Tractoradas, cierres de carreteras y manifestaciones en diversas capitales reflejan el rechazo del sector primario a un acuerdo que consideran una amenaza para la producción nacional

El sector agrícola europeo volvió a movilizarse este jueves para expresar su rechazo al proyecto inminente de acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur, además de oponerse a los recortes previstos en la próxima Política Agraria Común (PAC). Tras protestas y bloqueos viales en varias provincias, la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (Unaspi), principal organizadora en España, señaló que las manifestaciones continuarán este viernes y podrían extenderse de manera “indefinida” según avance la negociación en Bruselas.
Desde temprano, decenas de tractores bloquearon rutas próximas a la frontera con Francia, especialmente en Cataluña, donde se cerraron tramos de la AP-7 y la N-2, así como en el puerto de Tarragona y la carretera C-38 hacia Coll D’Ares. En el País Vasco, alrededor de cincuenta tractores recorrieron las calles de Vitoria-Gasteiz, convocados por la asociación Ataca, que aglutina a agricultores y ganaderos de Álava y del enclave burgalés de Treviño. Estas tractoradas también tuvieron lugar en provincias como Guadalajara, Zamora, Burgos, Segovia, Soria y Valencia.
En Francia, cerca de un centenar de tractores lograron ingresar a París aunque había restricciones policiales, para protestar contra el mismo acuerdo comercial y la gestión de la epidemia de dermatosis nodular contagiosa (DNC). Asimismo, en Bélgica, Grecia, Italia, Polonia, Austria y Alemania se programaron manifestaciones coordinadas con el apoyo de sindicatos y asociaciones locales.
Mercosur, bajo escrutinio
Las principales inquietudes de agricultores y ganaderos giran en torno al posible cierre del acuerdo UE-Mercosur, cuya firma está prevista para el 12 de enero. Los productores han señalado que este convenio constituye una amenaza directa para la subsistencia del sector agropecuario europeo. Alegan que la importación masiva de productos agropecuarios con precios más bajos, procedentes de los países del Mercosur y elaborados bajo normativas ambientales, laborales y sanitarias menos estrictas, colocaría a los productores españoles y europeos en una situación desfavorable.
Agricultores franceses realizan cortes de carreteras y protestas por la gestión de la crisis de dermatosis nodular contagiosa y el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea
Miguel Ángel Aguilera, presidente de Unaspi, lo describe como “la muerte del sector primario”. El principal temor de la organización reside en un posible escenario de competencia desigual: el mercado europeo quedaría abierto a un bloque agrícola cuatro veces mayor, en el que no se aplican las mismas exigencias en producción ni controles sanitarios. Se cita el caso de la carne vacuna y avícola, que, según los agricultores, podría importarse con hormonas de crecimiento y antibióticos autorizados en origen pero prohibidos en la Unión Europea.
Raúl Beitia, presidente de Ataca, ha advertido que las importaciones de carne vacuna podrían incrementarse entre un 30% y un 60%, constituyendo un impacto negativo para los productores locales y para la soberanía alimentaria. “No se trata solamente de precios, sino de garantías sanitarias y competencia equitativa”, sostiene.
Otras demandas del sector agrícola
Las manifestaciones también reflejan el descontento con la reforma de la PAC, cuyo borrador contempla recortes y un aumento de la burocracia que, según los agricultores, complican la viabilidad de las explotaciones familiares en beneficio de las grandes empresas del sector. A estas preocupaciones se suman el rechazo a los macroproyectos de energías renovables, la petición de reducción de impuestos sobre hidrocarburos y la demanda de eliminación de la protección total al lobo, debido a los daños que causa al ganado.

El manejo de la DNC en el ganado bovino también ha generado conflicto en España. El sector reclama que se modifique el protocolo sanitario para vacunar a todo el ganado, no solo a las provincias donde se han detectado casos. Los productores requieren una respuesta más coordinada y preventiva, tomando en cuenta la experiencia reciente en Francia, donde la insatisfacción por la actuación gubernamental frente a la enfermedad ya provocó bloqueos y protestas similares.
Reacción desde Bruselas
Este jueves, Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura, reconoció que persisten incertidumbres sobre la protección del sector ante la evolución del acuerdo y la reforma agraria. En paralelo, la ministra chipriota Maria Panayiotou enfatizó la necesidad de fortalecer una red de seguridad para los productores, pues consideran insuficientes las salvaguardias aprobadas previamente para preservar la estabilidad, que incluyen supervisión reforzada de productos sensibles y la posibilidad de suspender aranceles si las importaciones de baja precio afectan al sector.
En respuesta a las demandas del sector, la Comisión Europea propuso ayer suspender temporalmente los aranceles a fertilizantes como el amonio y la urea, fundamentales para la agricultura europea, con el objetivo de reducir costos y aliviar la presión sobre los márgenes de los productores. Asimismo, planteó salvaguardias adicionales para garantizar que los beneficios lleguen directamente a los agricultores. Además, recomendó reforzar la producción nacional de fertilizantes y diversificar proveedores, mientras los ministros continúan debatiendo sobre el presupuesto de la PAC, la competitividad internacional del sector y la simplificación administrativa ante un contexto de mercados inestables.

