El doble ganador de Roland Garros comprendió rápidamente lo esencial de administrar su capital tras el retiro.
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Sergi Bruguera destacó como una figura clave en el tenis global durante los años 90, doble vencedor de Roland Garros y tercer puesto en el ránking ATP, un jugador formado en tierra batida que marcó un hito en el deporte español.
Actualmente, lejos del bullicio de las competencias, su nombre está ligado a un concepto distinto: la gestión patrimonial y las finanzas orientadas a deportistas profesionales. Participa como socio en una empresa especializada y interviene como experto en programas como Capital Deportivo, en los que ha detallado cómo cambió su relación con el dinero tras dejar la raqueta.
Bruguera admite que durante su trayectoria deportiva estuvo «100% concentrado en el tenis» y confiaba sus finanzas a su madre, pero todo varió después de su retiro. «Cuando dejé de jugar, comprendí que era mi responsabilidad gestionar mi dinero de la mejor forma posible», afirma hoy.
Esta toma de conciencia le motivó a formarse, buscar asesoramiento y, finalmente, convertirse en un profesional que ayuda a otros deportistas a preservar lo que lograron en sus años de mayor rendimiento.
El ejemplo de Bruguera refleja un debate cada vez más común en los vestuarios: la carrera deportiva es breve, los ingresos elevados en un período reducido y no existe respaldo si no se protege el patrimonio.
Sergi Bruguera, en una rueda de prensa EFE
En este marco, el extenista destaca la separación de dos fases claras: el momento de obtener ingresos en la pista y el de conservarlos y hacerlos crecer sabiamente. «En el deporte se gana el dinero, pero aquí mi objetivo es preservar el patrimonio y obtener una renta adecuada», detalla sobre su enfoque inversor.
Bruguera se considera un inversor «prudente, aunque cuando confío en algo y estoy seguro, soy agresivo«, combinando así cautela con la capacidad de aprovechar oportunidades específicas.
Por este motivo recalca que «lo principal para mí es la gestión de mi patrimonio», enfatizando que su meta no es depender de ganancias fortuitas, sino tomar decisiones sólidas a largo plazo.
Consejos para los jóvenes
Al referirse a los deportistas a quienes asesora, Bruguera identifica un patrón frecuente: «Por lo general, muchos son perfil conservador, ya que buscan colocar su dinero en opciones que les otorguen un rendimiento adecuado y sin riesgos elevados».
No aspiran a soluciones milagrosas, sino a equilibrar rentabilidad y seguridad para sostener su estilo de vida cuando termine su carrera. Por eso aconseja con claridad: «Mientras estés en competencia, lo más sensato es ser conservador».
Además, Bruguera subraya el impacto psicológico de manejar bien el dinero desde los contratos iniciales. «Saber mentalmente que tienes ese capital y que sigue creciendo te ofrece tranquilidad tanto mental como emocional», señala. Según explica, esa calma no solo mejora el descanso, sino que también reduce la ansiedad competitiva, ya que el jugador no siente que arriesga «su futuro» en cada punto.
La trayectoria de un campeón
Antes de enfocarse en finanzas, Sergi Bruguera fue una figura destacada del tenis mundial: ganador de Roland Garros en 1993 y 1994, medallista olímpico en Atlanta 96 y parte fundamental de una generación que allanó el camino para otros grandes tenistas españoles.
Su juego sólido desde el fondo y su fortaleza mental lo convirtieron en un rival temible en tierra batida por más de diez años. Esa experiencia en la élite es ahora el trasfondo que traslada al ámbito financiero, donde comprende mejor que nadie la presión, los ciclos de forma y la necesidad de planificar el futuro.
Actualmente, su discurso combina recuerdos de la pista central de París con términos como perfil de riesgo, rentabilidad «adecuada» y protección del capital. Todo ello con un mensaje constante: ningún deportista debería aprender por experiencia propia lo que él decidió comprender a tiempo, cuando bajó definitivamente de la pista y pronunció la frase que define su nueva vida: «Cuando dejé de jugar, comprendí que era mi responsabilidad gestionar mi dinero de la mejor forma posible»

