EL ESPAÑOL conversa con la piloto burgalesa pocos días antes de iniciar su décimo Rally Dakar consecutivo y la segunda etapa de su trayectoria con Dacia.
Más información: Laia Sanz: «El abandono del año pasado parecía el fin del mundo. Ahora EBRO nos hace soñar con resultados muy prometedores».
Cristina Gutiérrez (Burgos, 1991) es una piloto que nunca ha recibido nada regalado. Cada logro ha sido fruto de su esfuerzo y dedicación personal. Ella misma lo destaca: «He tenido que valérmelas desde muy joven». Tal vez sea esa razón por la que sus logros, que son numerosos, tienen tanto valor.
La burgalesa conoce bien lo que significa superar límites en el Rally Dakar, la competencia más exigente del planeta. Ha experimentado la emoción de celebrar victorias, incluyendo un título en 2024 dentro de la categoría T3. A pesar de estos éxitos, nada ha logrado aplacar su deseo de seguir destacando.
Movida por esa ambición, el año pasado ascendió a la categoría principal, pilotando un T1+ del equipo oficial de Dacia. Este paso representó una confianza sin precedentes por parte de la marca. Además, se interpretó en toda la caravana del Dakar como una señal de apertura del mundo motor hacia el deporte femenino.
Cristina era el perfil ideal para liderar este cambio imprescindible: una piloto joven, con un futuro prometedor y un talento indiscutible. Sin embargo, esta oportunidad no era solo para la imagen pública. Representaba un desafío enorme ya que aceptaba compartir equipo con dos leyendas como Nasser Al-Attiyah y Sebastien Loeb.
Para añadir más presión, Dacia, con la ambición de conquistar el título que justificara la gran inversión de su proyecto, ha incrementado su apuesta incorporando un cuarto piloto este año. Se trata de Lucas Moraes, reciente Campeón del Mundo de Rally Raid, quien arrebató el título a Nasser en la última prueba del Rally de Marruecos.
Aparte de los rivales externos, con figuras como Carlos Sainz, Nani Roma, Mattias Ekstrom, Henk Lategan, Seth Quintero o Yazeed Al-Rjahi, Cristina tendrá en su propio equipo una competencia de alto nivel. Por ello, aprovechar su lugar entre tantos competidores no será sencillo. Sin embargo, la piloto española domina la experiencia de imponerse desde joven en un entorno dominado por hombres.
Por ahora, el año 2025 ha sido favorable para ella, tras superar un Dakar complicado donde tuvo que renunciar pronto debido a un problema con su Sandrider. La parte más dura fue la pausa prolongada, pues Cristina no pudo volver a pilotar el Dacia hasta septiembre, en el Rally de Portugal.
Un sexto lugar allí, seguido por otro Top 10 en Marruecos para cerrar su preparación frente a los rivales más fuertes, respaldan las ambiciones de la piloto de Dacia. Su esperanza es poder competir con la misma libertad y condiciones que sus compañeros. El objetivo es culminar su décimo Dakar consecutivo, logro reservado a pocas leyendas.
Si lo logra, la burgalesa prevé asumir grandes retos y brindar alguna sorpresa, como confesó a EL ESPAÑOL antes de partir hacia Arabia Saudí para volver a surcar las dunas del desierto. Mientras tanto, aprovecha sus últimos momentos en casa con familiares y amigos.
La piloto Cristina Gutiérrez durante una entrevista con EL ESPAÑOL EL ESPAÑOL
Cris, aún siendo muy joven, en 2026 alcanzarás un número clave para ti: tu décimo Dakar consecutivo.
¿Te imaginabas al comenzar tu carrera alcanzar una cifra tan destacada, especialmente considerando que aún tienes una amplia trayectoria por delante?
Recuerdo claramente mi primer Dakar, especialmente cuando me preguntaban cuál era mi meta. Evidentemente era terminar, pero también había un objetivo más: lograr continuar en la prueba, ya que eso era lo que me emocionaba y me motivaba desde el inicio.
Ahora, una década después, comprobar que he participado en 10 ediciones consecutivas es, de alguna manera, un objetivo alcanzado que me propuse al comenzar, porque esta competencia no solo es difícil de finalizar, sino también complicado mantenerse y regresar año tras año.
Durante todos estos años sin duda has vivido momentos excepcionales, victorias e incluso el triunfo en el Dakar. ¿Con qué recuerdos te quedarías de toda esta trayectoria? Sobre todo pensando en lo costoso que es año tras año conseguir un proyecto, una realidad que el público suele desconocer.
