El cometa 3I/ATLAS, considerado un “eslabón perdido”, llegará a su mínima distancia de la Tierra el 19 de diciembre

El astrofísico español Josep María Trigo describe a 3I/ATLAS como “una suerte de eslabón perdido, un cuerpo primitivo que salió de su sistema planetario hace miles de millones de años” y considera una “lamentable” la especulación sobre este objeto que ha predominado en la cobertura mediática

12/09/2025 Esta imagen del cometa

En junio pasado, el telescopio Vera C. Rubin capturó al 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar detectado al ingresar al Sistema Solar, un mes antes de que fuera oficialmente identificado por ATLAS (el Sistema de Alerta Temprana de Impactos Terrestres de Asteroides, por sus siglas en inglés). Su trayectoria lo ha acercado a Júpiter, Marte y Venus, permitiendo a distintos observatorios, tanto desde tierra como en órbita, realizar observaciones detalladas según lo ha permitido su distancia.

Desde sus primeros avistamientos, el cometa generó numerosas especulaciones con tintes de ciencia ficción por sus características únicas. Aunque la comunidad científica ha mantenido un consenso, considerándolo un cometa, aunque atípico, que “se comporta como un cometa” (según Tom Statler de la NASA), la figura más destacada en los medios ha sido Avi Loeb, astrónomo de Harvard, quien —al igual que hizo con ‘Oumuamua’— ha insistido en la posibilidad “alienígena” del objeto, señalando hasta 14 “anomalías” que, en su opinión, podrían ser “huellas tecnológicas” si no se encuentra una explicación más convencional. Sin embargo, es el único que sostiene esta idea.

3I/ATLAS, un “eslabón perdido” que se aproxima a la Tierra antes de seguir su viaje

El viernes 19 de diciembre, 3I/ATLAS alcanzará su punto más próximo a la Tierra antes de continuar su ruta hacia las regiones más lejanas del espacio. Aun así, la distancia será considerable —unos 270 millones de kilómetros, el doble de la separación entre la Tierra y el Sol— y no representa ningún peligro, asumiendo que Loeb se equivoca. Este instante resulta ideal para que los telescopios más potentes lo observen en detalle.

Este acercamiento sigue siendo bastante remoto, por lo que es complicado verlo a simple vista, aunque sí accesible para telescopios medianos en estos días. Trigo explicó la dificultad señalando: “No es sencillo de apreciar, ya que no es muy luminoso”. Para detectarlo adecuadamente, es necesario ubicarse en lugares con escasa contaminación lumínica, conocer su posición exacta entre las estrellas o usar dispositivos que apunten directamente a sus coordenadas.

La realidad es que 3I/ATLAS constituye un objeto singular y de gran interés para la ciencia, sin necesidad de especulaciones extravagantes para llamar la atención. Según declaró a EFE Josep María Trigo-Rodríguez —investigador del Instituto de Ciencias del Espacio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC)—, es “una suerte de eslabón perdido, un cuerpo original que escapó de su sistema planetario hace miles de millones de años”.

De hecho, podría tratarse del cometa más antiguo jamás registrado, con una antigüedad calculada hasta 3.000 millones de años superior a la del Sistema Solar —que a su vez tiene 4.600 millones de años—, según los cálculos de los astrónomos basados en la trayectoria del objeto, informó la Agencia Espacial Europea en su página web.

“Una ventana a la formación planetaria”

Por esta razón, ha sido —y continuará siendo— observado con todos los recursos disponibles, incluyendo los telescopios espaciales Hubble y James Webb, el satélite Tess, la misión Mars Express, el observatorio solar y heliosférico (SOHO) y la sonda europea Juice. El objetivo de dedicar tantos instrumentos a su estudio es entender cómo se desplaza en el Sistema Solar y analizar su composición, lo que “ofrece una ventana a la formación de planetas fuera del sistema solar”, afirma Gerónimo Villanueva, científico planetario del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

Una característica destacada de este objeto, identificada recientemente por el equipo de Josep María Trigo, es la presencia de volcanes de hielo en actividad, un fenómeno conocido como criovulcanismo, aunque dicho estudio aún no ha sido revisado por pares independientes. Además, el aumento en su brillo al acercarse al máximo punto cercano al Sol en octubre genera especial interés. Los investigadores que analizan su evolución atribuyen este cambio a procesos internos. “Lo que lo diferencia de otros cometas es que experimenta procesos de alteración acuosa, comúnmente denominados corrosión, debido a que queda impregnado en agua y otros volátiles”, aclaró Trigo.

Los datos recopilados permiten observar cómo varió la luminosidad del cometa al modificar su distancia respecto al Sol. El equipo científico constató que 3I/ATLAS “despertó de su inactividad justo a la distancia en la que se espera que el hielo de agua comience a sublimarse eficientemente”. Trigo indicó que el monitoreo continúa noche tras noche, prestando atención a cómo, tras cruzar el perihelio, disminuye la actividad de emisión de gas y polvo.

En cuanto a la hipótesis alienígena propuesta por Loeb, Trigo afirmó que “la comunidad que estudia cuerpos menores se siente molesta y preocupada. Lo que ha ocurrido representa una desgracia para la ciencia y quienes se dedican a divulgarla, pues se nos cuestiona y acusa de ‘ocultar’ información”. En su opinión, “es lamentable que ciertos colegas hayan promovido tales conjeturas sobre la naturaleza artificial del 3I/ATLAS sin fundamento alguno, pese a la abrumadora evidencia obtenida con grandes telescopios que confirma la naturaleza cometaria del objeto”.

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