Entre campos de olivos se eleva una silueta que altera el paisaje y sorprende por su marcada inclinación. Un ícono arquitectónico del sur de España que se ha transformado en uno de los principales atractivos de un encantador municipio
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Entre los amplios olivares de la Campiña cordobesa surgue una figura que rompe la monotonía del paisaje y atrae la atención de viajeros y fotógrafos. A primera vista, su contorno evoca sin duda uno de los monumentos más reconocidos de Europa por su inclinación, aunque se localiza en el centro exacto de Andalucía. La torre inclinada de Córdoba se ha convertido en uno de los principales atractivos patrimoniales de la región y en un símbolo visual de un municipio que recientemente ingresó en la lista de los Pueblos Mágicos de España, aumentando así su valor turístico.
El protagonista de esta vista singular es la torre de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Bujalance, popularmente conocida como la ‘Catedral de la Campiña‘ por sus dimensiones imponentes. El templo, de estilo gótico-renacentista, fue construido entre los siglos XV y XVI sobre el terreno ocupado anteriormente por una antigua mezquita y una iglesia cristiana primitiva del siglo XIII. Sus principales diseños se atribuyen a la familia Hernán Ruiz, un linaje de arquitectos fundamentales para el desarrollo del Renacimiento andaluz, quienes dotaron al edificio de una estructura majestuosa, con tres naves amplias, cabecera gótica y un destacado patrimonio artístico en su interior.
La Torre de Pisa andaluza que surge entre olivares
La torre, conocida en Bujalance como ‘el Espárrago’, empezó su construcción en 1611 y no fue terminada hasta 1788. Con una altura superior a los 55 metros, es la torre más elevada de toda la provincia de Córdoba y está elaborada casi en su totalidad con ladrillo, salvo la base que es de piedra. Su inclinación, cercana a un metro y medio en la parte superior, alcanza un ángulo aproximado de 3,5 grados, muy similar al de la famosa Torre de Pisa. Los estudios demuestran que los dos primeros cuerpos permanecen perfectamente verticales, mientras que los superiores muestran la desviación que hoy la caracteriza y que se aprecia mejor desde ciertos puntos del municipio.
Más allá de su inclinación, este conjunto arquitectónico destaca por el simbolismo que encierra. La orientación del templo obedece a lo que se denomina la ‘arquitectura del sol‘, un fenómeno que posibilita una alineación lumínica cada 25 de enero con otras torres y espadañas del lugar, reforzando su carácter místico. El interior de la iglesia posee uno de los retablos renacentistas más antiguos en la provincia y un camarín barroco del siglo XVIII considerado entre los más destacados de Córdoba. Estos elementos convierten a Bujalance en un destino esencial para quienes desean conocer una joya patrimonial singular en Andalucía.
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