EL ESPAÑOL conversa con el piloto y copiloto del KH-7 ECOVERGY Team antes del inicio de la carrera y la lucha por el triunfo en la categoría Mission 1000.
Más información: Edgar Canet: «Este año será más complicado lograr victorias en el Dakar, pero soy un piloto más completo en todos los aspectos».
Se dice que el Rally Dakar es la competición más imprevisible del mundo. Una prueba imposible de dominar pese a haberla disputado en múltiples ocasiones. No obstante, quien dispone de un conocimiento general de esta aventura es José Luis Criado, copiloto del conjunto KH-7 ECOVERGY Team.
Originario de Arjona, está próximo a comenzar su 35º Rally Dakar, reafirmándose como el piloto con más participaciones junto a la leyenda de la prueba, Stéphane Peterhansel. Es decir, ‘Monsieur Dakar’. Aunque sus caminos sean distintos, Criado también es una figura altamente respetada dentro del vivac.
Aunque admite a EL ESPAÑOL que el total de Dakares disputados no es una preocupación, lleva con orgullo esa simbólica competencia contra quien triunfó en 14 Touaregs (8 en coches y 6 en motos). «Creo que se aburrirá, porque soy muy tenaz, como la sequía pertinaz, y eso que recibo mucha agua».
«Sin embargo, no es algo que me altere o preocupe. Él está muy por encima, diez peldaños encima de mí. Yo soy un aficionado y él un profesional. Ojalá compita muchos años más y, claro, romper ese récord sería genial, pero no es algo crucial para mí. Él es un gran caballero y yo un caballero corriente; esa es la diferencia entre ambos, entre otras claro está (risas).
Criado minimiza sus méritos por humildad, pero Jordi Juvanteny, su piloto, lo corrige. Forman una de las duplas más emblemáticas del Dakar, y juntos afrontarán una nueva edición como llevan haciendo más de tres décadas. Jordi, por su parte, afronta su 34º Dakar con la esperanza de llevarse otra victoria en su categoría.
«Por supuesto, ¿no? ¿Vamos o no?«, pregunta entre risas a Criado. «Vamos, vamos, vamos», responde el copiloto, quien acepta sin dudar el desafío que los mantiene motivados, tanto deportiva como personalmente. «Si no, nos quedaríamos aquí, ¿no?», bromea Juvanteny antes de que Criado detalle cómo será la lucha que afrontarán desde el 3 de enero, fecha en que arrancará la prueba en Yanbu (Arabia Saudí).
«No nos lo facilitarán, como en las dos últimas ediciones, pero estamos ahí. Considero que no partimos con ventaja ni desventaja. Los rivales se han preparado mejor, incluso este año permiten a las motos cambiar la batería en mitad del tramo. En años anteriores iban justos y al final tenían que reducir el ritmo. Pero creo que la batalla será para todos».
Los colosos del desierto
Una vez más, Jordi y José Luis regresan al Dakar al volante de su MAN 6×6. Sin embargo, harán historia otra vez. Si en 2025 su vehículo pesaba 12.000 kilos y contaba con 1.000 CV gracias a un sistema combinado de alimentación de Hidrógeno y HVO, este año será el primer camión híbrido con hidrógeno y sistema eléctrico en la competición.
Juvanteny y Criado continuarán con Xavier Ribas, director de EVARM, empresa líder mundial en conversiones fiables y de calidad a GNC, GNL e hidrógeno. Paralelamente a su proyecto Dakar, Xavier dirige un programa con el Ejército Nacional en Canarias sobre hibridaciones con hidrógeno.
Como indicó Jordi, la meta será nuevamente ganar la categoría Mission 1000, destinada a vehículos con energías alternativas y cero emisiones. Competirán en etapas más cortas frente a motos eléctricas, camiones híbridos de hidrógeno y biodiésel. El propósito es evaluar tecnologías sostenibles, incentivar la innovación y avanzar hacia la reducción de emisiones para 2030.
Esta categoría ha experimentado un crecimiento constante en los últimos años, algo que celebran Criado y Juvanteny. «Considero que la competencia es muy satisfactoria«, expresa José Luis. «Aunque sea competida… cuantos más participantes haya, más motivados estamos. Puede que compitas con 5 o 6, pero si hay 12 o 14 y con mejor preparación… eso también te impulsa a mejorar. Y este año, con las modalidades y avances que tenemos, estamos ilusionados, como si tuviéramos 25 años otra vez«.
Sentirse joven o eternamente joven es vital para que esta entrañable pareja continúe activa: «Estas tecnologías nuevas nos brindan ese extra de ilusión, ganas de seguir haciendo historia y de crear novedades». Ahí radica el secreto de su constante motivación.
