China planea reducir impuestos en condones y productos de cuidado infantil para fomentar el aumento de la natalidad

Una pareja acurrucada frente a la Oficina de Asuntos Civiles en la provincia de Guangzhou, China, posa para una foto. El hombre tiene viste una camisa blanca y un pantalón oscuro, la mujer porta un vestido blanco y tiene un ramo de rosas en la mano

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    • Autor, Osmond Chia
    • Título del autor, Reportero de Negocios, BBC
    • Autor, Yan Chen
    • Título del autor, BBC News China
  • 51 minutos
  • Tiempo de lectura: 6 min

A partir del 1 de enero de 2026, en China se aplicará un impuesto del 13% sobre las ventas de anticonceptivos, mientras que los servicios de cuidado infantil estarán exentos, en una medida adoptada por la segunda mayor economía mundial para fomentar un aumento en la natalidad.

Una modificación en el sistema impositivo, anunciada a finales de 2024, elimina numerosas exenciones vigentes desde 1994, cuando China mantenía su política de hijo único.

La reforma también libera del IVA (impuesto al valor agregado) los servicios vinculados al matrimonio y al cuidado de personas mayores, en el marco de un plan más amplio que contempla la ampliación de los días de licencia por maternidad y paternidad, así como apoyos monetarios adicionales.

Ante una población que envejece rápidamente y una economía débil, Pekín ha intensificado sus esfuerzos para motivar a los jóvenes chinos a casarse y para que las parejas tengan más hijos.

Los datos oficiales reflejan que la población de China disminuye por tercer año consecutivo, con apenas 9,54 millones de nacimientos en 2024, cifra que representa casi la mitad de los registrados hace diez años, cuando el país flexibilizó las restricciones sobre el número de hijos.

Sin embargo, la imposición del impuesto a los anticonceptivos —incluidos condones, píldoras y dispositivos anticonceptivos— ha generado inquietudes sobre posibles aumentos en embarazos no planeados y tasas de VIH, además de provocar reacciones humorísticas. Algunos consideran que encarecer los condones no será suficiente para incentivar a tener más hijos.

Mientras un comerciante animaba a los compradores a aprovisionarse antes del incremento del precio, un usuario en redes sociales comentó: «Ahora voy a comprar condones para toda la vida».

Otra persona destacó que la gente entiende la diferencia entre el costo de un condón y el de criar a un hijo.

China es uno de los países con mayores costos para la crianza, según un informe de 2024 elaborado por el Instituto de Investigación Poblacional YuWa en Pekín. El estudio subraya que los gastos escolares en un entorno altamente competitivo y el desafío que enfrentan las mujeres para compatibilizar trabajo y familia elevan los costos.

Un bebé vestido en un atuendo tradicional chino de color rojo con bordes dorados yace sobre un manto gris, rodeado de unas flores rojas

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La desaceleración económica, causada en parte por la crisis inmobiliaria que ha afectado los ahorros, ha dejado a las familias —especialmente a los jóvenes— con una percepción de incertidumbre y mayor inseguridad respecto a su futuro.

Daniel Luo, de 36 años y residente en la provincia oriental de Henan, manifestó: «Tengo un hijo y no deseo más».

Comentó que el alza en precios no le genera preocupación. «Una caja de condones puede aumentar cinco yuanes, quizás diez o veinte como máximo. En un año, eso suma solo unos pocos cientos de yuanes, completamente accesible».

Agregó: «Es similar a cuando suben los precios del metro. Cuando el aumento es de uno o dos yuanes, los usuarios no cambian sus hábitos. Al final, igual necesitas usar el metro, ¿no?».

Una medida que conlleva distintos riesgos

No obstante, para otros los costos pueden representar un inconveniente, opinó Rosy Zhao, quien reside en Xi’an, en el centro de China.

Ella argumenta que encarecer un producto necesario como la anticoncepción podría llevar a estudiantes o personas con dificultades económicas a «asumir riesgos».

Esto, indicó, sería «el resultado potencialmente más peligroso» de esta política.

Los expertos están divididos respecto al objetivo de la reforma fiscal. El demógrafo Yi Fuxian de la Universidad de Wisconsin-Madison estima que pensar que un aumento en el impuesto a los condones influirá en las tasas de natalidad es «exagerar».

Según su perspectiva, Pekín busca recaudar ingresos «de cualquier forma» mientras enfrenta la caída en el mercado inmobiliario y la creciente deuda estatal.

El año pasado, los ingresos por IVA en China, que alcanzaron cerca de US$1 billón, representaron alrededor del 40% del total recaudado a nivel nacional.

Cajas de condones marca Durex en un estante en China

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Henrietta Levin, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, calificó como «simbólica» la medida de gravar los condones y la definió como una muestra del interés de Pekín por aumentar las tasas de fertilidad, que considera «sorprendentemente bajas».

Agregó que una dificultad adicional radica en que muchas de las políticas y subsidios tendrán que ejecutarse a nivel provincial, donde los gobiernos afrontan niveles elevados de endeudamiento y no está claro si disponen de recursos suficientes en sus presupuestos.

La estrategia china para incentivar a la población a tener más hijos también corre el riesgo de provocar un efecto contrario si la ciudadanía percibe que el gobierno se vuelve «demasiado intrusivo» en una decisión que consideran profundamente personal, señaló Levin.

Recientemente, algunos medios informaron que mujeres en ciertas provincias recibieron llamadas de autoridades locales preguntando sobre sus ciclos menstruales y sus planes reproductivos. La oficina de salud de la provincia de Yunnan afirmó que esos datos son necesarios para identificar a las mujeres embarazadas.

No obstante, esta práctica ha afectado negativamente la imagen gubernamental, concluyó Levin: «El partido comunista no puede evitar involucrarse en cada decisión que le interesa, lo que a la larga termina convirtiéndose en su peor enemigo».

Niños sentados alrededor de una mesa en un salón de clases en Nanchang, China

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Expertos y mujeres entrevistadas consideran que el liderazgo del país —predominantemente masculino— no comprende las transformaciones sociales que están impulsando estos cambios más amplios, comunes a otros lugares.

Muchos países occidentales y de la región, como Corea del Sur y Japón, también enfrentan dificultades con sus tasas de natalidad debido al envejecimiento demográfico.

Una causa relevante es la carga del cuidado infantil, que recae mayoritariamente sobre las mujeres, según las investigaciones. También existen otros factores, como la disminución de matrimonios e incluso las salidas para conocer pareja.

Las políticas chinas omiten abordar el problema real: el modo en que los jóvenes se relacionan hoy en día, evitando cada vez más conexiones humanas auténticas, sostiene Luo, el padre de un niño en Henan.

Señala la subida del impuesto a los juguetes sexuales en China, considerándolo un indicio de que «las personas se satisfacen a sí mismas» porque «la interacción con otros se ha convertido en una carga mayor».

Estar online resulta más sencillo y reconfortante, explica, pues «la presión es muy real».

«Los jóvenes de hoy enfrentan mucho más estrés social que generaciones anteriores. Aunque materialmente están mejor, las expectativas que afrontan son altas. En general, todos están agotados».

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