Países latinoamericanos donde se ha identificado a Lev Tahor, la secta ultraortodoxa judía vinculada a abuso infantil, incluyendo su reciente presencia en Colombia

Miembro de Lev Tahor reza en Guatemala en una fotografía tomada en diciembre de 2024.

Fuente de la imagen, JOHAN ORDONEZ/AFP via Getty Images

Pasados varios días desde que 17 menores fueran liberados de la secta ultraortodoxa judía Lev Tahor en Yarumal, un municipio del norte de Colombia con 44.000 habitantes, el caso continúa generando dudas.

Periodistas, investigadores y curiosos se cuestionan cómo 26 integrantes del grupo, señalado por tráfico de menores y abuso infantil, lograron ingresar al país, alojarse en un hotel y permanecer durante un mes hasta que las autoridades los detectaron.

Además, surgen interrogantes sobre si su estancia fue temporal o pretendían establecerse en Colombia, como ya hicieron previamente en otros países de América Latina.

Desde su creación en 1988 en Jerusalén, Lev Tahor ha estado rodeado de controversias.

En casi todos los países donde han vivido sus miembros, enfrentaron problemas legales, principalmente relacionados con delitos de explotación infantil.

La búsqueda constante de lugares donde evitar la persecución judicial ha definido en gran medida su carácter nómada.

Lev Tahor: más de diez años en Latinoamérica

Colombia se convierte en el cuarto país latinoamericano donde se ha detectado a Lev Tahor, después de Guatemala, México y El Salvador.

Su estilo de vida nómada y su aislamiento dificultan conocer con precisión la cantidad exacta de miembros.

Según AFP, las autoridades estiman que la comunidad está formada por alrededor de 50 familias provenientes de Estados Unidos, Canadá, Guatemala y otras naciones.

Finca perteneciente a Lev Tahor en Chiapas, México, en una fotografía tomada en 2022.

Fuente de la imagen, ALFREDO ESTRELLA/AFP via Getty Images

En Guatemala, Lev Tahor se estableció en 2013, poco después de ser señalados por negligencia infantil por los servicios sociales de Canadá, donde se habían instalado en una pequeña localidad de la provincia de Québec.

Antes tuvieron problemas legales en Estados Unidos, país al que llegaron tras su fundación.

Durante su tiempo en Guatemala, la presencia del grupo fue reportada inicialmente en San Juan La Laguna, comunidad mayoritariamente indígena maya.

Tras varios meses de conflictos, el consejo de ancianos decidió expulsarlos por rechazar a la población local, negándose a comunicarse o mezclarse con ellos.

Entonces se mudaron a Ciudad de Guatemala, donde su sede fue objeto de una incautación por parte del Ministerio Público, que indagaba casos de maltrato infantil.

En 2016, se trasladaron a El Amatillo, en el departamento de Santa Rosa, a 80 kilómetros de la capital.

Según un informe de BBC Mundo de 2019, entonces vivían allí aproximadamente 350 integrantes.

Golpes judiciales

Las primeras noticias sobre Lev Tahor en México surgieron en 2017, cuando medios israelíes informaron sobre la muerte de su fundador, Shlomo Helbrans, supuestamente mientras efectuaba un ritual religioso en un río en Chiapas.

En 2022, la policía mexicana llevó a cabo un operativo que rescató a un grupo de menores en un campamento del grupo ubicado en la selva, a unos 17 kilómetros de Tapachula, cerca de Guatemala.

Dos líderes fueron arrestados y alrededor de veinte miembros se amotinaron, denunciando una supuesta persecución religiosa, argumento frecuente en las declaraciones de los voceros del grupo.

Durante el motín, algunos lograron escapar.

Miembros de Lev Tahor, escapando de un centro de detención en Huixtla, Chiapas, México, en 2022.

Fuente de la imagen, BENJAMIN ALFARO/AFP via Getty Images

Uno de los golpes más notorios contra Lev Tahor ocurrió en diciembre de 2024, cuando las autoridades guatemaltecas liberaron a 160 menores en Oratorio, Santa Rosa.

Actualmente, funcionarios guatemaltecos continúan verificando las identidades de los niños rescatados.