«No solo competimos contra nosotros mismos. El deportista compite consigo mismo. Sabemos quiénes son nuestros rivales, pero innovar y probar cosas nuevas, como dijo Jordi… es un reto que, además de la competencia pura, nos mantiene en la cima«.
Jordi Juvanteny y José Luis Criado durante una entrevista con EL ESPAÑOL. Imagen cedida / Mediagé Comunicación
Además, Criado señala que su motivación va más allá del Dakar, al formar parte de un proyecto que trasciende de la competición a la vida cotidiana. «Xavi y su equipo, EVARM, conocen bien el proceso. Todo lo probado en Dakar ha funcionado muy bien en entornos reales. Y esperamos que este año también sea así».
El hecho de que el Dakar sirva como banco de pruebas para productos que luego se comercializan asegura una larga trayectoria para la categoría Mission 1000, según reconoce Juvanteny: «Creo que tiene mucho recorrido por delante, y eso es positivo». Un ejemplo es cómo la hibridación ha ido desde la competición hasta normalizarse en el día a día.
«Las marcas, al final, se sumarán porque lo que comenzó como una curiosidad, ‘mira, hay un coche eléctrico en la calle’, ahora son muchos coches e híbridos. La palabra híbrido ya forma parte del vocabulario común».
«Y eso es lo que hicimos este año: hibridamos nuestro camión. Queríamos demostrar que es posible hacer avances interesantes en el mundo competitivo«.
A pesar de ser los veteranos del Dakar, Criado y Juvanteny son expertos en la incorporación de nuevas tecnologías a una carrera que vivieron como una aventura con medios limitados en medio del desierto. «La experiencia y prestaciones que brinda el hidrógeno hacen que sea un laboratorio, para después, como dijo Jordi, trasladarlo a EVARM, que es su ámbito. Eso es muy valioso».
Juvanteny complementa con la principal concreción de su proyecto: «Con lo que probamos los dos primeros años, ahora ya hay un camión en España funcionando para transporte de mercancías. Varias empresas ya lo han testeado, así que es un futuro viable, seguro y fiable».
Un Dakar renovado
El camión del KH-7 ECOVERGY Team afronta con entusiasmo un Dakar que aún mantiene incógnitas en su recorrido: «Creo que será más exigente que en años anteriores. Antes, cuando llegábamos al Empty Quarter sabíamos que durante esos días solo había dunas y podías preparar el vehículo y la mentalidad para eso».
«Este año será distinto: habrá zonas con mucha piedra, que creo serán abundantes, además de dunas. Adaptarte a terrenos tan variados y cambiar la conducción constantemente… Quizás en una etapa habrá piedras, dunas, piedras y arena o dunas nuevamente. Que no haya dunas no me lo creo. Conociendo a David Castera, no me lo imagino. Pero sea lo que sea, nos adaptaremos (risas)», comenta Jordi.
A pesar de haber vivido Dakares de todo tipo, ambos defienden a Arabia Saudí frente a quienes critican su modelo por estar agotado o repetido: «A esos les falta imaginación», señala José Luis entre risas.
«Ten en cuenta que es tan inmenso, tan diverso que puedes tener etapas con más o menos dunas, variando y llevándote por rutas distintas. Aunque paisajes se repitan, nunca pasamos por el mismo sitio». Y al recordar el Golfo Pérsico surge una de sus mil anécdotas.
«Recuerda, Jordi, aquella piedra que nos bloqueó un año, que no podíamos subir, aquella gran duna… Este año habrá otra en otro lugar». Para Juvanteny, Arabia Saudí sigue siendo un terreno por descubrir: «Es como decir que la Fórmula 1 es aburrida porque repite circuitos cada año».
«En mi opinión, Arabia aún tiene mucho para ofrecer. Ten presente que su extensión es como cuatro o cinco veces Francia, así que da para mucho». Y Criado añade que «el Empty Quarter, con sus enormes dunas, nunca lo habíamos hecho y ahora sí». Pero no volverán a ese lugar.
Empezamos disputando los Dakares con brújula. Aquello fue verdaderamente una aventura.
Sin embargo, si deben elegir un Dakar favorito, ambos coinciden: «Nosotros somos africanos, ¿no?», dice Jordi. Su copiloto confirma: «Me quedo con los primeros Dakares porque tenían más espíritu aventurero. No tanto por el recorrido. Éramos aficionados y desconocíamos a dónde íbamos; las mecánicas y la navegación eran muy distintas…».
«Comenzamos con brújula. No había móviles hace 35 años. Llamábamos en el día de descanso si alguien nos dejaba usar satélite, porque el de televisión tenía un teléfono raro y había que subir a la montaña. Nada de tecnología, era pura aventura».
