Preocupación en la UCO por que el reemplazo tras el ascenso de Yuste podría situar a la unidad bajo un mando próximo al Gobierno

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en el Congreso de los Diputados.

La promoción del coronel Rafael Yuste a general de Brigada ha generado inquietud en la UCO por la posibilidad de que su sucesor sea un mando cercano al Gobierno.

La rapidez del relevo se interpreta como una decisión política, ya que la UCO dirige investigaciones que involucran a personas del entorno de Pedro Sánchez y asuntos delicados como Begoña Gómez y Koldo.

Entre los posibles candidatos para sustituir a Yuste destaca la teniente coronel María Dolores Gimeno Durán, asesora de Grande-Marlaska, quien podría convertirse en la primera mujer coronel de la Guardia Civil.

El ministro Marlaska defiende la autonomía de la UCO y niega cualquier influencia externa, mientras que la oposición acusa al Gobierno de intentar controlar esta unidad.

La subida a general de Brigada del coronel Rafael Yuste, hasta ahora al frente de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) y responsable de investigaciones que implican al PSOE y al círculo cercano de Pedro Sánchez, ha provocado «preocupación» dentro de la Unidad.

Fuentes consultadas por EL ESPAÑOL afirman que muchos agentes de la UCO sospechan que el Gobierno pretende poner al frente de la unidad a un mando cercano a Marlaska.

«Buscan frenar el avance de las investigaciones. El Ejecutivo considera prioritario colocar a personas afines que puedan filtrar información. Cambiar a Yuste es una estrategia para ello», alertan.

Se indica que la prontitud en el cambio responde a una «decisión política» y que existió un «interés gubernamental» en acelerar el relevo en la unidad encargada de las investigaciones del caso Begoña Gómez y caso Koldo.

Además, la UCO lidera pesquisas relacionadas con el hermano del presidente del Gobierno, David Sánchez, y fue fundamental en el procedimiento que acabó con la inhabilitación y condena del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.

El ascenso del coronel Yuste, que según fuentes internas «era merecido por sus méritos y trayectoria», ha generado inquietudes dentro del Cuerpo, pues llega en plena investigación de asuntos sensibles para el Gobierno.

Entre las personas consideradas para su reemplazo se encuentra la teniente coronel María Dolores Gimeno Durán, quien actualmente es asesora de Grande-Marlaska. De confirmarse, sería la primera mujer coronel en la Guardia Civil.

Aunque la promoción de Yuste, número uno de su promoción, estaba dentro del calendario habitual —ya que los ascensos se revisan anualmente—, el ascenso a general no le correspondía formalmente hasta julio de 2026 debido a los criterios de edad y antigüedad.

Asimismo, en octubre salieron dos generales de la Brigada —Francisco Javier Sánchez Gil y Arturo Prieto Bozec— tras cumplir el periodo máximo de cuatro años en sus cargos. Esa renovación facilitó el actual proceso de promoción.

La Asociación Profesional Justicia Guardia Civil (JUCIL) informó a EL ESPAÑOL que desconoce «si esta decisión tiene algún motivo casual o político».

Yuste lidera la UCO desde junio de 2023, tras haber cumplido funciones en el Estado Mayor, el Grupo de Apoyo Operativo (GAO) y la Jefatura de Información.

Quienes lo conocen resaltan su «profesionalismo» y su «silencio absoluto» ante posibles presiones políticas, destacando que nunca filtró datos de investigaciones en curso, incluso cuando afectaban a altos cargos del Gobierno.

«Jamás se ha sometido a intereses políticos, y eso genera incomodidad. Es un profesional estricto cuya trayectoria siempre estuvo por encima de cualquier ideología», señalan.

Su nombramiento se realizó tras ser elegido por el Consejo de la Guardia Civil —responsable de valorar méritos y capacidades de los aspirantes— y recibir la aprobación del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

No obstante, la decisión requiere el consenso del Ministerio de Defensa y, en última instancia, la aprobación del Consejo de Ministros, que ratificará el nombramiento este martes.

La visión del Ejecutivo

Desde el Gobierno, el ascenso se considera un «proceso habitual» y se dio tras la participación del coronel en los cursos de capacitación pertinentes.

El ministro Marlaska ha negado en múltiples ocasiones cualquier interferencia en el trabajo de esta unidad.

En junio, defendió ante los medios la «independencia y profesionalidad» de la UCO, agregando que desde 2018 se ha incrementado su plantilla en un 61,6%, además de mejorar su presupuesto y recursos materiales.

En el Congreso, el ministro calificó como «absurdo total» la acusación de que el Gobierno intenta descabezar la UCO para influir en investigaciones judiciales y acusó a la «derecha» de utilizar a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para sus propios fines.

No obstante, algunas maniobras del Ejecutivo sugieren lo contrario. El PP denunció en el Senado que Interior buscaba trasladar al general de Brigada de la Guardia Civil, Alfonso López Malo, a una institución europea justo cuando iniciaban las investigaciones en Ferraz.

Este oficial, considerado «molesto» por el Gobierno, es el máximo responsable de la Jefatura de Policía Judicial, de la que dependen la UCO, la Unidad Técnica de Policía Judicial (UTPJ) y la Unidad Criminalística.

En concreto, intentaron enviarlo al Centro Europeo de Operaciones Marítimas contra el Narcotráfico (MAOC-N), con sede en Lisboa, pero se toparon con la decisión ya tomada en Bruselas, que escogió a otro candidato, el neerlandés Sjoerd Top.

 

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