Significado de «woke» y su impacto en la controversia cultural y política en Estados Unidos

Capitolio en rojo y azul dividido

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    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 14 octubre 2025
  • Tiempo de lectura: 9 min

"Desperté".

Así se traduce literalmente la palabra "woke", que es el pasado de "wake" y significa despertarse.

Sin embargo, el término es mucho más complejo y, en la jerga estadounidense, ser o estar woke revela con qué ideas políticas se simpatiza más.

El uso de woke nació dentro de la comunidad afroamericana en Estados Unidos y originalmente hacía referencia a estar vigilante frente a la injusticia racial.

"La persona a la que muchos atribuyen la creación del término fue [el novelista] William Melvin Kelley", explicó a la BBC Elijah Watson, editor de noticias y cultura del sitio web estadounidense Okayplayer y autor de la serie "El origen de woke".

"En 1962 publicó un ensayo en el New York Times titulado If You're Woke, You Dig It ('Si estás despierto, lo entiendes')", relató.

En la última década, el término resurgió con el movimiento Black Lives Matter, que surgió como respuesta a la brutalidad policial contra personas afrodescendientes.

Esta vez, sin embargo, su significado se expandió más allá de la comunidad negra y comenzó a abarcar un sentido más amplio.

En 2017, el diccionario Oxford añadió esta nueva definición de "woke" como: "Estar consciente de temas sociales y políticos, especialmente del racismo".

¿Suena como algo positivo, verdad?

Depende de quién sea la pregunta. Porque, aunque muchas personas se definen orgullosamente como "woke", siempre atentas a la discriminación y la injusticia, otros emplean este adjetivo como insulto.

El mismo diccionario Oxford señala esta diferencia. Tras la definición, añade:

"Este término suele usarse con desaprobación por personas que consideran que otros se ofenden demasiado fácilmente por estos temas, o hablan mucho sobre ellos sin provocar cambios reales".

Según el diccionario Merriam-Webster, se aplica despectivamente a quienes son políticamente liberales (sobretodo en cuestiones raciales y sociales) cuando se perciben sus posturas como extremas o irracionales.

letrero que dice "sé woke. vota".

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Es decir, mientras que para unos ser "woke" implica tener conciencia social y racial y cuestionar los paradigmas y normas históricamente opresivas, para otros alude a quienes se consideran moralmente superiores e intentan imponer sus ideas progresistas al resto.

Los opositores de la cultura "woke" critican principalmente los métodos coercitivos que algunos denominan "policías del lenguaje" contra quienes expresan ideas o actúan de formas percibidas como misóginas, homofóbicas o racistas.

Un ejemplo particularmente polémico es el uso de la «cancelación»: un boicot social y profesional, habitual en redes sociales, contra personas que han dicho o hecho algo intolerable para estos grupos.

Para quienes se identifican como "woke", esta es una forma pacífica de protesta que busca empoderar a comunidades históricamente marginadas y corregir actitudes de sectores privilegiados que hasta ahora permanecían sin sanción ni cambio.

En cambio, los críticos lo ven como una corrección política excesiva que atenta contra la libertad de expresión y los "valores tradicionales estadounidenses".

Batalla política

Lo que comenzó como un choque cultural se transformó en una confrontación política.

El término "woke" pasó a ser sinónimo de políticas de izquierda o liberales que defienden asuntos como la equidad racial y social, el feminismo, el movimiento LGBT, el uso de pronombres neutrales, el multiculturalismo, la vacunación, el activismo ambiental y el derecho al aborto.

En Estados Unidos, estas posturas se asocian con el Partido Demócrata, especialmente con algunos de sus miembros más progresistas, como el senador Bernie Sanders y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.

Por el contrario, el sector más radical del Partido Republicano, encabezado por el presidente Donald Trump, considera que estas políticas representan no solo una amenaza a los "valores familiares", sino incluso a la propia democracia, que supuestamente se intenta "reemplazar con una tiranía woke".

En ocasiones anteriores, Trump afirmó que la "cultura de la cancelación" promovida por los "woke" estaba "expulsando a gente de sus empleos, avergonzando a los que disienten y exigiendo la sumisión total de quienes no comparten sus ideas".

"Eso es la definición misma de totalitarismo", denunció el líder republicano.

Donald Trump

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Mientras que, para los demócratas, el autoritario es Trump, algo que, según ellos, quedó claro cuando se negó a ceder el poder tras perder las elecciones y sus seguidores irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero de 2021.

En 2022, el Pew Research Center informó que "demócratas y republicanos estaban más separados ideológicamente que en cualquier otro momento de los últimos 50 años".

Además, una encuesta de septiembre de ese año, realizada por CBS, reveló que casi la mitad de los miembros de ambos partidos perciben al otro no solo como rivales políticos sino como "enemigos".

Durante la campaña presidencial más reciente, donde Trump fue elegido para un segundo mandato no consecutivo tras vencer en noviembre de 2024 a Kamala Harris, el republicano atacó al "wokeismo" para captar votos.

Entre sus promesas estuvo la limitación de los derechos de personas transgénero en EE.UU., medida que implementó tras asumir en 2025.

