La esposa de Juan Orlando Hernández afirma que el expresidente indultado por Trump evitará regresar a Honduras debido a riesgos y permanecerá en Estados Unidos.

Juan Orlando Hernández saluda con su mano derecha mientras que con la izquierda toma de la mano a su esposa, Ana García

Fuente de la imagen, AFP vía Getty Images

La esposa del exmandatario hondureño Juan Orlando Hernández, liberado este lunes de una prisión en Estados Unidos, afirmó que su esposo se mantendrá, por ahora, en territorio estadounidense debido a que su seguridad no estaría garantizada si regresara a Honduras.

“Resulta muy riesgoso para un expresidente volver en estas circunstancias, sobre todo considerando el discurso de odio que ha promovido el gobierno (de Xiomara Castro)”, declaró Ana García de Hernández en entrevista con la BBC.

“No creemos que existan las condiciones adecuadas para su retorno en este momento. (…) Nuestro deseo es permanecer aquí, pero también debemos analizar cuáles son las mejores condiciones para que nuestra familia pueda sanar tras el trauma sufrido durante los últimos cuatro años”, añadió.

Hernández, miembro del conservador Partido Nacional y presidente de Honduras entre 2014 y 2022, cumplía una condena de 45 años de prisión en una cárcel de Virginia Occidental desde junio de 2024, tras ser declarado líder de una organización responsable del ingreso de más de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos.

Sin embargo, pocos días atrás, fue indultado por el presidente Donald Trump.

En su red social Truth Social, el mandatario estadounidense explicó que Hernández “ha sido sometido a un trato extremadamente severo e injusto”.

Este mensaje fue difundido horas antes de que los hondureños votaran el domingo para elegir a un nuevo presidente, quien tomará posesión el próximo 27 de enero.

Aunque aún no se conoce al ganador, el conteo del 69% de las mesas electorales muestra una diferencia estrecha entre el nacionalista Nasry Asfura y el liberal Salvador Nasralla. La candidata oficialista Rixi Moncada se posicionó en tercer lugar.

Ana García de Hernández explicó que el regreso de su esposo a Honduras dependerá “principalmente de las garantías de seguridad que se le aseguren”. Señaló además que ella y su familia no pueden entrar a Estados Unidos porque sus visas fueron canceladas, pero que iniciarán los trámites para levantar esa restricción y así reunirse con el exmandatario.

García también mencionó que integrantes del movimiento trumpista MAGA (Make America Great Again, “Hagamos Estados Unidos grande nuevamente”) apoyaron la causa de su esposo y abogaron ante el propio Trump por su liberación.

Recordó que durante su campaña, el presidente estadounidense prometió “asegurarse de que ninguna persona tuviera que sufrir la persecución estatal”, y afirmó que cumplió esa promesa con Hernández.

Además, comparó el caso de Hernández con el de Trump, ya que ambos fueron investigados por la Fiscalía del distrito sur de Nueva York y condenados “sin pruebas”.

Entre la incredulidad y la euforia

Juan Orlando Hernández vistiendo una chaqueta deportiva azul, pantalones vaqueros y una mascarilla azul camina con las dos manos juntas puestas al frente, rodeado de varios efectivos policiales.

Fuente de la imagen, Getty Images

La noticia del indulto ha generado reacciones mezcladas entre incredulidad y resignación en Honduras, con excepción de los partidarios de Hernández, quienes manifestaron gran alegría.

El expresidente fue declarado culpable de traficar cocaína y poseer “dispositivos destructivos” como ametralladoras, según la corte de Nueva York que lo juzgó.

Los fiscales sostuvieron que Hernández dirigió Honduras como un “narcoestado” y recibió millones en sobornos de narcotraficantes para protegerlos de la justicia.

Hernández negó los cargos en el tribunal y afirmó que fue “acusado errónea e injustamente”.

Según su esposa, el político fue juzgado sin pruebas, basándose en “un testimonio fundado en rumores”, y consideró que la condena formó parte de “un guion impulsado por la izquierda”.

Los fiscales lo acusaron de colaborar con “algunos de los narcotraficantes más influyentes del mundo para edificar un imperio corrupto y violentamente brutal basado en el tráfico ilegal de toneladas de cocaína hacia EE.UU.”.

Tres meses después de finalizar su mandato, fue arrestado y extraditado a Nueva York para enfrentar cargos federales.

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