Han sido diez años con altibajos, idas y vueltas, subidas y bajadas. Como bien dices y sabes, el Dakar demanda una enorme logística. Son muchos recursos destinados a una sola carrera anual, lo que implica sacrificar otros aspectos que en otras disciplinas podrían ser posibles.
Por eso, siempre he mantenido que el Dakar es el objetivo principal y en el camino han surgido historias increíbles, como aquel segundo Dakar que terminamos tras tres días sin dormir. Son relatos de superación, que resumen lo que representa esta carrera: enfrentar desafíos y saber resolverlos.
Puedo afirmar que he madurado con la carrera, tanto en los momentos buenos como en los difíciles. Hay que quedarse con lo positivo, y el Dakar me ha enseñado a vivir, a comportarme también en la vida personal, y ciertamente ese crecimiento junto a la carrera es algo que me enorgullece.
Centrándonos en el presente, 2025 ha sido un año bastante completo para ti. ¿Cómo definirías este periodo? Has tenido resultados positivos en Portugal y Marruecos. ¿Cómo valoras tu progreso desde que terminó el último Dakar?
Ha sido corto, pero intenso, porque he disputado dos carreras del Campeonato del Mundo. Evidentemente siempre se desea más; los pilotos queremos acumular kilómetros, y cuando ves a tus compañeros rodando más, sientes ese pequeño desasosiego.
Pero también ha sido intenso porque, como mencionas, en Portugal y Marruecos, sin apenas experiencia previa, solo un par de test con el equipo, hemos logrado buenas posiciones, siempre dentro del Top 10. Eso tiene gran valor, considerando que hoy en día en el Dakar hay entre 15 y 20 pilotos extremadamente rápidos peleando por cada etapa.
Por ello, mantenerse entre los diez primeros implica un ritmo elevado. Aunque no he competido tanto como mis compañeros ni todo lo que quisiera, he aprovechado al máximo los recursos del equipo, tanto dentro como fuera del coche. También hemos invertido muchas horas con ingenieros y mecánicos para mejorar aspectos de conducción que consideraba necesarios para alcanzar el nivel Top 10.
¿Cómo logra un piloto que se prepara para el Dakar mantenerse en forma durante los meses en que no puede subir al coche? Dado que solo se tiene una carrera o un test, y a menudo ni siquiera eso, ¿cómo se saca al máximo el potencial y talento al volante?
Estamos acostumbrados a competiciones como Fórmula 1 o MotoGP, donde los pilotos compiten durante 10 u 11 meses al año entre tests y carreras. En vuestro caso, hay que darlo todo en apenas tres días de preparación antes de encarar el Dakar.
Incluso al hablar con compañeros del Dakar en moto, ellos se sorprenden y preguntan: ‘¿desde que embarcáis el coche ya no lo usáis?’. Y la respuesta es no. Esto es algo con lo que he convivido desde que empecé en el Dakar.
Para nosotros es habitual, aunque no debería serlo. Entrenar con estos coches resulta complicado debido a la logística: se requiere mover a muchos ingenieros y mecánicos, trasladar el vehículo entre lugares, lo cual implica altos costes y recursos limitados.
Obviamente, si incluso dentro de un equipo oficial los recursos son restringidos, imagínate no estar en uno. Por suerte o por desgracia, tengo experiencia en ambos casos: estar en un equipo oficial y no estarlo, concentrando todo el año en competir y, cuando llega la oportunidad, entregar el máximo.
Por eso, creo que lo fundamental es conocer los recursos disponibles, organizarse bien y prepararse fuera del coche: analizar onboards, hablar con ingenieros para detectar áreas de mejora, observar mi conducción durante los test y reflexionar en cómo perfeccionarla. Todo ese tiempo sin estar al volante es clave para saber qué hacer cuando te subes al coche.
La base del año pasado era buena, pero hemos reforzado el coche para hacerlo más resistente y fiable.
¿Dónde te sientes más cómoda con el coche? ¿Cuáles crees que son sus principales fortalezas y cómo ha evolucionado del 2025 al 2026?
Lo positivo es que la base del año pasado ya era excelente. Haciendo carreras en diferentes lugares, detectamos que a nivel externo necesitábamos ciertos ajustes: reducir peso, ampliar el espacio para mejorar la aerodinámica y la refrigeración.
Modificamos algunos detalles que consideramos esenciales para optimizar el funcionamiento y controlar mejor las temperaturas. Son cambios pequeños, pero siempre manteniendo la base, que considerábamos sólida. El objetivo fue hacer el coche más fiable y resistente para soportar todas las exigencias.
Un punto destacado para ti este año ha sido la confirmación de que serás parte de este proyecto hasta 2027. ¿Qué significa esto y cómo cambia tu enfoque presente y futuro?
