El combustible, elemento crítico para el Aston Martin AMR26 de Fernando Alonso, genera recientes desafíos en la Fórmula 1

Fernando Alonso durante los test de pretemporada en Bahréin. Hasta el GP de Australia, es posible que ningún equipo cuente con el combustible ecológico, lo que podría afectar la fiabilidad de los resultados obtenidos en los test.

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Tras las denuncias presentadas ante la FIA por Ferrari, Honda y Audi contra Mercedes y Red Bull, quienes han logrado conservar la compresión de los nuevos motores en 18:1 en lugar del límite exigido de 16:1 —lo que implica una ventaja de 15 caballos adicionales—, el combustible se ha convertido en el último desafío que deberá resolver la Fórmula 1 antes de los test de pretemporada.

La gran cantidad de novedades que trae la Fórmula 1 este año ha hecho que un aspecto crucial como la gasolina quede relegado frente a las innovaciones en las unidades de potencia, la aerodinámica y los neumáticos renovados.

De acuerdo con AMUS (Auto Motor und Sport), algunos de los proveedores de combustible, cuyo uso es obligatorio este año en versión ecosostenible, no disponen del volumen suficiente para cubrir todas las jornadas de pruebas y atender las demandas de los monoplazas.

El problema no radica en que los monoplazas estén demasiado alejados de su diseño final, con chasis y aerodinámica básicos enfocados solo en optimizar motor y fiabilidad. Va más allá: en numerosos casos, la gasolina utilizada no será la definitiva.

Se trata de una tecnología aún en fase temprana y de elevado coste, que podría transformarse en un factor determinante durante la temporada.

Los primeros indicios son favorables para Fernando Alonso: Aramco, proveedor de Aston Martin, estaría liderando esta área, mientras que otras firmas como Shell y Petronas irían por detrás en su desarrollo.

Se ha filtrado que, debido a la complejidad y elevado gasto del proceso de refinado, sumado a las exigencias de rendimiento en la élite del automovilismo, algunas empresas proveedoras no han logrado fabricar los volúmenes precisos para abastecer a sus equipos durante las nueve jornadas de pretemporada.

Por consiguiente, todo indica que los test, que solían ser un indicador muy fiable para prever qué escuderías destacarían o tendrían dificultades en las primeras carreras, perderán valor este año.

Ningún registro en las tablas de tiempos podrá considerarse un reflejo fiel del rendimiento real, ni siquiera en las pruebas de Barcelona (del 26 al 30 de enero) ni en las dos sesiones de Bahréin durante febrero.

Aston Martin, desde la pole

Este contratiempo que afecta a numerosas escuderías no parece afectar a Aston Martin, que cuenta con Aramco como proveedor. Así, el equipo con base en Silverstone podría beneficiarse de una ventaja que compense un posible déficit de potencia frente a Mercedes y Red Bull debido a su motor.

Desde Italia se señala que Shell, proveedor de Ferrari, enfrenta serios problemas, posiblemente por errores cometidos en el desarrollo, lo que les habría dejado desorientados.

Tampoco hay noticias positivas sobre Petronas, proveedor de Mercedes, que en los últimos años ha acumulado dificultades a medida que se incrementaba la proporción de etanol en el combustible.

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