«Era la pureza ‘dakariana’, ¿no? La pureza disfrazada de carrera para darle cierta velocidad. De lo contrario habría durado tres meses. A la gente le habría encantado. Era hermoso… y las velocidades no eran tan altas, pero era aventura. Ahora dura 15 días».
«El componente aventurero hoy es mínimo y todos van al máximo. Se corre más y las mecánicas duran más; los mecánicos reconstruyen el vehículo cada día y se sale prácticamente con un vehículo nuevo. Ha cambiado mucho…». Criado resume: «Es la Edad de los Metales contra la tecnología. Nosotros siempre hemos sido de aventura. Más que de otra cosa».
Secretos de un ‘dakariano’
Más allá de rutas y competición, el Dakar para figuras como Criado y Juvanteny se halla en las historias y anécdotas que acumulan día a día, creando un legado de tres décadas y media. Esta carrera combina victorias con experiencias únicas.
Por ejemplo, José Luis comparte con EL ESPAÑOL qué llevará en su maleta para amenizar las horas en las que no esté dictando notas a Jordi: «Libros. La península de las casas vacías y Bella donna. Uno es de David Uclés y el otro de Michael Connelly».
Juvanteny confirma con una sonrisa: «Es cierto, José Luis siempre lleva un libro. Yo no tengo nada especial que me dé suerte o sea un amuleto, no. Nada especial para entretenernos en los momentos muertos. Lo típico».
Recordando, el copiloto del camión más especial del Dakar añade lo que siempre llevan desde España: «La ilusión y la amistad. Eso sí. Durante 15 días ejercemos esa amistad con nuestros mecánicos y todos a nuestro alrededor… El equipo en general».
«Y con la gente de Arabia. Conoces a muchas personas que ves solo una vez al año y te gustan. Desconectas de la rutina de aquí, que parece rápido, y disfrutas de la naturaleza, amigos, la carrera, compitiendo y agradeciendo a Dios seguir un año más».
Así es la familia dakariana, unida en la distancia y esperando reencontrarse edición tras edición. Sin embargo, como muchos pilotos, Jordi y José Luis también dejan otra familia en España, la verdadera: «Mis hijas me reprochan mucho el tema de los Reyes Magos», confiesa con resignación dulce Juvanteny.
El camión del equipo KH7 ECOVERGY para el Dakar 2026. Imagen cedida / Mediagé Comunicación
Criado entiende a su amigo con una sonrisa: «La otra noche Martina decía ‘papá, otra vez sin Reyes’. Cuando eran pequeñas, las engañaba diciéndoles que iba a buscar a los Reyes Magos en su lugar y les encargaba cosas en Oriente. Me preguntaban ‘¿los ves?’. Y yo respondía ‘sí, sí, sí’. Pero ahora ya no cuela. Es duro».
«Ahora con 16 y 19 años ya no se engaña», bromea Jordi. «No, ya no (risas). Es duro, pero mi esposa lo entiende, ella me conoció así. Sabe que esto es importante para mí. Es parte de nuestro equilibrio, de lo que es familia».
Entre tantas aventuras, han vivido momentos buenos y malos. Precisamente en los difíciles, gracias a su unión, han encontrado sentido para continuar cada año. «Sí, en algunas ediciones uno tiraba del otro y viceversa», confiesa Juvanteny.
«Siempre surge algo nuevo: un proyecto, un compañero…», y a José Luis nunca le falta el entusiasmo: «Todo te enciende. Esto es la vida. La vida son brasas y candelas. Siempre hay brasas y si soplas, salen llamas. Un camión nuevo, un amigo, un chico nuevo…».
El Dakar representa tanto para ambos que no pueden evitar olvidarse de la entrevista para hablar entre ellos: «Durante nuestra trayectoria hemos hecho seis o siete camiones nuevos, lo que da ilusión. Ahora no más, creo que es suficiente comenzar un nuevo proyecto, un nuevo camión…» comenta Jordi.
José Luis responde: «Podríamos haberlo hecho, en serio. Pero bueno». «Para meterse en un proyecto nuevo, el actual es un camión fiable, con muchas piezas cambiadas cada año y fiable, no es necesario meterse en otro. Y para lanzarse a algo nuevo hace falta mucho presupuesto, tiempo, preparación y prueba. Empezar desde cero se vuelve muy complicado».
El proyecto, incluyendo el camión, tiene un presupuesto de 600.000€.
«Se hace pesado. Somos veteranos. Yo tengo 68 años y él 66». Jordi añade: «Ya es momento de dejar que los jóvenes hagan cosas. Nosotros con experiencia, ilusión renovada y tecnología, también nos divertimos«.
