Junqueras solicitó reunión en Moncloa tras la detención del exmandatario de la Sepi, señalando posible financiación ilegal del PSOE allí

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, ante Oriol Junqueras, presidente de ERC, en el Congreso.

Oriol Junqueras ha solicitado un encuentro con Pedro Sánchez en Moncloa tras el arresto del expresidente de la Sepi, en medio de sospechas relacionadas con la financiación irregular del PSOE.

Desde ERC existe inquietud por que Junqueras intente obtener una foto junto a Sánchez, dado que consideran que el presidente del Gobierno atraviesa su etapa de mayor fragilidad política.

Se señala la posible existencia de una estructura sistemática de corrupción vinculada al PSOE y a la financiación ilícita, lo que podría suponer el fin del respaldo independentista.

Junqueras y otros aliados del Gobierno valoran como más grave la financiación ilegal del partido que la corrupción individual, y comienzan a preparar una salida política.

«Algo ocurrió la pasada semana que lo cambió todo». Así lo explica el entorno de Oriol Junqueras para justificar por qué el líder independentista ha considerado imprescindible exigir una reunión con Pedro Sánchez en Moncloa el próximo enero.

«Lo que sucede en la Sepi ya no es cuestión de unos pocos oportunistas metiendo la mano en la caja. Puede haber algo mayor, y hay que estar preparados», alertan en ERC.

Estas declaraciones, que forman parte de las explicaciones que Junqueras brinda a su círculo íntimo, indican lo siguiente: «Si la línea roja estaba en la financiación ilegal del PSOE, es fundamental ir preparándonos para la salida».

De hecho, dentro de la directiva de Esquerra Republicana de Catalunya ha generado preocupación el hecho de que Junqueras ahora solicite «la foto» con Sánchez.

Queda lejos el momento en que el presidente de ERC, todavía inhabilitado por la condena del procés parcialmente indultada, buscaba la «legitimación como interlocutor».

Actualmente, aparecer en una fotografía pública junto al presidente del Gobierno implica «concederle» legitimidad, pues «Sánchez se encuentra en su punto más débil».

No solo es la corrupción, o el denominado «ruido judicial» por el entorno independentista. Hasta hace poco, la acumulación de casos (Koldo, Ábalos, Cerdán, el hermano, la esposa, el fiscal general, Servinabar, Leire Díez…) se interpretaba como parte de una «guerra judicial», es decir, la «venganza del Supremo» por la Ley de Amnistía.

Sin embargo, ese argumento pierde fuerza incluso en la sede de la calle Calàbria de Barcelona. ¿Cuál sería el sentido de esa foto si ya no se sostiene que la trama Koldo sea solo un caso de «manzanas podridas»?

Ahora, emerge un vínculo evidente entre «el peugeot» y la posible financiación irregular del PSOE, que conecta a los sucesivos secretarios de Organización con «un sistema de mordidas en el holding industrial del Estado», a través de Antxon Alonso y el «protegido de María Jesús Montero»

…y de Montero depende la llamada «financiación singular» en Cataluña.

Junqueras tiene claro el panorama. Según su entorno, ha interpretado las señales y, al mismo tiempo, percibido el riesgo y la oportunidad: es imprescindible planear la salida, mientras se presiona para «aprovechar al máximo el tiempo que nos queda aquí para avanzar», como expresó ya Gabriel Rufián en junio.

«Resulta ya inevitable»

Otra cuestión es entender por qué tanto Esquerra como el resto de socios del Gobierno de Sánchez consideran más grave la apropiación indebida para el partido que (solamente) el enriquecimiento personal del corrupto en cuestión. En este punto, tanto los republicanos como el PNV, y en teoría Sumar, han señalado que deberán decir «se acabó» al líder del PSOE.

«Una cosa es la pulsión corrupta de algunos, que desafortunadamente siempre existirá», comenta una fuente oficial de ERC, «y otra muy distinta es la creación sistemática y consciente de una estructura orgánica para la ilegalidad«.

Por ello, a Junqueras se le encendieron todas las alarmas el miércoles 10 de diciembre pasado, luego de meses de sentir vergüenza cada día, en otra expresión de Rufián.

El portavoz parlamentario está quedando sin opciones. Hace meses, Rufián se propuso liderar una nueva «izquierda unitaria» situada a la izquierda del PSOE, lo que enfadó a Junqueras, quien hasta entonces había sido su único defensor dentro de la Ejecutiva de Esquerra en Barcelona.

En cualquier caso, el armazón de este apoyo electoral para mantener a un PSOE en el poder, que evite un Gobierno con Santiago Abascal como vicepresidente, se ha diluido.

«Todos asumimos que esto se acabó, lo de Sánchez… que probablemente habrá un Consejo de Ministros PP-Vox».

Esa es otra de las razones por las que Junqueras ha tomado distancia del camino del PSOE. «Se trata de hacerle las cosas difíciles desde ya a Feijóo«.

Es decir, no solo en Moncloa y Ferraz se habla de un fin de ciclo, ni solo en las filas socialistas se comienzan a recomponer las piezas: «Ya se percibe como inevitable, y el objetivo es torpedear lo máximo posible a las derechas españolas… en eso estamos todos«.

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