España, Francia e Italia impiden en el Consejo de la UE la iniciativa de Alemania para catalogar como grupo terrorista a la Guardia Revolucionaria de Irán.
La Guardia Revolucionaria es señalada como responsable de la represión durante las protestas en Irán, con al menos 3.500 fallecidos y más de 18.000 arrestados, según organizaciones no gubernamentales.
El Parlamento Europeo debatirá una resolución para condenar al régimen iraní e incluir a la Guardia Revolucionaria en la lista de grupos terroristas.
Esta designación implicaría la suspensión de la financiación y limitaría la influencia de la Guardia Revolucionaria en territorio europeo.
El Consejo de la UE sostuvo el martes una sesión a puerta cerrada en Bruselas, en la que se discutió una propuesta, impulsada principalmente por Alemania, para declarar «grupo terrorista» a la Guardia Revolucionaria de Irán.
Para su aprobación es necesaria la unanimidad de los Veintisiete, y por ahora se encuentra bloqueada debido a la resistencia de España que, junto con Francia e Italia, presenta obstáculos «diplomáticos» de diferentes tipos.
Así lo confirman a este diario diversas fuentes dentro de las instituciones europeas, algunas presentes en la reunión.
El cuerpo armado del régimen de los ayatolás (la IRGC, según las siglas en inglés, tal como consta en los documentos intercambiados en la sesión) es responsable de la «cruel represión» de las manifestaciones actuales.
Las estimaciones más conservadoras de ONG sobre el terreno hablan de cerca de 3.500 personas muertas y más de 18.000 arrestadas en el último mes.
La reunión, de carácter reservado, se celebró en Bruselas a nivel de las Representaciones Permanentes (REPER) de cada Estado miembro ante la UE.
Es decir, el formato preparatorio de las reuniones ministeriales del Consejo, que convocará a sus responsables de Asuntos Exteriores el próximo 29 de enero, también en Bruselas.
Antes de ello, se realizará la próxima semana el Pleno mensual del Parlamento Europeo. En Estrasburgo se debatirá y probablemente se aprobará una resolución en la que «aumentaremos notablemente la condena al régimen iraní», según fuentes prudentes.
«Sin duda, la votación será amplia y contundente para incluir a la Guardia Revolucionaria en la lista de grupos terroristas», según las fuentes más involucradas.
Unidos, divididos o debilitados
Existen posiciones cautelosas y comprometidas dentro de los dos grupos mayoritarios, populares y socialistas, que se autodefinen así para justificar una postura poco popular o para glorificar la propia, respectivamente.
Algo semejante sucede en el Consejo, es decir, entre los gobiernos de los Estados miembros. Quienes defienden «prudencia diplomática» argumentan que la Guardia Revolucionaria, compuesta por más de 125.000 efectivos, actúa como fuerza del orden en el país, equivalente a la Guardia Civil española.
En cambio, quienes reclaman «condenas firmes» sostienen que la UE no puede permitir dar la imagen no solo de división, sino de ser débiles en la defensa de las libertades, derechos humanos y la vida.
El Parlamento sólo emite una recomendación, mientras la decisión final recae en el Consejo.
En el grupo de los cautelosos se encuentra la España de Pedro Sánchez, cuyo Gobierno de coalición se encuentra debilitado por diversas circunstancias, como casos de corrupción y denuncias de acoso y abusos sexuales dentro del PSOE.
Esto quedó patente el pasado martes en la reunión de embajadores, realizada a puerta cerrada en Bruselas, según pudo confirmar este medio.
Aunque el Gobierno español de izquierdas no está completamente aislado, las fuentes alegan que fue,
La postura de los otros 24 países es mayoritaria, con «pequeñas diferencias»: la Guardia Revolucionaria debe ser declarada como «grupo terrorista».
Entre las decisiones adoptadas en esa reunión a puerta cerrada figuraba la convocatoria a los embajadores iraníes en las cancillerías de cada Estado miembro.
Solo 14 países se comprometieron a hacerlo, entre ellos España. El Ministerio de Exteriores español contactó a Reza Zabib para expresar una protesta enérgica por la represión.
