Mantener la nariz abrigada, respirar por ella y aprovechar el vapor de las bebidas calientes contribuye a un mejor funcionamiento de nuestras defensas frente a los virus
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“Abrígate, cúbrete el cuello”. Durante mucho tiempo, este consejo reiterado por madres y abuelas se ha considerado una exageración propia del invierno. Sin embargo, investigaciones recientes comienzan a respaldar parte de esta sabia tradición popular. En el caso del resfriado común, parece que no estaban equivocadas. Inclusive, como indica el divulgador médico Doctor Felices, popular en TikTok como @doctorfelices, quizá “se quedaban cortas”.
En uno de sus videos más recientes, el especialista expone cómo el frío impacta directamente en nuestra capacidad para protegernos de los virus respiratorios y resume el asunto en un término: la nariz. Más allá de ser un simple conducto para el aire, la mucosa nasal funciona como una primera barrera defensiva.
El divulgador detalla que la mucosa nasal no solo limita físicamente la entrada de virus y bacterias, sino que también libera millones de vesículas extracelulares, pequeñas estructuras que actúan como un sistema de defensa activo. “Es similar a un enjambre de drones defensores”, describe. Estos drones son responsables de interceptar los virus antes de que puedan ingresar al organismo.
El inconveniente surge cuando la temperatura de la nariz disminuye. Diversas investigaciones han comprobado que una caída de apenas cinco grados en la mucosa nasal puede reducir en un 50% la producción de estas vesículas defensivas. En otras palabras, el frío debilita un componente esencial de nuestro sistema inmune local. A partir de esta observación, el doctor señala tres hábitos diarios que favorecen mantener activas estas defensas durante el invierno.
¿Pueden las personas sufrir de "resfriados prolongados" como lo hacen con el COVID prolongado?
Cubrir la nariz cuando bajan las temperaturas
El primer consejo parece evidente, pero a menudo se pasa por alto: proteger la nariz, especialmente la punta. “La nariz fría es como invitar a un virus a infectarte”, comenta con humor el divulgador.
Se recomienda utilizar la bufanda de forma estratégica, cubriendo nariz y boca cuando el frío es intenso. Así, se genera un microclima cálido que ayuda a que la mucosa nasal conserve su temperatura óptima y, con ello, su eficacia defensiva. No se trata de permanecer siempre cubierto, sino de mantener protegida esa zona en ambientes fríos.
Respirar por la nariz, no por la boca
Con el frío y la congestión nasal, es frecuente respirar por la boca sin darse cuenta. No obstante, esto representa un problema adicional. Al hacerlo, se pierde toda la defensa proporcionada por la nariz. Además de las vesículas extracelulares, la nariz cuenta con los llamados “pelillos” nasales, que aunque poco estéticos, desempeñan un papel crucial: atrapar bacterias antes de que ingresen al organismo.
Si el aire entra por la boca, el virus puede alcanzar la garganta sin pasar por ningún filtro. Por eso, cuando sea posible, se aconseja continuar respirando por la nariz, incluso con congestión.

Aprovechar el vapor de las bebidas calientes
El tercer consejo está relacionado con una costumbre común en invierno: consumir bebidas calientes. Pero no solo se trata de beberlas. El divulgador recomienda aprovechar el vapor que emiten.
Inhalar ese vapor contribuye a hidratar la mucosa nasal y mantener un ambiente cálido, las condiciones que esas defensas necesitan para funcionar adecuadamente. No es necesario hacer inhalaciones profundas, sino simplemente respirar suavemente de forma natural.
Los resfriados no se pueden evitar completamente, pero estos simples hábitos pueden marcar una diferencia importante. Mantener la nariz caliente, usarla como vía principal de respiración y cuidar la mucosa nasal son estrategias accesibles para todos. Al final, quizá aquellos consejos repetidos en la infancia no solo estaban motivados por el cariño, sino que contienen un conocimiento práctico anticipado por la ciencia. En esta ocasión, parece que las madres tenían razón.
