La disputa entre PP y Vox en Extremadura marcará el rumbo político futuro de España

Estas elecciones giran en torno a desbloquear o no la región. En esencia, dependen del voto útil. Y Abascal proporcionó a Guardiola el escenario idóneo para impulsarlo.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, en un acto electoral en Villanueva de la Serena (Badajoz).

Un momento en los corrillos del 6 de diciembre, aparentemente trivial y que pasó inadvertido incluso para los medios, refleja con precisión el núcleo de estas elecciones en Extremadura. Tras concluir el acto institucional del Congreso por el aniversario de la Constitución y cuando los líderes políticos se dispersaban, Isabel Díaz Ayuso se situó junto a Alberto Núñez Feijóo. Los periodistas comenzaron a lanzarle preguntas hipotéticas: qué haría «si» Vox mantiene su enfrentamiento con María Guardiola, cómo actuaría «si» Santiago Abascal le pidiera cambiar candidata o qué decisión tomaría «si» el PP no logra capitalizar la desilusión del PSOE.

Feijóo esquivaba las preguntas con un aire despreocupado, mientras Ayuso se contenía, negando con la cabeza, hasta que no pudo resistir más y respondió ante la cuestión de qué ocurriría «si» el PP no obtuviera en Extremadura más escaños que la suma del PSOE y Unidas por Extremadura —justo para necesitar solo la abstención de Vox para gobernar—. «Eso no va a suceder». «Sí que lo conseguirá». «Proyecta lo que te gustaría que pasara».

Proyectar lo que se quiere que ocurra. Así se resumen las elecciones extremeñas. Se trata de liderazgo y convicción. Tener una visión definida, avanzar con determinación y atraer a votantes externos. En otras palabras: estas urnas deciden sobre el voto útil. María Guardiola planteó los comicios como una consulta para desbloquear el gobierno regional, y ese es el punto en evaluación. Ni estrategias nacionales, ni chantajes cruzados, ni los resquicios numéricos. Sin embargo, lo que suceda en Extremadura determinará completamente la política española.

Todas las encuestas confirman que la derecha alcanzará un récord y gobernará; la cuestión es cómo y a qué costo. La interrogante principal es si conviene despejar la vía para Guardiola o no. Lo demás es secundario. La utilidad posee un valor electoral silencioso y poco llamativo, pero indiscutible y crucial. Opera sin ser detectada fácilmente. Los electores moderados no tuitean, pero votan.

Por eso, la contienda central se libra entre PP y Vox. Porque constituye un ensayo clave para el futuro. Si el PP decide liderar, confía en su plan sin vacilaciones y obtiene éxito, ese triunfo se repetirá en Castilla y León, Aragón o Andalucía. Así, España estaría menos vulnerable frente a la amenaza de los depredadores (Giuliano da Empoli). Si el PP evita el choque con Vox para no irritar a sus votantes, se perderá en el vacío de los tácticismos, entrando en un ciclo vicioso del que no se liberará hasta tras las elecciones generales. Sin exagerar, el porvenir político de España depende de cómo se desarrolle la confrontación entre ambos en Extremadura.

Durante estas dos semanas de campaña, Guardiola busca mostrarse como el pilar estabilizador frente a un Vox que representa una amenaza estructural a esa estabilidad. Que Abascal se haya mudado a Extremadura y ataque directamente a Guardiola solo fortalece la posición central de ella frente a un PSOE derrotado y desmovilizado. Esto favorece a la baronesa, pues sitúa el debate donde más le conviene: en el marco del voto útil. Le permite sostener: «Soy la única que desbloquea esta situación». Vox, cuyo candidato, Óscar Fernández, no aparece ni se espera, le ofrece a Guardiola el contexto perfecto: si el eje de la campaña es la estabilidad, el PP no puede permanecer pasivo ante chantajes. El choque ahora resulta beneficioso para ambos, porque moviliza el voto limítrofe y acerca a Guardiola el voto útil contrario a Vox. Se potencian mutuamente.

El razonamiento del PP es: si no deseas que gobierne Vox y el PSOE está en crisis, vota a Guardiola. Mientras tanto, Vox adopta un giro a la lepenista en busca del voto obrero y rural. Ya no consideran esto como un insulto. Si el «lepenizar» implica ganar y crecer, bienvenido sea, sostienen en Bambú. Su objetivo principal es absorber al PP. La batalla se libra en las áreas rurales, donde Abascal mantiene el estereotipo simbólico de la España tradicional, difundiendo imágenes de sí mismo cuidando merinas negras, como esos terratenientes que insisten en ser más «campesinos» que las amapolas. En resumen.

La táctica de ignorar a Abascal, que le fue útil a Juanma Moreno, ya no resulta eficaz, ni en Extremadura ni en Andalucía. Guardiola debe pasar al ataque porque solo existe esta duda: ¿cuánto dependerá el PP de Vox? Cuanto más eficiente se perciba su enfrentamiento a Abascal, más podrá beneficiarse del desorden de un PSOE hundido.

EL OTRO PLAN DE RECUPERACIÓN. Carlos Cuerpo, ministro de Economía, Comercio y Empresa, comunicó por la mañana la implementación del Plan de Recuperación aprobado en el Consejo de Ministros en Madrid y viajó por la tarde a su Extremadura natal para intentar otra recuperación, la de Miguel Ángel Gallardo, que aspira a la Presidencia de la Junta por el PSOE con encuestas desfavorables y una citación judicial por el ‘caso hermanísimo’ en febrero.

«Que el voto del PSOE se vaya a Vox nos parece bien»

Según la última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, ya hay 300.000 personas que antes votaban al PSOE y ahora lo harían por Vox. Un 3,9% de socialistas opta directamente por apoyar a Santiago Abascal. ¿Cuál es la opinión del PP? «Nos parece positivo que el voto se desplace del PSOE a Vox. Ese voto no está mejor situado en la izquierda ni en la extrema izquierda que en Vox», aseguran fuentes de Génova. «Queremos ganarles con una ventaja que nos permita no depender de Vox. Aspiramos a reducir esa dependencia, procurando no necesitar un sí, sino solo la abstención», explican las mismas fuentes.

El PSOE se asfixia y Unidas por Extremadura resurge

El 21-D se trata de encaminar o descarrilar el rumbo de la región. Es un interruptor On-Off. Por eso Miguel Ángel Gallardo hundirá el piso electoral del PSOE. Procesado por presumiblemente enchufar al hermano del presidente en la Diputación de Badajoz, no tiene espacio para intervenir en ese contexto de desbloqueo. Su mayor reto es sobrevivir a una campaña que se prevé extensa. Por eso a Irene de Miguel (Unidas por Extremadura) le beneficiará esta situación, ya que representa la credibilidad de la izquierda cuando no se dedica a fragmentarse en frentes internos.

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