Un día antes, el departamento de José Manuel Albares emitió una declaración de condena: «El Gobierno de España insta a las autoridades iraníes a levantar inmediatamente todas las restricciones a las comunicaciones y a detener las detenciones arbitrarias de manifestantes pacíficos».
Declarar terrorista a la Guardia Revolucionaria implica cortar su financiación internacional desde entidades y bancos europeos, limitar su influencia en grupos y ONG radicados en la UE y, de esta manera, proteger las democracias europeas.
La carta de Metsola
Así lo detallan las fuentes más comprometidas consultadas en la Eurocámara, defensoras de una postura más contundente.
La reunión del Consejo a nivel REPER tuvo lugar el martes 13 de enero, tras la carta enviada por la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, en la que instaba a las instituciones a reforzar las medidas «con todos los medios disponibles», incluyendo la designación de la IRGC como organización terrorista.
En esa misiva, Metsola recalca que «durante demasiado tiempo, los iraníes han sufrido bajo un régimen opresor y cruel que intenta silenciar la disidencia mediante la represión sistemática y ejecuciones».
La presidenta remarca además que «resultaría especialmente relevante continuar explorando todas las opciones para fortalecer las sanciones de la UE, incluyendo la inclusión de la IRGC como organización terrorista«, como ya solicitó el Parlamento Europeo en enero de 2023.
La decisión del 12 de enero de impedir el acceso de diplomáticos iraníes al Parlamento Europeo simboliza el mensaje que la institución quiere transmitir: no existe normalidad posible con un régimen que utiliza la represión como método de supervivencia.
Varios eurodiputados comentan a este medio que «desde hace años algunos, populares y socialistas, de diversas nacionalidades, venimos reclamando que la Eurocámara califique a la Guardia Revolucionaria iraní como ‘grupo terrorista'».
En este momento de represión «brutal» de las manifestaciones, estos europarlamentarios agradecen la iniciativa promovida en el Consejo por Alemania, Países Bajos, Portugal, Suecia y Austria.
Por otro lado, critican a España, Francia e Italia por bloquear la propuesta. «Eso no es diplomacia, sino debilidad política«, insisten estas fuentes. «Es poner intereses particulares por encima de la seguridad europea«.
Tono López Istúriz, miembro de varias comisiones del Parlamento Europeo, especialmente de la delegación para Relaciones con la Península Arábiga y la de Relaciones con Israel, respondió «indignado» a las preguntas de este diario.
«Es el cuerpo armado, el brazo represor y terrorista del régimen de los ayatolás», declara. «Sánchez no se atreve a actuar porque es rehén de sus socios, como Sumar y Podemos, que muestran dudas políticas por su ambigüedad, tolerancia o complacencia con una tiranía teocrática que tortura, ejecuta y reprime«.
Por otra parte, Hana Jalloul, eurodiputada española del PSOE con raíces libanesas —y también vocal en la Comisión de Asuntos Exteriores—, explica a este medio por qué el Parlamento Europeo no duda en respaldar esta declaración.
«Condenar dicho régimen es lo correcto», señala en conversación con este medio, «por su responsabilidad en desestabilizar la región, tanto por cuenta propia como a través de grupos como Hezbolá, los Hutíes en Yemen, la dictadura de Al Asad en Siria o el financiamiento a Hamás en Gaza«.
Considera que ahora, que la República Islámica se encuentra debilitada y sus ciudadanos protestan masivamente, «es el momento de actuar con firmeza».
Otros socialistas comparten la condena, aunque con mayor precaución. «Hay que tener en cuenta todo el contexto geopolítico y entender que Irán es un actor esencial y que por ahora su Gobierno es el que es».
Juan Fernando López Aguilar enfatiza que la UE debe ser «parte de la solución y no alimentar el conflicto«.
El avance en sanciones hacia Irán vuelve a evaluar la diplomacia europea en este turbulento inicio de año. La próxima reunión de ministros de Exteriores, el 29 de enero, será decisiva para medir el pulso de la Unión.