También se han recibido denuncias de que fallecimientos dentro de la secta se manejaban con entierros sin notificar a las autoridades.

En junio de 2025, El Salvador extraditó a dos miembros de Lev Tahor a Israel y Guatemala tras ser arrestados en enero al ingresar a territorio salvadoreño.

A raíz de estos recientes golpes judiciales, especialmente el de Guatemala, Gloria Arriero, directora de Migración Colombia, ajustó a la baja la cantidad de miembros activos, estimando «algo más de 90», aunque no especificó si este dato es regional o global.

Además de su presencia en América Latina, Lev Tahor intentó instalarse en los últimos años en países de Europa del Este y los Balcanes, como Rumanía, Turquía y Macedonia, desde donde fueron deportados.

Objetivos de Lev Tahor en Colombia

Según declaraciones de Gloria Arriero a Caracol Radio, el grupo pretendía alquilar una finca en Colombia para establecerse y así reproducir «lo que han realizado en otras partes del mundo: un proceso para mantener su secta y que los jóvenes se reproduzcan».

Arriero denunció que los jóvenes se casan entre sí, «primos, desde los 12 y 13 años», una práctica que planeaban continuar cerca de Yarumal.

Entre los menores rescatados figuraban cinco estadounidenses con circulares amarillas de búsqueda emitidas por Interpol.

Autoridades colombianas acompañan a dos mujeres vestidas con la indumentaria austera y larga habitual de Lev Tahor.

Fuente de la imagen, Migración Colombia

En conjunto, siete familias afiliadas a la secta ingresaron al país los días 22 y 23 de octubre.

Migración Colombia poseía información de alertas emitidas por sus homólogos de otros países, alrededor de presuntos delitos cometidos por miembros de la secta contra menores, incluyendo condenas contra algunos líderes por secuestro y explotación sexual infantil.

También había «indicios de que intentaban establecer una nueva colonia en Colombia para seguir cometiendo los delitos atribuidos a esta comunidad religiosa».

Arriero afirmó a Caracol Radio que, hasta ahora, no se ha reportado presencia de Lev Tahor en otras regiones colombianas, aunque las investigaciones continúan.

No se ha informado tampoco sobre el destino de los miembros detectados, todos extranjeros.

Colombia, un lugar propicio para el aislamiento

Lev Tahor sigue muchas de las prácticas del jasidismo, una rama ortodoxa y mística del judaísmo, aunque con un riguroso nivel de estrictez mucho mayor.

Esta estricta observancia, junto a su llamativa vestimenta dentro de una región predominantemente católica, ha dificultado su integración.

Marcos Peckel, profesor de Diplomacia y Relaciones Internacionales y líder de la comunidad judía en Colombia, enfatiza que la secta no mantiene ninguna vinculación con su comunidad y que representa una «contradicción con la ley y las tradiciones judías».

Peckel valoró positivamente el operativo de las autoridades colombianas y aseguró que no existen miembros colombianos en el grupo, aunque no descarta que Lev Tahor haya intentado establecerse en el país.

«Debido a la geografía, extensión y dificultades para controlar ciertos territorios, seguramente intentarán asentarse, pero confiamos en las acciones de las autoridades», declaró Peckel a BBC Mundo.

Familia menonita fotografiada en 2025 en Perú, donde han procedimientos criminales por deforestación.

Fuente de la imagen, ERNESTO BENAVIDES/AFP via Getty Images

Durante décadas, grandes regiones de Colombia aisladas y de difícil acceso han mostrado una presencia estatal limitada, lo que ha sido aprovechado por grupos armados y criminales para establecer un control ilegal y dominar actividades ilícitas.

En años recientes, estas mismas condiciones han atraído a comunidades religiosas extranjeras.

Desde 2016, comunidades menonitas han incrementado su presencia en el territorio colombiano, adquiriendo decenas de miles de hectáreas, lo que ha generado conflictos con habitantes locales y provocado investigaciones por parte de la Agencia Nacional de Tierras sobre la legalidad de estas compras.

Diversos reportes periodísticos mencionan la existencia de cientos de familias pertenecientes a este grupo religioso cristiano de origen europeo que han encontrado en Colombia y otros países latinoamericanos un lugar similar a una tierra prometida.

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