El Aston Martin AMR26 podría aprovechar una interpretación ambigua del reglamento para aumentar su potencia: tácticas de los equipos en Fórmula 1

Adrian Newey, en su presentación con Aston Martin F1 Los rumores acerca de Honda, Mercedes y Red Bull presagian una contienda técnica en la Fórmula 1 de 2026, donde las baterías y el motor térmico serán los principales escenarios de competencia antes incluso del comienzo de la nueva etapa.

Más información: El primer escándalo en la F1 con el nuevo reglamento: Ferrari, Honda y Audi denuncian ante la FIA a Mercedes y Red Bull

La Fórmula 1 aún no ha estrenado el reglamento técnico para 2026, sin embargo, el paddock ya se encuentra inmerso en un ambiente de tensión similar al de una temporada en curso.

Aston Martin, Honda, Mercedes y Red Bull se sitúan en el centro de rumores más frecuentes acerca de posibles «zonas grises» en las nuevas unidades de potencia.

En juego no están solamente unos caballos de fuerza adicionales, sino una ventaja estructural que podría definir el inicio de la próxima era, tal como sucedió en 2014 con Mercedes.

La atención principal se concentra en dos áreas distintas, aunque interrelacionadas: la batería y el motor de combustión interna.

En ambos ámbitos, el reglamento ofrece ciertos espacios de interpretación que los fabricantes más avanzados intentan aprovechar antes de que la FIA establezca aclaraciones técnicas definitivas.

Toshihiro Mibe, CEO Honda Motor, Koji Watanabe, Presidente Honda Racing, Lawrence Stroll, presidente de Aston Martin, y Martin Whitmarsh, CEO Aston Martin Performance Technologies

Toshihiro Mibe, CEO Honda Motor, Koji Watanabe, Presidente Honda Racing, Lawrence Stroll, presidente de Aston Martin, y Martin Whitmarsh, CEO Aston Martin Performance Technologies Reuters

La estrategia de Honda

Durante varios meses, en el paddock se ha comentado una idea: Honda sigue una vía distinta respecto a otros fabricantes en el desarrollo de su batería para 2026.

El periodista alemán Ralf Bach lo expresó con precisión: «He oído que Honda está tomando un enfoque propio en cuanto al uso de la batería para el Mundial de F1 2026″.

Este «camino único» ha generado rumores variados, incluido uno especialmente llamativo: la posible incorporación en la Fórmula 1 de la tecnología de baterías de estado sólido que Honda desarrolla para vehículos de carretera.

Sin confirmación oficial, la especulación se basa en hechos conocidos acerca del fabricante nipón.

En noviembre de 2024, la firma japonesa inauguró en Sakura, Japón, una planta de producción demostrativa de baterías de estado sólido, con una superficie de 27.400 metros cuadrados y una inversión superior a 270 millones de euros.

La producción experimental arrancó en enero de 2025, con el propósito de implementar esta tecnología en vehículos eléctricos de serie a partir de la segunda mitad de la década.

Estas baterías anuncian autonomías superiores a 800 kilómetros gracias a una mayor densidad energética, alcanzada mediante un proceso de «roll-pressing» que optimiza el contacto entre electrodos.

En teoría, representa un avance tecnológico significativo. Sin embargo, la Fórmula 1 no busca autonomía, sino potencia instantánea y constante.

El reglamento de 2026 aumenta considerablemente las demandas sobre la parte eléctrica de las unidades de potencia.

Fernando Alonso en los libres 2 del GP de Emilia-Romaña.

Fernando Alonso en los libres 2 del GP de Emilia-Romaña. EFE

La capacidad máxima de la batería se mantiene en 4 MJ, pero la potencia del MGU-K se triplica hasta los 350 kW y la recuperación de energía por vuelta se aproxima a 8,5 MJ. Todo ello con un peso mínimo de batería establecido en 35 kilos.

