Este encantador pueblo de Tenerife, con sus casas blancas y aire rural, constituye un destino ideal para una escapada otoñal que combina vinos, historia y naturaleza
- En este lugar residen apenas 10 personas: el pueblo pesquero más encantador y remoto de Canarias entre antiguos molinos, cuevas marinas y acantilados
Viñedos que superan los 1.500 metros de altitud, arquitectura colonial y sabores propios de tierras volcánicas caracterizan la vivencia en este maravilloso municipio del sur de Tenerife. Enmarcado por pinares y con profundas raíces agrícolas, conserva un secreto vitivinícola que lo posiciona entre los paisajes enológicos más destacados de Europa. Cada otoño, cautiva a quienes valoran paisajes con esencia y vinos que transmiten personalidad.
A primera vista puede parecer una aldea blanca enclavada entre barrancos, pero en realidad representa uno de los lugares más singulares del archipiélago. Sus terrazas de cultivo se despliegan sobre laderas de tierra negra, justo donde la lava ancestral dejó paso a la vid. Desde hace siglos, esta zona rural convive en armonía con la altitud, las aguas de manantial y un entorno que sorprende constantemente.
Un viñedo entre nubes y lava
Vilaflor de Chasna, situado a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar, es el municipio más elevado de Canarias y uno de los más altos en toda España. Su privilegiada ubicación, entre las medianías del sur de Tenerife y las entradas del Parque Nacional del Teide, lo transforma en un corredor natural entre cielo y tierra. En la parcela Los Frontones, entre 1.100 y 1.600 metros de altitud, crecen las cepas del viñedo con mayor altura de Europa, plantadas en tierras volcánicas que impregnan carácter a cada racimo.
Este entorno genera vinos con marcada personalidad, caracterizados por notas minerales, frescura y equilibrio. Entre las bodegas más destacadas se encuentra Altos de Trevejos, ubicada a aproximadamente 1.300 metros de altitud, donde se elaboran caldos que han ganado reconocimiento tanto dentro como fuera de las islas. La combinación de suelos negros, clima seco y contrastes térmicos implica que cada cosecha sea un reto y un logro.
Casas blancas, historia inglesa y platos con raíz
Más allá del viñedo, el atractivo de Vilaflor se prolonga en sus calles de piedra y viviendas encaladas. El silencio que domina sus plazas contrasta con la fortaleza de su identidad agrícola. Uno de sus patrimonios emblemáticos es la Casa Inglesa, construida en el siglo XIX, vinculada a la británica Mary Edwards y al reverendo Thomas Gifford Nash. Actualmente parroquia, mantiene su estructura original y refleja el enlace histórico entre Canarias y Europa, palpable en su arquitectura y las historias que residen en sus muros.
La gastronomía local complementa esta experiencia sensorial con platos basados en recetas tradicionales de las medianías: papas, almendras, potajes y carnes de cabra, siempre acompañados de vino de altura. Disfrutarlos frente al Teide, luego de una ruta por pinares o una visita a bodegas, forma parte del ritual que convierte a Vilaflor en un destino memorable.
Cómo llegar a Vilaflor de Chasna
Desde Santa Cruz de Tenerife o San Cristóbal de La Laguna, la forma más directa de acceder es tomando la autopista TF-1 hasta la salida 62, que conecta con la TF-65 en dirección a Vilaflor. El trayecto, que dura poco más de una hora, atraviesa paisajes en constante transformación hasta llegar a este lugar donde el tiempo parece detenerse y el vino narra su propia historia.
Vilaflor no solo presume de albergar el viñedo más alto de Europa, sino que es también un refugio para quienes buscan autenticidad, naturaleza y cultura en una única escapada. Su oferta enoturística, arquitectura y gastronomía convierte al otoño en la temporada ideal para descubrirlo.
- En este lugar residen apenas 10 personas: el pueblo pesquero más encantador y remoto de Canarias entre antiguos molinos, cuevas marinas y acantilados
Viñedos que superan los 1.500 metros de altitud, arquitectura colonial y sabores propios de tierras volcánicas caracterizan la vivencia en este maravilloso municipio del sur de Tenerife. Enmarcado por pinares y con profundas raíces agrícolas, conserva un secreto vitivinícola que lo posiciona entre los paisajes enológicos más destacados de Europa. Cada otoño, cautiva a quienes valoran paisajes con esencia y vinos que transmiten personalidad.

