Pepe Cañas, albañil de 62 años, comenta cómo casarse con un albañil pasó de asociarse con pobreza a garantizar un salario estable

El oficio, según relata el trabajador, experimenta una marcada reducción de profesionales y un envejecimiento del sector, debido a que los jóvenes optan por carreras universitarias

Por Carolina Viciano

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La falta de relevo generacional en profesiones como albañil, fontanero, electricista o del sector hostelero ha provocado una inquietud creciente dentro de la construcción. Conforme informó la emisora catalana RAC1, el envejecimiento de los trabajadores combinado con la preferencia de la juventud por estudios universitarios o empleos en áreas tecnológicas ha conllevado a una reducción significativa de profesionales en estos campos.

Este déficit en mano de obra especializada no solo pone en peligro la continuidad de estos oficios, sino que también ha impulsado que surjan trabajadores sin el entrenamiento adecuado. La propagación de falsos expertos, que se aprovechan de la alta demanda para prestar sus servicios, puede acarrear problemas de mayor gravedad. Una instalación eléctrica defectuosa no es solo un error técnico, sino un peligro para la seguridad del hogar. De igual forma, una reparación incorrecta de filtraciones puede generar gastos adicionales y complicaciones para los propietarios. La carencia de profesionalidad en las reformas del hogar puede convertir pequeños contratiempos en problemas serios.

Pepe Cañas, albañil con más de 40 años en el sector, ha alertado sobre esta situación. En declaraciones para la cadena catalana, expresó que la mala praxis de ciertos trabajadores afecta la reputación de todo el gremio: mientras algunos cumplen su trabajo con dedicación y formación, otros mantienen la idea de que las obras en casas implican retrasos, inconvenientes y acabados deficientes.

La evolución del oficio y los nuevos materiales

Cañas indicó que uno de los principales peligros actuales es la contratación de quienes se presentan como profesionales sin serlo. “Llega alguien que dice ser fontanero y no lo es”. Frente a esta realidad, “realiza un trabajo de fontanería, lo cubre y el problema emerge meses después, cuando aparece una fuga de agua que afecta tanto a ti como a tu vecino”, relató el albañil a RAC1. Además, destacó que la alta demanda y la escasez de expertos han ocasionado situaciones donde “comienzan la obra, piden adelantos y finalmente te abandonan”. Según su experiencia, “te comunican de forma clara que no pueden continuar con la reforma”.

Pepe Cañas cuenta con cerca de 200.000 seguidores en redes sociales, a quienes brinda recomendaciones para hacer obras en casa, contribuyendo a popularizar el bricolaje y las reformas domésticas. Mencionó que uno de los retos más difíciles de su labor ha sido enfrentar las condiciones climáticas adversas, pues trabaja tanto en frío como en calor. A lo largo de su carrera, ha realizado tareas de variadas complejidades, y confesó que la piedra es el material más exigente con el que ha trabajado, “es pesado y hay que encontrar la forma adecuada para manejarlo”.

La profesión ha sufrido una transformación considerable gracias a la tecnología, que ha facilitado el trabajo mediante herramientas que disminuyen el esfuerzo físico. Entre las tendencias actuales, Cañas resaltó el empleo de paredes y techos de pladur, que han reemplazado el ladrillo y el mortero para construir tabiques. “No se utilizan ladrillos ni mortero para hacer un tabique, se emplean reglas metálicas, paneles de cartón, se atornillan y luego se rematan las juntas, y listo”, explicó. También mencionó la incorporación de láminas de PVC desde el techo al suelo, las cuales “imitan a la perfección el mármol o materiales con textura rugosa. Además, son ignífugas, es decir, impermeables al agua”.

El cambio de percepción social y las anécdotas del oficio

Durante años, la imagen del albañil estuvo ligada a una situación económica precaria. “Las madres no querían que sus hijas se casaran con un albañil porque representaba pobreza”, recordó Cañas en su entrevista con RAC1. Sin embargo, indicó que esta visión ha evolucionado hoy en día: “Un albañil actualmente tiene un buen salario, ingresos estables, y ese mito parece estar desapareciendo”.

El 35% de los trabajadores están desempeñando funciones que requieren menos formación que la que poseen

Aunque ya no se dedica activamente a las reformas, Cañas compartió algunas de las costumbres que tenía como sello personal en sus trabajos. “Cuando tapamos los huecos de las bañeras, dejamos un mensaje o una botella de cerveza con una nota”, contó. “Ponemos nuestra marca e incluso, a veces, disimuladamente colocamos una pieza en un lugar oculto, pero al revés. Es como el pintor que firma su obra”, bromeó el albañil, según recogió la radio catalana RAC1.

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