Según ha informado ‘Informalia’, la expareja ha alcanzado un acuerdo beneficioso para su hijo, y el documento será enviado próximamente al juzgado

A punto de que el pequeño Arian David —hijo que comparten Bertín Osborne y Gabriela Guillén— cumpla dos años, la relación entre sus padres comienza finalmente a estabilizarse. Tras un largo periodo de conflictos públicos, acusaciones mutuas y negociaciones frustradas, ambos han conseguido acordar tanto las condiciones económicas como el régimen de visitas del niño. Y han logrado hacerlo a contrarreloj: la fisioterapeuta dio a Osborne un último plazo para resolver el asunto antes de volver a acudir a los tribunales.
Según confirma Guillén a Informalia, ya firmaron el convenio regulador mediante medios telemáticos. Este documento será remitido al juzgado, paso indispensable para que sus compromisos tengan validez legal. Hasta ahora, ella asumía en solitario todos los gastos y cuidados del menor.
La situación empezó a desbloquearse poco después de que Gabriela participara en el programa ¡De Viernes!, donde reveló que Bertín apenas había visto a su hijo en tres ocasiones desde su nacimiento y que seguía sin firmar el acuerdo económico. Ese ultimátum pareció dar resultado. Tal y como relató la paraguaya, no fue la mala relación personal lo que entorpeció el proceso, sino que ambos se comunicaban mediante terceros, generando malentendidos que retrasaban la negociación.
Según Beatriz Cortázar, el acuerdo establece que Osborne aportará una cantidad mensual acorde con su situación financiera actual, la cual —según la propia Cortázar— atraviesa dificultades. Además, la manutención tendrá carácter retroactivo, uno de los puntos que generó más debate en las últimas semanas. Aun así, Guillén señala que aceptó la propuesta sin objeciones, buscando cerrar cuanto antes un conflicto que ya se extendía demasiado.
La contundente decisión de Bertín Osborne tras el nacimiento de su hijo: “No quiero ejercer de padre”.
Un acuerdo clave
El documento también contempla el compromiso del cantante de ejercer su derecho —y obligación legal— de relacionarse con su hijo. Dado que el niño es muy pequeño y debido a la naturaleza del trabajo de Osborne, no se han establecido días específicos para las visitas. En vez de eso, se ha optado por un sistema flexible que se ajustará a la agenda del artista. Aunque para Guillén hubiera sido preferible que esta presencia surgiera de manera voluntaria y no por mandato judicial, manifiesta a Informalia que comprende la imposibilidad de forzar el vínculo paterno y prefiere facilitar que los encuentros transcurran con naturalidad.
La fisioterapeuta afirma que el cantante sabía perfectamente que ella acudiría a la televisión para contar su situación, y que las diferencias se originaron únicamente por la falta de comunicación directa entre ambos. Además, Guillén quiso aclarar que es “rotundamente falso” que pretenda impedir que el niño comparta tiempo con su padre o que imponga condiciones arbitrarias: recalca que, debido a la edad de Arian, cada encuentro debe contar con un adulto responsable y que ella solo busca proteger al menor.
Este acuerdo marca el fin de una etapa caracterizada por idas y venidas desde que Gabriela confirmó su embarazo. En primer lugar, fue necesario recurrir a la justicia para establecer la paternidad. Luego, surgieron las disputas económicas. Ahora, al menos sobre el papel, ambos se comprometen a compartir las responsabilidades derivadas del cuidado del pequeño. También responde a la recomendación pública de Fabiola Martínez, exmujer de Bertín, quien aconsejó no confrontar al artista “por las malas”. Guillén aceptó la sugerencia y señaló que cada persona habla desde su propia experiencia y que respeta todos los puntos de vista.


