Pedro Sánchez plantea al Congreso la posibilidad de enviar tropas españolas a misiones de paz tanto en Ucrania como en Gaza, siempre que se avance hacia un alto el fuego en ambos escenarios conflictivos.
El presidente sostiene que la solución para Gaza debe fundamentarse en la coexistencia de dos Estados, Israel y Palestina, y denuncia la situación actual como insostenible.
Podemos e IU rechazan firmemente el despliegue de tropas en Ucrania y Gaza, mientras que Sumar y PP condicionan su respaldo a la recepción de detalles específicos sobre la misión.
Sánchez sostiene que España debe denunciar violaciones del Derecho Internacional, como las que ocurren en Venezuela y las posibles amenazas a la integridad territorial de Groenlandia.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió este miércoles no solo la presencia de militares españoles en una posible misión de paz en Ucrania, sino también el envío de tropas a otra misión similar en Gaza una vez finalice el conflicto en Oriente Próximo.
Durante la apertura de la Conferencia de Embajadores celebrada en Madrid, Sánchez anunció que llevará al Congreso la propuesta de enviar tropas españolas a Ucrania y Palestina si se avanza hacia un escenario pacífico en ambos conflictos.
El martes, el presidente anticipó que comenzará el próximo lunes una ronda de negociaciones con los grupos parlamentarios para buscar apoyos a la participación de militares españoles en la posible fuerza internacional en Ucrania tras alcanzarse un alto el fuego con Rusia.
Frente a los embajadores españoles este jueves, reiteró su defensa a esta participación, que propondrá al Congreso en caso de avances, y anunció también que presentará una propuesta para desplegar tropas de paz en Gaza si se avanza en la pacificación, destacando que tal proceso debería culminar con la coexistencia de dos Estados, Israel y Palestina.
Sánchez remarcó que «la situación continúa siendo inaceptable» en Gaza y enfatizó que «la paz no puede ser un paréntesis en una región azotada por la guerra».
«La paz demanda finalmente la implementación de la solución de dos Estados», junto con la entrada de ayuda humanitaria y el respeto al alto el fuego acordado por las partes, que, según señaló, Israel está incumpliendo.
El jefe del Ejecutivo aseguró que «un Estado palestino independiente, viable y seguro será clave para la estabilidad, para el desarrollo y el progreso de una región importante, tanto desde un punto de vista geopolítico como geoestratégico, para Europa y para España».
En octubre pasado, tras participar en Egipto en la firma del plan de paz para Gaza, Sánchez ya abrió la posibilidad de un eventual despliegue de tropas españolas para garantizar la paz en Palestina, afirmando que, de darse esa misión de paz, España debería tener una presencia activa.
Rechazo de socios de Sánchez
A la espera de conocer la reacción de los socios de Sánchez sobre la propuesta para Palestina, el posible envío de tropas a Ucrania ya ha recibido la oposición rotunda de Podemos y IU, que forma parte de Sumar, mientras que el PP, aunque apoya a Kiev, esperará a recibir los detalles sobre la misión antes de concretar su postura.
Por su parte, a pesar de la discrepancia de IU, integrante de la coalición parlamentaria de izquierdas, el partido Sumar aguardará la definición de los detalles del envío de tropas en un escenario de paz para decidir si respalda la iniciativa.
«Se trata de un asunto complejo que requiere analizar los detalles», indicaron fuentes de Sumar.
IU, mediante su líder Enrique Santiago, ha rechazado firmemente enviar tropas tras un hipotético alto el fuego, afirmando: «No vamos a aceptar entrar en una guerra».
En tanto, Podemos, socio clave del Gobierno, también se niega a respaldar estos planes, calificando las misiones como «guerras por dinero», en palabras de su portavoz, Ione Belarra.
Aunque el Ejecutivo ha descartado el inmediato envío de soldados europeos a Ucrania por la ausencia de un plan de paz, defiende la participación española basada en diversas misiones de pacificación activas bajo el mandato de la ONU una vez se declare un alto el fuego con Rusia.
Respecto a un mandato de Naciones Unidas, como sugiere Sumar, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha apoyado esta vía y cree que los españoles respaldarían la presencia militar para garantizar la paz, recordando misiones similares en lugares como Líbano.
En consonancia, el PP, que ha reiterado su apoyo total a Ucrania, afirmó que el Gobierno aún no les ha consultado sobre este asunto ni sobre cuestiones relacionadas con defensa, por lo que espera información oficial para definir su postura y conocer las condiciones de la misión.
«Hasta disponer de esa información, no nos pronunciaremos», afirmó el miércoles el vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo.
Venezuela y Groenlandia
Además, Sánchez destacó este jueves que España es un país atlantista, pero ello no implica un «vasallaje» hacia Estados Unidos, y defendió que, en un momento donde se desafía el orden internacional basado en reglas, no se debe permanecer en silencio frente a violaciones del Derecho Internacional, como las ocurridas en Venezuela.
«España y esta administración son proatlantistas, aunque el atlantismo no implica vasallaje, sino una cooperación leal, de igual a igual, basada en objetivos comunes tanto de Norteamérica como de España», subrayó durante la inauguración de la Conferencia de Embajadores en el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Aunque no mencionó expresamente al presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró que la operación militar del 3 de enero, mediante la cual fue capturado el presidente venezolano, Nicolás Maduro, «viola claramente el Derecho Internacional».
Además, defendió que «es fundamental que se escuche claramente la voz de España para denunciar las amenazas a la integridad territorial de un Estado europeo y miembro de la OTAN como Dinamarca». «No debemos permanecer callados ante tales amenazas explícitas o implícitas al Derecho Internacional», añadió, en referencia al interés expresado por Trump en días recientes de controlar Groenlandia, incluso mediante el uso de la fuerza militar de ser necesario.
«Las palabras importan», insistió Sánchez, pues «conllevan consecuencias, quiebran la confianza y allanan el camino hacia lo impensable». Por ello, consideró esencial hablar con claridad y no guardar silencio, como tampoco se ha hecho en otros ámbitos, cuando se producen violaciones al Derecho Internacional.
«La violación del Derecho Internacional representa siempre una derrota, principalmente para las democracias, incluso en donde no existe democracia, y es un precedente peligroso para la paz y la seguridad mundial; por ello, la respuesta a la ilegitimidad no puede ser la comisión de ilegalidades», afirmó, aludiendo a que España y Estados Unidos consideran ilegítima la reelección de Maduro en 2024.
«No cabe la tibieza ni las medias tintas», expresó el presidente en relación a la intervención militar estadounidense en Venezuela, de la misma manera que no las hubo «cuando tuvimos que rechazar la supuesta legitimidad de la victoria –que ciertamente no existió– de Maduro en las últimas elecciones presidenciales», afirmó.
Así, aseguró que «España continuará haciendo todo lo necesario en defensa del pueblo venezolano, su soberanía y su derecho a elegir un futuro democrático sin injerencias externas», porque considera que son los venezolanos quienes deben decidir su destino.
«Apoyaremos activamente la transición democrática en Venezuela, lo haremos con compromiso y también con la experiencia histórica de nuestro país para que el futuro sea elegido por los propios venezolanos, no por potencias extranjeras ni intereses ajenos a ellos», concluyó.

