Motivos detrás del abrazo a quien quitó la vida a mi hijo

Retrato de Joan Scourfield, sentada en un salón.

    • Autor, Jeremy Ball
    • Título del autor, Corresponsal de Asuntos Sociales, BBC
  • 48 minutos
  • Tiempo de lectura: 6 min

Joan Scourfield comprende por qué resulta impactante para algunos verla abrazar al hombre responsable de la muerte de su hijo.

James Hodgkinson nunca se recuperó de la seria lesión cerebral sufrida tras recibir un puñetazo y caer al suelo en Nottingham, a 175 kilómetros al norte de Londres.

Actualmente, su madre, quien trabaja como enfermera en Derby, brinda apoyo al hombre que le provocó esa herida mortal en 2011.

Su relato de perdón frente a una tragedia profunda se ha convertido en una obra teatral con entradas agotadas tanto en Londres como en Nueva York.

Una foto de James Hodgkinson vestido con uniforme de paramédico.

Fuente de la imagen, Joan Scourfield

Joan relata que James, de 28 años, era un hijo afectuoso con aspiraciones de convertirse en paramédico, además de disfrutar actividades de aventura como el wakeboard (esquí acuático).

"Su pasión por los deportes de adrenalina me preocupaba bastante. La gente proponía carreras benéficas y él participaba disfrazado con un traje de sumo", relata.

James falleció tras acudir disfrazado a un partido de críquet donde jugaba Inglaterra en julio de 2011.

Su grupo fue a un bar céntrico, donde un hombre ebrio les robó uno de sus sombreros de pirata.

En medio del desorden que siguió, James recibió un puñetazo y murió nueve días después.

Jacob Dunne, entonces un joven de 19 años residente en The Meadows, Nottingham, se declaró culpable de homicidio involuntario en un tribunal.

En noviembre de 2011, fue sentenciado a 30 meses en una institución juvenil para delinquir.

"La gente recibía condenas más severas por robar un televisor, y la justificación era que eso era con intención", comenta Joan.

"Pensaba que la vida de James valía mucho más… ¿qué tipo de justicia se hizo?", cuestionaba.

Foto de James sonriendo y vistiendo una camisa blanca.

Fuente de la imagen, Joan Scourfield

Del resentimiento al perdón

Sin embargo, catorce años después, Joan describe a Jacob como un amigo, con quien en ocasiones comparte comidas o cafés.

Ambos colaboran para visibilizar los riesgos de los ataques de "un solo golpe" y promover los beneficios de la justicia restaurativa.

Esta justicia restaurativa es un proceso voluntario que permite a víctimas y agresores expresar el impacto del delito, mediante encuentros directos, cartas o entrevistas grabadas.

Dicho proceso brindó a Joan y su exesposo, David, la oportunidad de enviarle cartas a Jacob mientras cumplía su condena.

Ellos buscaban que explicara las razones detrás del golpe fatal que le arrebató la vida a su hijo.

Retrato de Jacob Dunne, vistiendo una chaqueta y debajo de ella un sweater gris.

Joan recuerda que esas cartas desembocaron en una tensa reunión frente a Jacob tras su liberación.

"Solo lo había visto en la foto policial, por lo que esperaba a alguien con maldad, pero encontré a un joven vulnerable", comenta.

Señala que Jacob mostró sorpresa cuando le preguntó qué pensaba hacer con su vida.

"No quería que siguiera entrando y saliendo de prisión, empeorando su situación, ni que otras familias sufrieran como la mía", añade.

"Me preocupaba por él y deseaba que abandonara la violencia", agrega.

En ese momento, Joan le transmitió a Jacob que lo perdonaba y le ofreció una referencia que podría cambiar su destino.

"Dijo que estudiaría en la universidad por nosotros", relata.

"Le respondí: ‘No vayas a la universidad por nosotros, ve por ti mismo’", asegura que le dijo.

"No albergo la misma amargura, ya que siento que hemos hecho más por Jacob que si hubiese pasado 20 años en prisión", comenta.

"Le pedí que dejara atrás sus viejas amistades y diera un giro a su vida. Eso es mucho pedir, ¿verdad?", reflexiona.

Los padres del joven fallecido, David y Joan, junto a Jacob, el culpable de la muerte, en un escenario conversando.

Fuente de la imagen, Nottingham Playhouse

Jacob obtuvo la licenciatura con honores en criminología en la Universidad de Nottingham Trent y publicó un libro titulado Right from Wrong: My Story of Guilt and Redemption ("Del bien y el mal: mi historia de culpa y redención").

Posteriormente, el reconocido dramaturgo británico James Graham adaptó ese libro al teatro con la obra Punch, que vuelve este año al teatro Nottingham Playhouse tras sus presentaciones en el Apollo de Londres y en el Samuel J. Friedman de Nueva York.

Joan relata que fue extraño ver interpretado su papel por la actriz Julie Hesmondhalgh, famosa por su trabajo en la reconocida serie británica Coronation Street.

"Hay escenas claramente dolorosas, como cuando desconectan la máquina de soporte vital de mi hijo. Igualmente lo es ver a Jacob y hablar de James, resulta difícil escuchar todo eso en boca de otro", reconoce.

Una escena de la obra "Punch", en la que se ve a cinco personajes sobre el escenario.

Fuente de la imagen, Nottingham Playhouse/Marc Brenner

Joan y Jacob han participado juntos en sesiones de preguntas y respuestas tras algunas funciones.

Ella admite que para el público es sorprendente verlos abrazarse en el escenario.

"Lo es, pero necesito continuar y no quería que el sufrimiento me dominara; esta es mi forma de avanzar: extraer algo positivo del dolor", explica.

"Otros miembros de su grupo también han transformado sus vidas gracias a esto, así que algo positivo está ocurriendo", asegura.

Actualmente Joan, residente en South Derbyshire, aboga para que la justicia restaurativa sea una opción habitual para víctimas y autores de crímenes traumáticos, convencida de que su hijo la apoyaría.

"Creo que James se sentiría honrado y asombrado; él era uno de los que ayudaba a jóvenes, por lo que para mí esto representa cerrar un ciclo", concluye.

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