Sánchez enfoca su estrategia en política exterior y el antitrumpismo para captar el voto progresista

Pedro Sánchez saluda al presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, en París.

Pedro Sánchez incrementa su actividad política tras el periodo vacacional, centrando esfuerzos en la política exterior y en acuerdos estratégicos para robustecer su imagen y movilizar el voto progresista.

El presidente capitaliza el contraste con Donald Trump y la gestión de crisis internacionales como las de Venezuela, Ucrania y Gaza para destacarse y captar el electorado de izquierda.

Sánchez ha declarado su intención de enviar tropas españolas a Ucrania y Gaza, aunque en la actualidad no existen planes concretos ni acuerdos de paz que lo posibiliten.

El Gobierno español manifiesta inquietud por la estrategia defensiva de Estados Unidos, que percibe como una amenaza para la Unión Europea y un respaldo a opciones políticas de extrema derecha.

Pedro Sánchez ha retornado de sus vacaciones con un ritmo acelerado, buscando proyectar una imagen de fortaleza y continuidad.

Su principal objetivo es ofrecer motivos sólidos para prolongar la legislatura y evitar que la alternativa, representada por el PP y Vox, acceda al poder.

Ha concluido un acuerdo con ERC para establecer un nuevo sistema de financiación autonómica para toda España, alcanzó un pacto con la Iglesia católica, presentó su propuesta de aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y, sobre todo, se ha enfocado en la política exterior, ámbito en el cual se siente más cómodo como presidente.

La intervención de Donald Trump en Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro han favorecido este enfoque, ya que le permiten situarse bajo la bandera del antagonismo con el presidente estadounidense.

Este posicionamiento ya se manifestó con el rechazo a elevar el presupuesto de Defensa al 5%, y ahora se aplica en temas como Venezuela, Ucrania y Gaza.

De hecho, Sánchez se refirió explícitamente a un «vasallaje» hacia Estados Unidos durante la reunión con los embajadores españoles en todo el mundo el pasado jueves.

«España y esta Administración son proatlantistas, pero el atlantismo no implica vasallaje; significa una cooperación leal, entre iguales, definida por objetivos compartidos, tanto por Norteamérica como por España», afirmó.

Fuentes de Moncloa señalan que Trump genera rechazo en la ciudadanía, especialmente entre votantes potenciales de izquierda, como confirma la encuesta de Sociométrica para EL ESPAÑOL publicada esta semana.

Añaden que la postura del Gobierno español sobre Gaza hace unos meses le aseguró cierto reconocimiento dentro del electorado progresista, al adoptar una posición destacada en la denuncia del genocidio atribuido a Israel.

Moncloa también percibe un apoyo claro hacia Ucrania y una postura contraria a la invasión rusa, ámbito en el que existe un amplio consenso en el rechazo a Vladimir Putin.

El análisis de Moncloa respecto a las encuestas y los resultados electorales en Extremadura muestra que gran parte de su electorado optó por la abstención.

Es decir, los posibles votantes socialistas no encontraron motivos suficientes para acudir a las urnas, y uno de los elementos para recuperarlos podría ser frenar opciones como Trump, que materializan el temor a la ultraderecha.

Por estas razones, Sánchez inició el año político anunciando su disposición a enviar tropas a Ucrania y Gaza con el fin de garantizar la paz. Además, la próxima semana iniciará una ronda de contactos con grupos parlamentarios para recabar su respaldo.

No obstante, en ambos escenarios no existe indicio alguno de que esté cercana la posibilidad de enviar estas tropas internacionales. La situación en Gaza y Ucrania dista de ser favorable para el despliegue de esas fuerzas, según reconoce el propio Gobierno.

En lo que respecta a Ucrania, se comenzó a plantear esta posibilidad en marzo de 2025, durante reuniones de los denominados «países voluntarios«.

Sánchez siempre ha manifestado públicamente que esa opción era prematura, por lo que el Gobierno aún no tomaba una posición concreta.

Sin embargo, desde Moncloa confirmaron que el presidente mostró su disposición a enviar tropas de paz si se alcanzara un acuerdo, tal como publicó entonces EL ESPAÑOL.

Actualmente, no existe ni siquiera un acuerdo de paz o alto el fuego en Ucrania, y Rusia ha intensificado sus ataques, alentada por las acciones de Trump en Venezuela.

En consecuencia, no hay un plan para el despliegue de tropas internacionales, lo que impide definir el papel que España desempeñaría o los efectivos que podría aportar.

Sánchez adelantó el anuncio de su postura y la consulta con los grupos políticos, sumando además la posibilidad de enviar tropas a Gaza.

Tampoco existen planes concretos para este último caso. Aunque hay un alto el fuego teórico, ni Estados Unidos ni Israel han mostrado disposición a aceptar fuerzas de interposición o de paz en la zona.

Por otro lado, Israel no reconoce a Palestina; por ello, esas tropas estarían prácticamente desplegadas en territorio que Israel considera propio.

Así, la opción de enviar fuerzas de interposición a Palestina no se vislumbra cercana, ya que permanecen muchos pasos pendientes para la paz, incluyendo el desarme de Hamás, que no ha ocurrido.

Exteriores ya expresó su preocupación semanas atrás respecto a la denominada Estrategia de Defensa Nacional de Estados Unidos, difundida en febrero, que plantea debilitar a la UE, respaldar opciones ultra en el mundo y mantener control sobre Latinoamérica.

Por ello, gran parte del trabajo y la atención del Gabinete de Sánchez se centran en evitar un mayor debilitamiento de la Unión Europea.

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