia, solicitaron su activación en caso de ser necesario, según indicaron fuentes diplomáticas a EFE.

De implementarse esta medida, sería la primera vez que se emplea, desde su vigencia iniciada en 2023. Su finalidad es afrontar “una situación en la que un país tercero intenta presionar a la UE o a un Estado miembro para que adopte una decisión específica, aplicando o intentando aplicar medidas que afecten al comercio o la inversión”.

Este mecanismo permitiría a la Comisión Europea establecer restricciones sobre la importación y exportación hacia Estados Unidos, sus inversiones en la UE, limitar los derechos de propiedad intelectual de empresas estadounidenses o impedir su participación en licitaciones públicas.

Ambas opciones fueron discutidas en una reunión urgente entre los embajadores de los Estados miembros de la UE en Bruselas, luego de la nueva amenaza de Trump, y serán evaluadas por los líderes europeos en la cumbre extraordinaria prevista para el próximo jueves.

El ministro alemán de Finanzas,

“No favorecemos los aranceles”

Aunque las medidas aún están por definirse, algunos líderes europeos han expresado su apoyo a emplear todos los recursos disponibles para hacer frente a la creciente presión arancelaria de Trump. Tal es el caso del ministro francés de Finanzas, Roland Lescure, quien declaró que “no nos agradan los aranceles, mucho menos su uso como herramienta geopolítica”. Sin embargo, añadió que “debemos fortalecernos. Es indispensable demostrar que estamos listos para utilizar todos los instrumentos disponibles, ya sean aranceles, acuerdos comerciales o medidas anticoerción”.

También el ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, señaló que la UE cuenta con “una amplia variedad de opciones” para responder en caso de que Estados Unidos implemente los aranceles anunciados. Aseguró que “no se dejarán amedrentar”, aunque enfatizó que, por ahora, la prioridad es “evitar una escalada” y mantener el diálogo con la Administración estadounidense.

Un ‘ojo por ojo’ arancelario por 93.000 millones

Si Trump aplica el nuevo arancel del 10% con la intención de presionar a la UE a cumplir sus demandas sobre Groenlandia, los analistas anticipan que Bruselas respondería con gravámenes sobre importaciones estadounidenses por un valor de 93.000 millones de euros. Estos aranceles impactarían especialmente a sectores como la aviación, maquinaria, automóviles y productos agroalimentarios tales como el whisky, bourbon, mantequilla de maní, arándanos y jugo de naranja.

La UE definió esta lista el año anterior, aunque suspendió su puesta en marcha tras el acuerdo alcanzado entre Donald Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en Escocia el verano pasado. Este pacto implicó que Bruselas aceptó un gravamen del 15% sobre una amplia gama de productos europeos, incluidos automóviles y semiconductores, mientras que Estados Unidos exportaría sus productos sin aranceles.

La lista de 93.000 millones de euros permanece congelada hasta el 6 de febrero, pero podría ser reactivada al día siguiente si los Veintisiete deciden no extender la suspensión, decisión que deben tomar en las próximas semanas.

Instrumento anticoerción

La otra carta importante de la UE para disuadir a Trump es el instrumento anticoerción, conocido como la ‘bazuca comercial’. Este mecanismo estipula que la Comisión Europea actúe de forma gradual para eliminar amenazas comerciales provenientes de un tercer país, en este caso Estados Unidos. Primero, iniciando negociaciones con el país implicado y solo en última instancia adoptando represalias comerciales, que podrían incluir una amplia gama de medidas.

El despliegue de este instrumento no es inmediato, podría requerir varios meses y las primeras represalias podrían implementarse dentro de un año, aunque los plazos podrían acortarse si se actúa con rapidez. La Comisión Europea dispone de un máximo de cuatro meses para confirmar que la UE está siendo objeto de coerción económica.

Una vez constatada la coerción, los países cuentan con un máximo de 10 semanas para ratificarla con la aprobación de al menos 15 estados que representen el 65% de la población. Desde entonces, Bruselas tendría seis meses para diseñar las represalias.

Por el momento, tanto Bruselas como los líderes de los 27 prefieren el “diálogo” y evitar una “escalada” en el conflicto comercial. El portavoz del Ejecutivo comunitario encargado de Comercio, Olof Gill, indicó que, de las consultas entre los líderes de la UE, incluida la presidenta de la Comisión, “se desprende claramente que la prioridad es dialogar, no incrementar la tensión y evitar la imposición de aranceles; porque, en última instancia, esto perjudicaría a consumidores y empresas de ambos lados del Atlántico”.

Sin embargo, sostuvo que “si se aplicaran los aranceles, la UE posee las herramientas necesarias y está preparada para responder, pues hará todo lo que sea preciso para defender los intereses económicos europeos”.

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