Para mí representa la confianza que un piloto necesita. Tener un proyecto a largo plazo permite tomarse el proceso con calma, entender y asimilar conceptos y enfocar el año exclusivamente en lo deportivo, sin tener que buscar otros proyectos o patrocinadores para financiarme.
Sé que en 2027 tocará vivir de nuevo ese torbellino de emociones, pero por ahora estoy completamente focalizada en la parte deportiva y mi única preocupación es pilotar y hacerlo de la mejor manera posible.
Mencionaste que los resultados han sido positivos y que todos los pilotos de Dacia han tenido buen rendimiento. ¿Cómo percibes al equipo en su intención de ganar el Dakar en este nuevo proyecto?
Me veo con un equipo muy unido. La llegada de Lucas (Moraes) ha fortalecido aún más nuestra estructura. Contar con cuatro coches amplía nuestras posibilidades, ya que si alguien tiene un problema, hay más unidades para brindar asistencia. Al igual que otras escuadras como Ford o Toyota con numerosos coches, para nosotros era indispensable tener cuatro vehículos.
Y con Sebastien (Loeb), Nasser (Al-Attiyah), Lucas y yo, todos estamos motivados, aunque sabemos que el nivel es altísimo. Por ello, es fundamental centrarse en el día a día, completar jornadas sin inconvenientes y estoy segura que, con el talento y la velocidad de mis compañeros, podremos lograr grandes cosas.
Imagino que la incorporación de Lucas tras ganar el Campeonato del Mundo fue significativa. ¿Puedes contar cómo te enteraste, si te sorprendió o si ya lo sabías antes de que fuera oficial?
Además, esto añade más competencia interna. Ya contabas con Nasser y Sebastien, dos leyendas, y ahora llega otro piloto destacado. ¿Cómo lo ves desde esa perspectiva?
Sabía que querían añadir un cuarto coche antes de que fuera oficial. Nos lo comunicaron y me pareció una idea excelente, pues era crucial contar con más coches para ganar el Dakar. Más unidades significan más opciones si alguien tiene algún problema.
Lucas, además, es una persona muy amable, simpática y muy competitiva, por lo que lo recibí con entusiasmo. Creo que es una decisión acertada para el equipo. Es cierto que la competencia es fuerte tanto interna como externa, pero siempre es positivo tener a los mejores dentro del equipo, ya que aumenta las posibilidades de lograr un Dakar.
El equipo Sandrider de Dacia en el Rally de Marruecos con Cristina Gutiérrez al frente. Imagen cedida / Media Sandriders (Dacia)
Sobre tu rol este año, ya más adaptada al Dacia y al equipo, ¿te han dado libertad para ser protagonista y competir en igualdad con tus compañeros? ¿O todavía existe la necesidad de apoyar a Nasser y Loeb?
Actualmente no tengo instrucciones específicas. Entiendo que, con pilotos como Nasser y Sebastien, dependiendo de cómo estemos y la situación en carrera, el equipo puede decidir que brindemos apoyo. No puedo prever cómo será la carrera, porque siempre hay incertidumbre.
El año pasado pensaba que tendría más tiempo para competir libremente, pero me detuvieron por un problema. Sin embargo, en Marruecos no tuvimos inconvenientes. Hay carreras limpias, y espero poder correr con libertad y las mismas oportunidades, que es lo que deseamos.
Respecto a los objetivos, que siempre son inciertos, ¿crees que este año puedas lograr una victoria de etapa o te orientas más a un Top 10?
No me obsesiona demasiado, aunque me siento confiada. Por ejemplo, el año pasado en la primera etapa hice quinto. La victoria de etapa no está tan lejos, siempre que las circunstancias sean favorables. No tengo miedo ni presión por obtener ese resultado, creo que es posible y ojalá ocurra este año, sería algo magnífico.
En cuanto a la clasificación general, dependerá de cómo se desarrolle la carrera, pero definitivamente tengo oportunidades y confianza para meterse en el Top 10, siempre que sea una carrera limpia. Incluso podría aspirar a más, porque en Marruecos logramos varios Top 10 con competidores que estarán en el Dakar, así que la confianza está; lo que viene ahora es cuestión de lo que suceda.
Sobre los rivales, ¿dónde crees que estará el principal adversario? ¿Quizás en Toyota? ¿O te inclinas más por Ford?
Me inclino por Toyota, principalmente por su experiencia en el Dakar y en rally raid. Además, cuentan con un gran número de vehículos y, si uno falla, otro Toyota estará rápidamente disponible.
