Christenen evita la derrota del Barça frente al Guadalajara y asegura su pase a los octavos de final de la Copa del Rey

Lamine Yamal, durante el partido contra el Guadalajara. El danés rompió el empate al minuto 76 con un remate de cabeza, y Rashford sentenció en el último instante.

El Barça logró avanzar a los octavos de final de la Copa del Rey, aunque tuvo que esforzarse mucho más de lo esperado para superar al Guadalajara, un conjunto que pelea por no descender en la Primera RFEF. Christensen fue la figura destacada de un equipo azulgrana que presentó un once titular muy sólido en el terreno de juego del Pedro Escartín. [Narración y estadísticas del partido].

La tranquilidad no llegó para Flick en ningún momento del encuentro. Un poco de alivio apareció al minuto 77, cuando Christensen, con la colaboración involuntaria de un defensa rival, conectó de cabeza un centro preciso de De Jong desde la esquina del área. Esa fue la única noticia positiva para un Barça que jugó con demasiado riesgo durante largos tramos.

El Guadalajara entregó todo lo que tenía en la cancha. Demostró un despliegue admirable de fuerza física, alta intensidad y orden en defensa, aunque su esfuerzo se vio frustrado por un golpe de mala fortuna. El cabezazo del defensa danés iba directo hacia Dani Vicente, quien fue el mejor jugador de los locales, pero el desvío en uno de sus defensores cambió el rumbo del balón y terminó con el sueño copero del equipo manchego.

Lamine Yamal, durante el partido contra el Guadalajara.

Lamine Yamal, durante el partido contra el Guadalajara. EFE

En los últimos minutos, las fuerzas del Guadalajara se agotaron. El Barça, con Pedri en el campo, comenzó a ralentizar el juego y a mover el balón de un lado a otro buscando espacios para sentenciar el partido. Esta oportunidad llegó en el minuto 90, cuando Rashford ejecutó una brillante jugada para engañar al portero con su cuerpo y definir con comodidad. 

Baja efectividad ofensiva

El encuentro empezó con media hora de retraso debido a problemas en la grada supletoria del Pedro Escartín. Quizá esto, junto a la gran intensidad que mostró el Guadalajara en cada intervención, influyó en que el Barça comenzara el partido con frialdad. Dominó el juego y fue prácticamente un monopolio, pero no generó suficiente peligro para adelantarse en el marcador.

A pesar de que Flick alineó a jugadores destacados como Lamine, Eric, De Jong, Fermín y Rashford, además de un Ter Stegen que debutó en esta temporada y apenas tuvo intervenciones en la primera parte.

De Jong, durante el partido contra el Guadalajara.

De Jong, durante el partido contra el Guadalajara. Cristina Villarino

Con un once de garantías, el Barça no logró quebrar el organizado sistema 5-4-1 del Guadalajara. La circulación fue lenta, la creatividad escasa, y el peligro ofensivo prácticamente inexistente.

Eric García actuó como delantero centro y desperdició dos remates de cabeza muy claros, mientras que un potente disparo desde fuera del área de Fermín que rozó el poste fue lo más destacado del Barça en una primera mitad para olvidar. Flick no estaba satisfecho y sabía que debía realizar ajustes en el descanso para evitar complicaciones innecesarias.

Emoción hasta el desenlace

El Barça pareció mostrar otra cara tras el descanso, generando dos claras ocasiones en apenas cinco minutos con Rashford. Sus disparos a quemarropa fueron bloqueados por dos intervenciones milagrosas de Vicente. Empezaron bien, pero el equipo de Flick fue perdiendo intensidad poco a poco.

Con el paso de los minutos, el Guadalajara no creó situaciones peligrosas, pero defendió con eficacia, desesperando a un Barça cada vez más nervioso. Por eso, Flick hizo cambios introduciendo a Balde, Koundé y Pedri para fortalecer el ataque.

Finalmente, la victoria llegó, aunque con sufrimiento. La resistencia local se desmoronó al minuto 76 tras un centro a segundo palo de De Jong y un cabezazo de Christensen que tocó un defensor antes de introducirse en la portería.

Con ese gol se terminó la ilusión del Guadalajara. Intentaron adelantar líneas para buscar lo imposible, pero no tuvieron la energía suficiente para complicar a Ter Stegen. Finalmente, con el equipo volcado en ataque, Lamine habilitó a Rashford, quien se libró de Vicente con una finta y definió con tranquilidad para sellar el pase del Barça a octavos de final de la Copa del Rey.

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