El resultado es claro: la batería debe descargarse por completo en apenas once o doce segundos al máximo rendimiento.

En circuitos con largas rectas como Monza, Bakú o Spa, el riesgo de quedarse sin energía eléctrica antes de alcanzar el final es real. Andrea Kimi Antonelli, piloto de Mercedes, expresó sin ambages: «En circuitos como Monza podrías quedarte solo con los 500 caballos del motor térmico».

Ahí radica el valor estratégico de cualquier innovación en la química de las celdas o en la gestión térmica. Koji Watanabe, presidente de Honda Racing Corporation, reconoció la dificultad del desafío.

«Fabricar una batería ligera no es sencillo… Todo es muy complejo». En público, Honda insiste en que su enfoque está en la química de materiales y en métodos de producción convencionales, pero nunca ha descartado por completo soluciones más disruptivas.

Una ventaja con riesgos

Las baterías de estado sólido presentan ventajas claras en densidad energética y estabilidad, pero también conllevan serios inconvenientes para la competición.

La Fórmula 1 demanda picos de descarga muy elevados en periodos extremadamente cortos, justamente lo contrario de lo que priorizan las baterías diseñadas para automóviles convencionales.

Además, esta tecnología continúa en una fase inmadura para un ámbito tan exigente. Aunque Honda posee una línea demostrativa, su hoja de ruta prevé la producción masiva para finales de la década.

Apostar por ella en 2026 implicaría un riesgo considerable. Sin embargo, podría proporcionar a Aston Martin y Honda una ventaja que ningún adversario podría replicar a corto plazo, al menos mientras el reglamento no lo prohíba expresamente.

El juego con el motor térmico

Mientras Honda acapara la atención, otro debate surge en torno al motor de combustión interna.

Según ha revelado Motorsport-Magazin.com, Mercedes -y probablemente también Red Bull Powertrains- habría descubierto un modo de incrementar el rendimiento del motor mediante la interpretación del nuevo límite en la relación de compresión.

El reglamento de 2026 reduce el valor geométrico permitido de 18:1 a 16:1. Esta medida indica la proporción entre el volumen del cilindro cuando el pistón está en su posición más baja y en la posición más alta. Una relación elevada permite generar mayor potencia.

Por ahora, el método de medición establecido en el Documento 042 se realiza de forma estática y a temperatura ambiente.

En condiciones reales, ciertos componentes se dilatan por efecto del calor, lo que podría elevar la relación efectiva de compresión a valores próximos a los actuales.

Ferrari, Honda y Audi han solicitado a la FIA que aclare esta cuestión, argumentando que los monoplazas deben respetar las normas «en todo momento» durante un evento.

Por ahora, la federación admite que el asunto permanece en discusión y no descarta modificar los procedimientos de medición.

El calendario juega en contra de cualquier cambio, ya que la entrada en vigor del nuevo reglamento está prevista para el 8 de marzo de 2026, en el Gran Premio de Australia.

Imagen de una carrera de Fórmula 1.

Imagen de una carrera de Fórmula 1. Europa Press

Si se considera legal el «truco» del motor, el resto de fabricantes no dispondrá del tiempo necesario para rediseñar pistones, bielas y otros componentes críticos.

Si se prohíbe, los equipos que hayan desarrollado esta solución enfrentarán un costoso y complejo retroceso.

Quienes rechazan este sistema estiman que la ganancia podría estar cerca de quince caballos, suficiente para recortar hasta tres décimas por vuelta.

En una Fórmula 1 donde las diferencias suelen medirse en centésimas, esta cifra ilustra la intensidad del debate.

La nueva era técnica de la Fórmula 1 aún no ha comenzado, pero ya muestra su verdadero rostro.

Aston Martin y Honda exploran los límites en las baterías. Mercedes y Red Bull presionan el reglamento del motor térmico. La FIA, una vez más, camina sobre una delgada línea entre innovación e igualdad.

Scroll al inicio