La revista Forbes destacó a Doornbos como uno de los ejemplos más notables de la transformación de piloto a empresario en el ámbito de la alta tecnología.
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Robert Doornbos transitó de ser una promesa en la Fórmula 1 a convertirse en un empresario tecnológico dentro del sector de los juguetes para adultos, en una trayectoria caracterizada por fluctuaciones económicas y un mediático litigio con uno de sus patrocinadores clave.
Su historia refleja claramente cómo un piloto profesional puede reinventarse después de enfrentar una quiebra casi total y hallar un espacio en una de las industrias más innovadoras del comercio digital.
El neerlandés debutó en la Fórmula 1 en 2005 con Minardi y luego ascendió a Red Bull Racing, donde compitió en varias carreras como piloto oficial tras iniciar su etapa como piloto de pruebas.
Aunque su paso por el Mundial fue breve —participó en 11 Grandes Premios y alcanzó como mejor posición el 12.º lugar—, logró consolidar su reputación en el paddock y posterior a ello destacó en la Champ Car estadounidense, finalizando tercero en el campeonato 2007.
Este avance deportivo se debió en gran medida al respaldo financiero del empresario inmobiliario holandés Harry Muermans, quien invirtió millones de euros en su carrera.
Robert Doornbos.
Este tipo de acuerdos, que se sitúan entre patrocinio y préstamo, son habituales en el automovilismo de alto nivel, pero después se transformaron en el origen del conflicto que casi le cuesta todo a Doornbos.
La deuda millonaria y la insolvencia
Con el tiempo y sin un asiento fijo en la Fórmula 1, la relación entre Muermans y Doornbos se tensó. El empresario demandó judicialmente la devolución de los fondos aportados —alrededor de 9,5 millones de libras, equivalentes a unos 10-10,6 millones de euros—, argumentando que no se trataba de un patrocinio sino de un préstamo.
Un tribunal de los Países Bajos falló a favor de Muermans y ordenó a Doornbos saldar una deuda que superaba los 10,6 millones de euros, situación que llevó a la quiebra de una de sus empresas, según informaron medios holandeses y británicos.
Los medios describieron este caso como un ejemplo extremo de cómo un piloto puede pasar de contar con el respaldo de un millonario a enfrentarse a una gran carga financiera que compromete su carrera y su vida personal.
En lugar de retirarse en silencio, Doornbos decidió reinventarse como emprendedor tecnológico y creó Kiiroo, una empresa neerlandesa especializada en juguetes para adultos interactivos con conexión a internet.
La compañía se enfoca en dispositivos «teledildónicos», que permiten experiencias íntimas a distancia sincronizadas mediante Bluetooth, Wi-Fi y plataformas online, tanto para parejas como a través de contenidos para adultos.
Kiiroo se define como una empresa tecnológica que busca añadir una dimensión táctil a la comunicación digital, combinando hardware, software y contenidos para brindar experiencias inmersivas en el segmento de los juguetes para adultos.
Robert Doornbos.
El éxito de esta firma captó la atención de Forbes, que consideró a Doornbos como uno de los ejemplos más destacados de transformación de piloto de Fórmula 1 en empresario tecnológico en este sector.
Los medios internacionales destacaron que la quiebra y el conflicto con Muermans “casi lo arruinaron” y que, tras ese revés, Doornbos “tomó una decisión sorprendente” al ingresar en el mercado de juguetes para adultos con un proyecto de tecnología interactiva.

