Las solicitudes para acceder al grado han aumentado un 26% en los últimos diez años, mientras que la disponibilidad de plazas públicas ha descendido un 0,6%

La movilidad geográfica de los estudiantes universitarios crece progresivamente. El denominado distrito único permite a los bachilleres cursar estudios en cualquier universidad pública española usando la nota de Selectividad obtenida en su lugar de residencia. Esta opción de desplazamiento y la posibilidad de independizarse de la familia representa una apertura hacia nuevas experiencias. El inconveniente radica en que, ante la disminución de plazas públicas, algunas Comunidades Autónomas aplican exámenes de acceso menos exigentes que otras, dejando fuera a los estudiantes más dedicados.
La Comunidad de Madrid recibe al 25,5% de estudiantes de grado procedentes de otras regiones, cifra que triplica a la de Cataluña, que solo capta un 7% debido a la imposición del idioma. Esto provoca que las notas de corte en las universidades catalanas sean inferiores a las de otros territorios, a pesar de su reconocida reputación. Cataluña y Baleares son las regiones con menor movilidad interautonómica, siendo esta última donde solo el 3,9% del alumnado proviene de otras comunidades.
Los datos provienen del informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), un análisis detallado publicado ayer que muestra un incremento de aproximadamente tres puntos porcentuales en la movilidad geográfica durante los últimos cinco años. En el curso 2019/20, el 16,2% de estudiantes matriculados en grados presenciales en España residía en otra región o en el extranjero, mientras que en 2023/24 esta proporción ha aumentado hasta el 19%.
«Diferencias significativas»
El estudio del think tank presidido por Ana Botín identifica «diferencias territoriales notables». En cuanto a matriculaciones de grado, Baleares, Cataluña, Galicia, Canarias, Andalucía y Asturias exhiben los niveles más bajos de movilidad entre comunidades autónomas. Contrariamente, Navarra destaca con más del 40% de estudiantes provenientes de fuera (el 7,4% son residentes del País Vasco y el 12,4% extranjeros), seguida por La Rioja con un 40% también (14,2% navarros y 11% vascos).
«Estos números reflejan la importancia de la proximidad geográfica en la elección del centro educativo», señala el estudio, que observa este patrón igualmente en Castilla y León: de ese 33% de alumnos procedentes de otras regiones, el 17% habita en las comunidades limítrofes: Extremadura (4,6%), Galicia (3,2%), Madrid (4,3%), Asturias (2,3%) y Cantabria (2,5%).
Madrid, a su vez, «mezcla ambos flujos»: atrae alumnado de todo el país, especialmente de la vecina Castilla-La Mancha (6%), y también del extranjero (5,7%).
Tanto Castilla y León como Madrid respaldan la idea de unificar la Selectividad en España para eliminar las diferencias en el nivel de acceso, dado que observan que muchos estudiantes locales quedan sin plaza. Comprenderán que a partir de 2026 las diferencias en el acceso se reducirán gracias a la corrección ortográfica y la homogeneización de la estructura de los exámenes; sin embargo, los rectores han rechazado unificar el contenido de las pruebas.
«Eleva la competencia»
La presión también crece porque, pese al aumento del 26% en solicitudes para ingreso en grado durante la última década, la oferta de plazas públicas ha disminuido ligeramente, un 0,6%. «Esto ha incrementado los índices de ocupación y competitividad, dificultando el acceso a la primera opción académica del alumnado», afirma el análisis de la Fundación CYD. Existen áreas en las que ni siquiera hay un aspirante por plaza, mientras que en áreas como Salud, Informática y Ciencias la oferta pública «no cubre la demanda», «impulsando la transferencia hacia universidades privadas y acentuando las desigualdades sociales».
Por ejemplo, en Medicina hay 9,52 demandantes por cada plaza disponible; en Enfermería, cuatro aspirantes por puesto; y en Veterinaria, 7,36. Los investigadores han detectado que del aumento de la matrícula nueva en Informática, Salud y Matemáticas durante la última década, el sector privado ha captado el 68%, 76% y 40% respectivamente.
No es casualidad que la movilidad geográfica más alta se dé en Ciencias de la Salud, que comprende titulaciones de fuerte inclinación vocacional, como Medicina (el 29,3% del alumnado reside fuera de su región en grado y el 46,7% en máster). Este es el ámbito con mayor competencia y el desajuste más patente entre la oferta pública de plazas y la demanda estudiantil.
«Esta situación subraya la necesidad urgente de que las universidades públicas mejoren su capacidad de adaptación, tanto aumentando plazas en carreras clave como reestructurando la oferta con baja demanda», señalan los expertos de la Fundación CYD, que resaltan que estas acciones no se concretan debido a «limitaciones presupuestarias, burocráticas, poca autonomía y resistencias internas al cambio».

