Extremadura alberga un balneario con termas romanas milenarias, reconocido como Patrimonio de la Humanidad y un deleite para los sentidos

Entre las colinas extremeñas se preserva un enclave donde el agua termal ha influido en la vida y la historia durante siglos. Un sitio donde el relax y la herencia romana se entrelazan en una experiencia sensorial única

Foto: El balneario de Extremadura con termas romanas de más de dos mil años. (Balneario de Alange)
  • El núcleo medieval que es imprescindible visitar en Extremadura: reconocido como Conjunto Histórico-Artístico al pie de la Sierra de Gredos
  • El encantador pueblo extremeño que resulta ineludible en 2026: con un casco antiguo declarado Conjunto Histórico y un dialecto propio

En pleno corazón de Extremadura se encuentra un espacio termal que fusiona una historia milenaria con bienestar y un patrimonio avalado internacionalmente. Sus aguas mineromedicinales emergen de las entrañas de la tierra y han sido empleadas con fines terapéuticos durante siglos, haciendo de este lugar un auténtico santuario para el descanso tanto físico como mental. La particularidad de sus instalaciones y la marca que dejaron las civilizaciones que lo habitaron lo han consolidado como uno de los balnearios más destacados de España.

Este enclave es el Balneario de Alange, ubicado en la provincia de Badajoz. Sus dos termas romanas de planta circular, datadas del siglo III d. C., constituyen el elemento más representativo del conjunto y le otorgaron la designación de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993. La presencia de una ara votiva dedicada a la diosa Juno, hallada en el recinto, confirma su uso en época romana y resalta su relevancia como centro termal próximo a la antigua Emerita Augusta. Estas infraestructuras, cubiertas con cúpulas originales, conviven hoy con galerías de duchas y espacios restaurados en el siglo XIX, preservando la autenticidad histórica del sitio.

Un legado histórico que permanece vigente

Tras la caída del Imperio romano, la tradición de los baños continuó durante el periodo árabe, de donde deriva el nombre de Alange, que significa “agua de Alá”. No obstante, el complejo quedó abandonado durante largos siglos hasta que, en el siglo XVIII se inició su recuperación. El impulso definitivo llegó en el siglo XIX, cuando el médico local Abdón Berbén adquirió las termas y promovió una remodelación profunda que incorporó jardines, bañeras de mármol italiano y nuevas piscinas, fusionando las construcciones antiguas con instalaciones contemporáneas.

Hoy día, el balneario sigue gestionado por la misma familia y se ha posicionado como una estación termal de referencia. Sus aguas emergen a temperaturas que oscilan entre 25 y 34 grados y son recomendadas para tratar dolencias musculares, afecciones respiratorias, problemas dermatológicos, además de trastornos vinculados al estrés y la ansiedad. El centro ofrece varios circuitos termales —Relax, Romano y Belleza— junto a una variada gama de técnicas hidrotermales y tratamientos a medida. Además, participa en programas sociales como IMSERSO y planes de termalismo provincial, ampliando el acceso a la experiencia termal a un público más amplio. Tras el cierre de la temporada, el complejo reabrirá sus puertas el próximo 9 de marzo de 2026, retomando su actividad como uno de los principales referentes del turismo de bienestar en Extremadura.

  • El núcleo medieval que es imprescindible visitar en Extremadura: reconocido como Conjunto Histórico-Artístico al pie de la Sierra de Gredos
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En pleno corazón de Extremadura se encuentra un espacio termal que fusiona una historia milenaria con bienestar y un patrimonio avalado internacionalmente. Sus aguas mineromedicinales emergen de las entrañas de la tierra y han sido empleadas con fines terapéuticos durante siglos, haciendo de este lugar un auténtico santuario para el descanso tanto físico como mental. La particularidad de sus instalaciones y la marca que dejaron las civilizaciones que lo habitaron lo han consolidado como uno de los balnearios más destacados de España.

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