
Geoffrey Hinton, quien fue una figura clave en el desarrollo actual de la Inteligencia Artificial, ha pasado a ser uno de los principales críticos a nivel mundial respecto a los riesgos que esta tecnología puede generar. En 2023, dejó Google tras más de una década dedicado a proyectos de IA, con el fin de advertir de manera libre y sin restricciones sobre los peligros asociados a esta tecnología.
Desde entonces, no ha dudado en apuntar directamente a los CEOs de las empresas líderes en el sector, como Sam Altman de OpenAI, para cuestionar la estrategia que emplean en el desarrollo de la IA, señalando la falta de límites y la insuficiente consideración sobre los posibles riesgos futuros vinculados a esta tecnología.
En una reciente entrevista con el senador estadounidense Bernie Sanders, el investigador remarcó nuevamente que la sociedad no está preparada para las profundas transformaciones que la IA promete. Hinton destaca que el ámbito laboral será el principal perjudicado con la llegada de esta tecnología, anticipando que más que una simple evolución en los empleos tradicionales, estos podrían llegar a desaparecer.
«La IA no es una herramienta, sino un potencial sucesor»
«El propósito del desarrollo de la IA no es apoyar a los humanos en sus tareas, sino reemplazarlos«, explicó Hinton. Añadió que «si los salarios se reducen o desaparecen, el modelo económico en sí podría derrumbarse. Esto puede parecer evidente, pero sospecho que los líderes tecnológicos aún no han considerado en profundidad esta consecuencia».
Aunque figuras resaltadas del sector tecnológico, como Elon Musk, afirmen que «el trabajo será opcional y el dinero perderá relevancia», según el padrino de la IA, este escenario debería ser motivo de preocupación. Hinton recuerda un aspecto muchas veces olvidado, pero que revela la dirección que ha tomado el desarrollo de esta tecnología.
Comentó que los orígenes de la IA, a la que él mismo contribuyó, fueron financiados inicialmente con recursos públicos provenientes de investigaciones universitarias alrededor del mundo. Sin embargo, ahora que esta tecnología está generando ganancias, quienes se benefician exclusivamente son los magnates tecnológicos, cuyo único objetivo es el lucro económico, a pesar de que sostengan que actúan en beneficio de la humanidad.
«Estas compañías buscan eliminar cualquier barrera regulatoria que pudiera frenar el avance de sus modelos», advirtió Hinton, pero el entusiasmo por la IA, junto con los intereses comerciales de sus desarrolladores, podría llevarnos a una pérdida del control humano sobre la IA y a una alteración profunda del mundo tal como se conoce actualmente.