Sin embargo, seguir con este tipo de proyectos tiene limitaciones, siendo una de ellas la económica. «Sumando el camión, el presupuesto ronda los 500.000 o 600.000 euros», explica José Luis. Cifras que sorprenden y que su compañero confirma: «Sí, sí. Un vehículo así cuesta mucho».
No obstante, el valor de estas iniciativas es difícil de medir: «Toda la investigación y puesta en marcha de estas tecnologías solo es posible porque contamos con EVARM. Pero si contabilizas el tiempo que dedicamos tú, Xavi y yo para buscar sponsors, no tiene precio».
«Deberían llevarnos a una escuela de negocios, sinceramente. 35 años sin depender de nadie. Ni somos profesionales ni nada, solo nos organizamos y hacemos mucho con poco… Deberían estudiarnos«.
El uno para el otro
El famoso tango de Carlos Gardel dice que «sentir que es un soplo la vida, que 20 años no es nada». Pero 35 sí importan. Ese es el tiempo que José Luis y Jordi llevan compartiendo aventuras, hazañas y experiencias. Juntos, hombro con hombro, apoyándose y acompañándose. Aprendiéndose y enriqueciendo mutuamente. Haciéndose más grandes el uno al otro.
Criado nos cuenta que lo que más ha aprendido de su compañero es «la exigencia» que se impone. «Yo, que soy bastante rebelde, no la tenía. Él me la transmite, la necesidad de que todo esté perfecto, impecable, que nada falle y que todo ocurra en su momento. Eso es admirable».
«Es como una madre que va detrás supervisando». En ese instante, la sonrisa se dibuja en el rostro de Jordi. Pero aún faltaba lo mejor. «Además, descubrir a una persona bondadosa, aunque a veces te lanza algún zarpazo (risas). Pero bondadosa, con un corazón enorme».
Emocionado, Juvanteny muestra cómo se complementan: «Creo que ese es el secreto. Tenemos caracteres opuestos, nada parecidos, pero dentro de la cabina compartimos objetivos y aunque las decisiones sean antagónicas, al final son acertadas«.
Jordi Juvanteny y José Luis Criado en una entrevista con EL ESPAÑOL. Imagen cedida / Mediagé Comunicación
«Eso nos funciona bien. De él he aprendido a ser meticuloso, a tenerlo todo controlado; y que si algo falla, sea porque debía fallar y no por falta de preparación. Y yo aprendí que a veces no hay que ser tan exacto, dejar un poco al azar, que es saludable, y reaccionar, que es positivo«.
Ese optimismo ha conquistado al piloto: «Siempre lo digo. Él ve siempre el vaso lleno. No medio lleno, ni medio vacío, siempre lleno«.
Criado sonríe, reconoce que esa es una de sus mejores cualidades cuando todo va mal lejos de casa: «En un Dakar eso es vital. En el Dakar y en la vida». La vida tiene un valor incalculable para José Luis, quien ha enfrentado momentos complicados. Sin embargo, incluso entonces, pensaba en clave Dakar.
«He tenido dos infartos. Sin eso, probablemente estaría muerto. Y aun así sigo aquí con ganas. Claro que sí». Jordi Juvanteny detalla a EL ESPAÑOL que a su compañero le dio un ataque al corazón. Seis meses después quiso estar a su lado en la salida del siguiente Dakar. Esto fue duro para su esposa.
Mientras siga habiendo ganas, ilusión y emociones…
La suerte les favoreció porque esa edición se suspendió. La del 2014, que debía iniciar en Lisboa y terminar en Dakar. Pero la inseguridad en Mauritania impidió garantizar la seguridad de la caravana en etapas africanas críticas.
Ese Dakar queda en la historia y el próximo está por comenzar. Sin embargo, ambos miran al futuro, que como deportistas, se acerca a su fin. «Mientras Dios quiera», dice Criado respecto a la retirada; Jordi reconoce que han hablado del tema.
«Muchas veces decimos ‘cuando no tengamos ganas, no iremos’. Pero mientras haya ganas, ilusión y estímulos que nos impulsen a seguir…». Para José Luis también es esencial no sentirse solos: «Y que haya apoyo. KH-7, ECOVERGY, los sponsors que te dan alas, que ven un proyecto bonito, que transmites y te responden con orgullo al ver su logo en el camión».
«Y es cierto, cada año más gente se suma y patrocina». Tanto que ya comienzan a tener problemas de espacio. «Este año Jordi decía ‘no sé dónde ponerlos'». El ‘tetris’ de Juvanteny para el Dakar 2026 está resuelto: «Tenemos muchos sponsors pequeños, pero gracias a ellos seguimos adelante y ya no sé dónde colocarlos (risas)… que no me traigan más (risas)…». Que nunca falten patrocinadores que respalden historias como la de Jordi y José Luis.