Trump firmó órdenes ejecutivas que prohíben la participación de personas transgénero en las fuerzas armadas, la competencia en deportes femeninos financiados con fondos federales y el acceso a atención médica federal.

Obama y AOC

La "cultura woke" también ha motivado críticas desde dentro del liderazgo demócrata.

Uno de sus opositores más conocidos y vocales es el expresidente Barack Obama (2009-2017).

En 2019, antes de la carrera para definir al candidato demócrata para las elecciones presidenciales del año siguiente, Obama criticó que, especialmente entre jóvenes, el énfasis estuviera puesto en cuán "woke" resultaba una persona.

Sus declaraciones llegaron luego de que varios posibles candidatos demócratas debieran ofrecer disculpas públicas por comentarios pasados.

Alexandria Ocasio Cortez

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"Tengo la impresión de que algunos jóvenes en redes sociales creen que la forma de lograr cambios es juzgar al máximo a otros", manifestó durante una reunión anual de la Fundación Obama.

"Si publico un tuit o un hashtag sobre que alguien no hizo algo bien o usó el verbo incorrecto, puedo sentarme satisfecho pensando: '¿Viste lo woke que fui? ¡Te atrapó!'".

"Ya basta", añadió. "Si todo lo que haces es lanzar piedras, probablemente no lograrás mucho".

"El mundo es complicado", advirtió. "Existen ambigüedades. Personas que hacen cosas buenas también tienen imperfecciones".

Sin embargo, una de las congresistas más jóvenes del Partido Demócrata y de toda la Cámara de Representantes, la carismática Alexandria Ocasio-Cortez, defendió el "wokeismo".

AOC -como se la conoce- afirmó que el fracaso del partido en futuras elecciones se debería a que el Congreso no ha aprobado leyes sobre el derecho al voto, una causa clave para los activistas "woke".

"'Woke' es un término que hoy los críticos usan como un eufemismo peyorativo para los derechos civiles y la justicia", publicó en su cuenta de Twitter (ahora X) en noviembre de 2021.

"Crear un problema 'woke' produce que los derechos civiles y de voto queden en segundo plano", alertó.

Barack Obama

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"Capitalismo woke"

Las discusiones en torno al "wokeismo" no solo marcan la agenda política y cultural en Estados Unidos, sino que, en años recientes, también han alcanzado al ámbito empresarial.

Algunas empresas han enfrentado controversias por adoptar cambios que son interpretados, tanto positiva como negativamente, como "woke".

Un caso destacado es Gillette, que en 2019 generó debate con un anuncio titulado "Lo mejor que pueden ser los hombres", donde se criticaban comportamientos masculinos "tóxicos" como el acoso, el bullying y el sexismo.

Aunque recibió elogios de muchos, también fue uno de los videos con más «dislikes» en YouTube, y provocó un boicot contra la marca de rasuradoras.

Las pérdidas económicas de Procter & Gamble, propietaria de Gillette, dieron origen a un meme popular en la derecha: Get woke, go broke ("Hazte woke, quiebra").

En tiempos recientes, Disney ha sido la empresa que más elogios y críticas ha recibido por ser considerada "woke".

En 2021, la compañía enfrentó una crisis con el gobernador de Florida, Ron DeSantis, y legisladores republicanos del estado, quienes amenazaron con modificar las protecciones legales que Disney tiene en Florida.

El conflicto surgió tras la aprobación de una ley que prohíbe la enseñanza sobre sexualidad, orientación sexual y diversidad de género en escuelas primarias, conocida como la ley "No digas gay" por sus opositores.

Disney emitió un comunicado en contra de esta ley, presionado por protestas y paros de sus empleados ante el silencio inicial de la empresa.

"Nuestros empleados reconocen el poder de esta gran compañía como una oportunidad para hacer el bien. Estoy de acuerdo", afirmó en ese momento Bob Chapek, CEO de Disney.

El sector conservador también acusó a Disney de "hacer activismo woke" al elegir a una actriz negra para protagonizar la nueva versión de «La sirenita» en acción real, mientras que en el personaje animado Ariel, basado en el cuento de Hans Christian Andersen, tiene piel blanca y ojos azules (y es pelirroja en ambas versiones).

Persona disfrazada de mikey mouse con un letrero que dice DeSantis. Otras personas con carteles a su alrededor realizan una protesta contra disney

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Por otra parte, la decisión de seleccionar a una actriz negra fue celebrada por numerosas voces que se sintieron representadas y que consideran que, dado que las sirenas son personajes mitológicos, su color de piel puede variar.

DeSantis y otros republicanos también criticaron a las empresas que priorizan inversiones enfocadas en temas ambientales, sociales y de gobernanza (conocidas como ESG), tachándolas de "capitalismo woke".

El gobernador afirmó en diversas ocasiones que estas inversiones ESG, que suelen enfocarse en el cambio climático o la diversidad, "ponen en riesgo la fortaleza de la economía estadounidense y la libertad económica de sus ciudadanos al dirigirse a personas e industrias desfavorecidas para impulsar una agenda ideológica woke".

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