Tienen ventaja en ese sentido, pero no hay que descartar a Ford, que cuenta con pilotos excepcionales y ha realizado múltiples mejoras en sus coches, según he escuchado, por lo que ninguno debe ser subestimado.
En cuanto al recorrido, por lo poco que se sabe, parece que será un Dakar muy exigente. Se habla de menos dunas y un aumento en la navegación.
¿Qué impresión te da el recorrido? ¿Desconfías de que al no tener obstáculos tan grandes como el Empty Quarter, en carrera aparezcan imprevistos que compliquen la gestión?
He vivido 10 años y siempre que dicen ‘no es para tanto’, vienen dos zonas complicadas que ponen a prueba a todos. Así que no confío plenamente en lo que han planteado; puede que haya menos dunas, pero seguramente habrá piedras, muchos pinchazos… Las dunas son muy exigentes y estresantes, pero rara vez te dejan fuera.
Si pinchas tres ruedas y no hay nadie detrás, estás fuera. Por eso hay que respetar mucho las zonas rocosas de Arabia Saudí, que pueden dañar no solo el vehículo, sino también al cuerpo.
Un aspecto positivo es que este año han distribuido las etapas maratón entre las dos semanas, mientras que el año pasado la dureza desde el inicio fue muy alta. Esto lo hace más equilibrado, pero con navegación y piedras, será un Dakar realmente exigente.
¿Dónde crees que rinde mejor el Dacia, en piedras o dunas? ¿Cuál es el terreno donde os va mejor?
El coche es bastante equilibrado. No destacaría que va mejor en un tipo de terreno u otro. Hemos intentado configurar un set up equilibrado que quizás no sea el óptimo en cada tipo de tramo, pero que funcione bien en cualquier superficie.
Mejor un 8 homogéneo que un 10 exagerado en algo, ¿no?
Exactamente, así que creo que contamos con un coche muy balanceado.
Un aspecto que parece mejorar con el nuevo recorrido son las comunicaciones. ¿Fue una petición de pilotos y equipos o una decisión propia de la organización? Supongo que se agradece que la logística este año sea más manejable.
Personalmente, expresé que necesitábamos comunicar lo que sucede, porque si no transmitimos al exterior lo que hacemos y ocurre, nos limitamos a seguirnos unos a otros sin sentido. Comprendo que buscaban la aventura y la falta de comunicación como en los años africanos, cuando se sabía poco de la carrera.
No obstante, hoy la tecnología es parte esencial y hay que poder compartir a diario en redes sociales todo lo que sucede. Esto sumará aficionados. El mundo del motor es reducido y deseo que todos conozcan esta carrera, pues es fascinante de seguir.
Se acerca la partida hacia Arabia Saudí. ¿Ya tienes preparada la maleta? ¿Qué suele llevar Cris Gutiérrez siempre antes de un Dakar?
Aguacates (risas).
Principalmente para las etapas maratón, ¿no?
Sí, el desayuno es muy importante para mí. El día 30 suelo llevar unos seis kilos de aguacates porque como uno diario. Por curiosidad. Además, suelo incluir cosas que no se encuentran allí, medicamentos y ropa adecuada para la maratón, ya que hace frío y me abrigo mucho.
Parte de la maleta la enviamos con la caravana, aprovechando que llega en barco. El resto, con productos perecederos o que solo puedo llevar en última instancia, lo dejo para final de año.
Cristina Gutiérrez y su copiloto Pablo Moreno Huete. Imagen cedida / Media Sandriders (Dacia)
¿Cuál es tu plan en estas semanas previas al vuelo, en términos de preparación y mentalización para la competencia? ¿Cómo serán tus días hasta que comience el Dakar?
Sigo entrenando intensamente. En esta última fase estamos aumentando la preparación física al máximo. Luego, disfruto tranquilamente en casa con mis padres, hermanos y amigos. Son fechas propicias para eso. Ya me he acostumbrado a tener medias Navidades hasta el 25, y desde entonces entro en modo concentración para volar el día 30.
Quería preguntarte sobre si los pilotos del Dakar se vuelven un poco insensibles a las Navidades. Sabiendo que no pasaréis Año Nuevo en casa, ¿aprovecháis los días previos para cargar energías con la familia y llevar ese calor en el depósito, para ir consumiéndolo durante la carrera?
Sí, tratamos de aprovecharlas al máximo. Me gustaría disfrutarlas hasta el 1 o 2 de enero, al menos. Hubo un año que viajamos el 25, y eso sí fue más duro. Al menos ahora nos permiten estar hasta el 30, y Año Nuevo y Nochevieja las paso en modo árabe.
Eso es buena señal. Indica que habrá más Dakares por delante.
Es cierto (risas).

